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Un verde lugar, refugio de enamorados Publicada 23 de junio 2004, El Diario de Hoy |
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La columna de El parque Cuscatlán está, otra vez, rejuvenecido. Y aunque
los administradores insistan en que ese es un recinto familiar, la historia
del lugar es otra, la de los romances furtivos y los amantes consumados. En otro árbol no muy lejano, están las huellas más frescas, de un pasado inmediato, que bien pudo haber sido hace dos días o una semana. A pesar de las distancias, la marca sigue siendo la misma, un corazón
que arropa las iniciales B y Y, que bien pudieron ser Bryan
(Brayan) y Yamileth, Brandon y Yanci o Byron (Bayron) y Yesenia. En otras esquinas, como la que está entre la 25a. Avenida Sur
y la Sexta-Décima, no existen huellas, sólo recuerdos. Por las polvosas calles del recinto, ya no deambulan los tristes caballos,
esos en los que paseaban pequeños aventureros, que jugaban a ser
llaneros solitarios. Hoy, los únicos que caminan de un lado para otro, son los agentes
del CAM, quienes procuran mantener el orden y el decoro. Como si fueran
árbitros de lucha libre, separan a cada momento, a parejas que
están pasadas de manos. |
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