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Lonchera ¿Es adecuada la de su hijo?

El refrigerio de los niños de kinder no cumple a menudo las exigencias alimenticias. La desnutrición y el sobrepeso son dos de las consecuencias.

Publicada 23 de junio 2004, El Diario de Hoy

Leyre Ventas
El Diario de Hoy

vida@elsalvador.com

De cabello claro y redondos ojos azules, Catherine mordisquea un melocotón. Es casi una anécdota en su lonchera, repleta de fruta fresca, pan dulce, cereal y jugo.

Las 9:10 de la mañana de un miércoles cualquiera. Es la hora del refrigerio en el Kindergarten Escalón, y los alumnos de prekinder 4 disponen sus alimentos sobre la mesa hexagonal.

Mónica Sofía, más que comer, juega a revolver más su pupusa revuelta.

Según la guía que el centro recomienda seguir para completar una lonchera saludable, el miércoles es día de fruta de temporada y galletas de trigo o avena. “Sólo el viernes permitimos comida chatarra”, dice la directora, María Eugenia de Mata.

Variar para acertar
  Forme sus propios menús eligiendo un alimento dulce consistente y uno salado ligero o viceversa.

A pesar de las indicaciones, muchos padres optan por ahorrar tiempo comprando churros y gaseosa. La decisión deja huella en el proceso de aprendizaje de los menores: “algunos vienen sin desayunar, con una bolsita en la mano, y luego no ponen atención en clase”, se lamenta la directora del centro.

“¡Ábrame el paquete!”. Mónica Sofía terminó la pupusa y se prepara para atacar las galletas de chocolate que completan, más si cabe, el tiempo anterior al almuerzo.
El sobrepeso es el caso más extremo de mala alimentación identificado en la guardería.

El otro extremo

Al otro lado de la ciudad, como si de otro mundo se tratara, la jefa de Salud del distrito 6 rodea la cabeza de Michel con un metro.

Como cada mes, la doctora Lily de Orellana se encarga de chequear el peso y la talla en Centro de Educación Infantil Tineti, en el mercado con el que comparte nombre.

Al contrario que en la Escalón, no es el sobrepeso lo que más preocupa a la médico. El mayor obstáculo a sortear en este centro dedicado a hijos de vendedoras ambulantes y comerciantes del mercado es la desnutrición.

Según el último informe del Proyecto de Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) 2003, por cada 100 salvadoreños menores de 5 años 18.9 no alcanzaban la talla correspondiente a su edad.

Los resultados de los controles llevados a cabo en el Tinetti no concuerdan con los datos del Pnud. De los 63 niños chequeados en abril, y de acuerdo a las curvas de peso, talla y perímetro cefálico establecidos por el Ministerio de Educación, 55 fueron diagnósticos normales, y 5 de desnutrición leve.

“Los resultados favorables se deben al esfuerzo de muchos profesionales”, aclara la coordinadora técnica Nora Minero.

La educación integral que ofrece el centro comprende una escuela para progenitores. En la misma línea, la Asociación Cinde para el Desarrollo Infantil y la Promoción Humana educa a las madres para combatir la desnutrición. “Tratamos de que aprendan a manejar la economía familiar, con sus propias limitantes, de forma que inviertan en lo más conveniente”, explica la directora Marissa de Martínez.

A principios de año, la asociación reúne a las mujeres. De ahí resulta una lista de 50 alimentos asequibles, ingredientes todos de la dieta típica salvadoreña: frijoles, arroz, tortillas, aguacate, limonada y frescos naturales.

Gladys Esperanza Rivas nunca falta a la cita. Esta madre del Cinde, coloca en la lonchera de su hijo Harold David jugo, un guineo y una galleta. Aunque su solvencia tenga límites, explica que su refrigerio nunca se compone de churros y gaseosa. “Somos pocas las que preparamos comida en la casa. Alguno llega con un pan, a la carrera”, añade.

Un refrigerio perfecto
Una lonchera formada por churros, galletas de chocolate y gaseosa está demasiado alejado de lo conveniente.

u Los alimentos naturales o aquellos libres de grasas y azúcares añadidos son los más recomendables.

u Una manzana y un emparedado acompañado de jugo o yogurt es la mejor opción.

 


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