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Papás como niños en su día

Un día especial. Las escuelas públicas y privadas suspendieron ayer por un tiempo las clases para dedicarlo a los padres. Obsequios, bailes y piñatas marcaron una jornada participativa.

Publicada 18 de junio 2004, El Diario de Hoy

Juego del limón
El centro Amalia Vda. de Menéndez se volvió un espacio para la distracción de los padres, quienes participaron en diferentes concursos. Foto EDH / Gustavo Rico

Alfonso Reyes
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

En los centros escolares, el Día del Padre no se celebra con la misma intensidad ni tiene el arraigo de la fiesta en honor de la madre. Ayer, sin embargo, los alumnos se esforzaron por cambiar esta realidad y demostraron, con el cariño en las actuaciones y los obsequios, su amor por los progenitores.

El entusiasmo se contagió igual en centros públicos y privados, en niños y niñas.

En el Colegio Guadalupano, y después de la celebración de agradecimiento a Dios en el gimnasio del centro, llegó la sorpresa: las niñas de kínder 4 y 5 esperaban con ansias la salida de sus papás para hacerles entrega de los regalos, realizados en las semanas anteriores.

Los abrazos, las sorpresas y alguna que otra lágrima bendecían el Día del Padre.
En otras escuelas, como el Centro Escolar Amalia Viuda de Menéndez, las horas de clases estuvieron dirigidas a los papás.

Regalos

Los maestros prepararon un programa que incluyó romper piñatas y la participación de los invitados en distintos concursos.

Todas en fila.
Alumnas de kínder 5 del Colegio Guadalupano se forman en el patio con su regalo en mano. La finalidad es darle una sorpresa a los padres que aún no han salido de la celebración.Foto EDH / Gustavo Rico

“Nosotros estimamos a los padres de familia, quienes son padres responsables”, expresó Berta Lyla de Salazar, directora del centro escolar de Mejicanos.

“Quiero felicitar a los padres que están aquí por esa gran responsabilidad, por sacrificarnos por los hijos que de esta forma serán mejores”, dijo uno de los invitados al agasajo.

Aunque otras escuelas del país no paralizaron sus clases, lo cierto es que dedicaron algunas horas para que los alumnos hicieran su mejor trabajo para luego entregarlo a su progenitor.

En el Centro Escolar Santa Eduviges, Soyapango, los alumnos del sexto grado del turno de la mañana se acercaban a su maestro, Alfredo Enrique Martínez, para hacer su respectivo obsequio en forma de flor.

Un regalo que el niño llevó luego hasta el seno del hogar.


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