Leyre Ventas
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
De cabello claro y redondos ojos azules, Catherine mordisquea un melocotón.
Es casi una anécdota en su lonchera, repleta de fruta fresca, pan
dulce, cereal y jugo.
Las 9:10 de la mañana de un miércoles cualquiera. Es la
hora del refrigerio en el Kindergarten Escalón, y los alumnos de
prekinder 4 disponen sus alimentos sobre la mesa hexagonal.
Mónica Sofía, más que comer, juega a revolver más
su pupusa revuelta.
Según la guía que el centro recomienda seguir para completar
una lonchera saludable, el miércoles es día de fruta de
temporada y galletas de trigo o avena. Sólo el viernes permitimos
comida chatarra, dice la directora, María Eugenia de Mata.
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Variar para acertar |
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Forme sus propios menús eligiendo un alimento
dulce consistente y uno salado ligero o viceversa. |
A pesar de las indicaciones, muchos padres optan por ahorrar tiempo comprando
churros y gaseosa. La decisión deja huella en el proceso de aprendizaje
de los menores: algunos vienen sin desayunar, con una bolsita en
la mano, y luego no ponen atención en clase, se lamenta la
directora del centro.
¡Ábrame el paquete!. Mónica Sofía
terminó la pupusa y se prepara para atacar las galletas de chocolate
que completan, más si cabe, el tiempo anterior al almuerzo.
El sobrepeso es el caso más extremo de mala alimentación
identificado en la guardería.
El otro extremo
Al otro lado de la ciudad, como si de otro mundo se tratara, la jefa de
Salud del distrito 6 rodea la cabeza de Michel con un metro.
Como cada mes, la doctora Lily de Orellana se encarga de chequear el
peso y la talla en Centro de Educación Infantil Tineti, en el mercado
con el que comparte nombre.
Al contrario que en la Escalón, no es el sobrepeso lo que más
preocupa a la médico. El mayor obstáculo a sortear en este
centro dedicado a hijos de vendedoras ambulantes y comerciantes del mercado
es la desnutrición.
Según el último informe del Proyecto de Naciones Unidas
para el Desarrollo (Pnud) 2003, por cada 100 salvadoreños menores
de 5 años 18.9 no alcanzaban la talla correspondiente a su edad.
Los
resultados de los controles llevados a cabo en el Tinetti no concuerdan
con los datos del Pnud. De los 63 niños chequeados en abril, y
de acuerdo a las curvas de peso, talla y perímetro cefálico
establecidos por el Ministerio de Educación, 55 fueron diagnósticos
normales, y 5 de desnutrición leve.
Los resultados favorables se deben al esfuerzo de muchos profesionales,
aclara la coordinadora técnica Nora Minero.
La educación integral que ofrece el centro comprende una escuela
para progenitores. En la misma línea, la Asociación Cinde
para el Desarrollo Infantil y la Promoción Humana educa a las madres
para combatir la desnutrición. Tratamos de que aprendan a
manejar la economía familiar, con sus propias limitantes, de forma
que inviertan en lo más conveniente, explica la directora
Marissa de Martínez.
A principios de año, la asociación reúne a las mujeres.
De ahí resulta una lista de 50 alimentos asequibles, ingredientes
todos de la dieta típica salvadoreña: frijoles, arroz, tortillas,
aguacate, limonada y frescos naturales.
Gladys Esperanza Rivas nunca falta a la cita. Esta madre del Cinde, coloca
en la lonchera de su hijo Harold David jugo, un guineo y una galleta.
Aunque su solvencia tenga límites, explica que su refrigerio nunca
se compone de churros y gaseosa. Somos pocas las que preparamos
comida en la casa. Alguno llega con un pan, a la carrera, añade.
| Un refrigerio perfecto |
Una lonchera formada por churros,
galletas de chocolate y gaseosa está demasiado alejado de lo
conveniente.
u Los alimentos naturales o aquellos libres de grasas y azúcares
añadidos son los más recomendables.
u Una manzana y un emparedado acompañado de jugo o yogurt es
la mejor opción. |
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