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Ensayan evacuación en caserío La Barra

Santa Ana. Casi dos mil personas residen en la zona. Son afectados cada invierno por la crecida de dos ríos

Publicada 24 de junio 2004, El Diario de Hoy

En alerta. Diferentes organismos participaron en el simulacro de rescate en Metapán. Foto EDH / Wenceslao Martínez

Wenceslao Martínez
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com

Los gritos desesperados pidiendo auxilio de María Angélica Maravilla alertaron ayer a los pobladores del caserío La Barra, del cantón Tecomapa, de Metapán.

"Ayúdenle a Marito, viene bastante malo", gritaba la mujer, quien era una de las personas que participaron en el simulacro de inundación que realizaron ayer por la mañana varias instituciones de la localidad y el cual fue denominado Plan de rescate invernal.

El objetivo de la actividad era confirmar la capacidad de reacción de los organismos en caso de una situación de inundación.

Entre todos

Las acciones también pretendían enseñar a los pobladores cómo actuar en caso de una situación de desastre, ya que sus viviendas están ubicadas en las riberas del lago de Guija, el cual cada invierno amenaza a los habitantes cuando sus aguas se unen con la de los ríos Angue y Ostúa.

En el simulacro participaron 35 habitantes del caserío La Barra, y 150 personas de la Segunda Brigada de Infantería, hospital nacional de Metapán, Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), Policía Nacional Civil (PNC), Comité de Emergencia Local (Coel), personal de Cementos de El Salvador y estudiantes.

El traslado de las presuntas víctimas fue realizado en cinco lanchas de la Base Naval, las cuales llevaron a los afectados a los albergues temporales donde fueron atendidos por médicos del Sistema Básico de Salud Integral (Sibasi).

Dependiendo del estado de los afectados, algunas eran trasladadas al hospital nacional de Metapán en ambulancias de la Cruz Roja.

El recorrido que hay del caserío La Barra al cantón Tecomapa, donde estarían los albergues en caso de inundación, es de 15 minutos en las lanchas rápidas de la Base Naval.
Mientras que la distancia entre el cantón Tecomapa y el hospital de Metapán es de 12 kilómetros.

Las inundaciones en esta zona son provocadas en este caserío cuando las viviendas de los habitantes queden en medio de los ríos Angue y Ostúa.

"En muchas ocasiones el nivel del agua alcanza los dos o tres metros de alto", explicó Carlos Andrés Cisneros, líder de la comunidad formada por cerca de 1,800 personas.

Él aseguró que esta situación les obliga a refugiarse en copas de árboles o los techos de sus viviendas para evitar ser arrastrados por las corrientes de agua.

Los vecinos confían en que la capacidad de reacción sea igual en caso de una catástrofe real.

Piensan que en gran medida, sería determinante en estas situaciones, contar con sistemas de comunicación adecuados para alertar sobre una desgracia.

“Si se inunda la zona y las autoridades se percatan horas después, la crisis puede ser peor”, piensa un poblador del caserío.

Pero en términos generales, todos estaban complacidos con el simulacro por considerar que les permite reaccionar de manera adecuada e identificar rutas de evacuación o los contratiempos que puedan haber en una desgracia.

En busca de una realidad

- Muchos pobladores aprovecharon las acciones para conversar con el director departamental de educación, Marco Tulio Fuentes, y solicitarle la construcción de una escuela.
- Los cerca de 200 niños que estudian en la zona se ven obligados a desplazarse en lanchas a las escuelas más cercanas.
- Durante la estación lluviosa deben optar entre exponer sus vidas o no asistir a clases.
- No hay guarderías en la zona. Los niños quedan bajo el cuido de hermanos mayores y de adultos mayores.
- El promedio de hijos por familia es de 5.


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