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Músico. Elmer Amaya ama la música
y a través de su academia intenta formar nuevos talentos.
Foto EDH / Mauricio Castro |
Adda Montalvo
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
A la mayoría de los jóvenes, sin duda
alguna, les fascina la música. Muchos forman sus propios grupos,
aprenden a tocar algún instrumento y hasta se las ingenian para
grabar un disco. Su capacidad es innata, ya que pocos han recibido algún
tipo de enseñanza al respecto dentro de las escuelas o colegios
al que pertenecen.
Lo anterior resume la visión de los organizadores del Primer Congreso
de Educación Musical de Centroamérica (Fladem ) y, por supuesto,
la razón por la cual lo están realizando.
A criterio de Elmer Amaya, de la Orquesta Sinfónica y promotor
del encuentro, a raíz de la última reforma educativa hecha
en la década de los 90 la materia de música está
casi desapareciendo dentro de los programas educativos.
Y es que no existe en el pénsum un apartado exclusivo
para dicho aprendizaje, sino que ha sido integrado a la asignatura de
educación artística, que abarca la danza y la plástica.
Queda a criterio del maestro impartirlo o no.
Fuentes del Ministerio de Educación destacaron que la materia antes
citada, que se imparte de Primero a Noveno grados, da los lineamientos
básicos sobre música y que la carencia de tiempo impide
profundizar más, al grado de que el estudiante pueda aprender a
tocar un instrumento.
Queda, entonces, a criterio del maestro o del centro educativo
elaborar programas de educación musical más específicos.
Los primeros pasos
La escuela no lo es todo. El incentivo que los futuros talentos reciben
de su familia según Amaya es fundamental para su desarrollo.
Así, es común que cuando un joven anuncia que desea dedicarse
a músico, la primera frase que escucha es: de eso no vas
vivir. Eso convierte a la música en un pasatiempo u oficio,
que se desvaloriza.
A esta desvalorización se le suma que ante la carencia de un conservatorio
o institución dedicada sólo al aprendizaje de la música
como carrera, los salvadoreños que apuestan a hacer de ésta
su profesión optan por estudiar en el extranjero. Conclusión:
más migración de talento.
Los antiguos maestros se formaban en la Escuela Nacional de Música
y el Centro Nacional de Artes (Cenar), recuerda Amaya.
Hoy,
el Mined no incluye ninguna materia sobre especialización en música
para los actuales y futuros docentes. Y por supuesto, son escasas las
capacitaciones en dicha área artística.
En los próximos cuatro días que cuentan a partir de
hoy con la inauguración, El Primer Congreso de Educación
Musical de El Salvador se pretende solventar parte de ese déficit,
a través de conferencias y talleres a cargo de profesores de música
de la región.
El objetivo final es crear una red de educadores musicales a nivel nacional,
para que en un futuro asegurar capacitaciones en esta área.
El Fladem persigue que los maestros de música sean reconocidos
como personas dignas de una profesión, dijo Amaya.
La musicóloga salvadoreña Marta Rosales espera eso y más.
Su meta es lograr que la educación musical vuelva a los currículos
escolares, pues, sostiene, le permite a los estudiantes adquirir disciplina,
coordinar sus músculos, concentrarse más, desarrollar su
sensibilidad y creatividad y en especial, a compartir un lenguaje universal.