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La deuda. El padre de la víctima no puede
pagar el ataúd, valorado en 225 dólares.
Foto EDH / Julio Mejia |
Nathalie Villarroel
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Rogelio Saravia Villalobos llegó a la redacción de El
Diario de Hoy con el sombrero en la mano y los ojos llenos de tristeza.
Él es el padre de Fátima del Carmen Hernández Saravia,
de 16 años, cuyo cadáver fue hallado en Apastepeque con
283 puñaladas, el 15 de junio pasado.
Al dolor por la pérdida de su hija se une ahora todos los gastos
que acarreó su entierro. El crimen causó indignación
por el salvajismo con el que fue asesinada.
Don Rogelio fue notificado de la muerte de Fátima por empleados
de la funeraria Vida Eterna de San Vicente. Ellos, lo llevaron a Medicina
Legal para que hiciera el reconocimiento del cuerpo de la muchacha.
Luego de confirmar su identidad, Medicina Legal le informó que
no era posible entregarle a Fátima si no era trasladada en un ataúd.
En ese momento, la gente de la funeraria ofreció a don Rogelio
entregarle de inmediato un féretro. El padre ante la urgencia de
la situación aceptó.
Después, ya en la casa con el cuerpo, fue informado que el costo
del ataúd alcanzaba los 225 dólares.
La alcaldía de San Rafael Cedros quiso ayudar a la familia entregándoles
una féretro, como acostumbran hacer con las personas de escasos
recursos de la zona, pero don Rogelio ya había aceptado el cajón
de la funeraria Vida Eterna.
El síndico, José Ángel Menjívar, trató
de negociar con la funeraria para que aceptaran como pago a la deuda de
don Rogelio, el ataúd comprado por ellos a un costo de 228 dólares.
La funeraria aceptó, pero valoró la caja en 57.14 dólares;
la alcaldía rechazó el trato, ya que se valuaba en 170 dólares
menos.
Para don Rogelio, 225 dólares es una suma inalcanzable. Su familia
vive en la lotificación La Curvona de San Rafael Cedros, en una
casa de bahareque cercana a la antigua línea del tren.
La familia Saravia solicita la ayuda de los salvadoreños que quieran
colaborar para el pago del ataúd de Fátima del Carmen, las
colaboraciones se recibirán por medio de el sacerdote Juan Antonio
Gutiérrez, de la parroquia de San Rafael Cedros, al 378-0222. Ahí
se dará más información.