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Conversando sobre política
La primera semana

El Presidente, los funcionarios de gobierno, los bienes del Estado y los recursos públicos existen en función del pueblo y para el pueblo, y así lo será durante los próximos cinco años.

Publicada 9 de junio 2004, El Diario de Hoy

Luis Mario Rodríguez R.*
El Diario de Hoy

pintorbalaguer@hotmail.com

Reflexionando con otro miembro del gabinete del Presidente Saca, que también escribe semanalmente en los periódicos, concluimos de que no podemos rehuir a continuar compartiendo con los distinguidos lectores nuestras habituales reflexiones sobre los acontecimientos políticos, económicos y sociales que ocurren en nuestro país día tras día. Mucho menos lo podemos hacer ahora que tenemos la enorme responsabilidad de contribuir con Tony Saca al cumplimiento de sus promesas de campaña.

Hoy que estamos de este lado, nos invade la obligación de ser parte de la solución de los problemas que aquejan a la sociedad salvadoreña; ya no podemos sólo comentar y quedarnos impávidos a esperar la acción del Estado, ese derecho nos fue vedado el día en que nos juramentaron como funcionarios públicos. Ahora nos toca actuar, ahora nos toca cumplir.

Eso sí, por respeto a la ciencia política, de la que he intentado ser un fiel estudioso, vamos a cambiar el nombre de esta columna, ya que el tiempo será más escaso y las reflexiones teóricas podrían pecar de falta de rigurosidad académica. Lo que intentaremos ahora, sin dejar el análisis político, es conversar con usted sobre el acontecer nacional, para contribuir a una sana discusión de las acciones que el Presidente irá desarrollando en sus cinco años de gestión al frente de la máxima responsabilidad que le puede ser otorgada a un ciudadano.

Iniciemos comentando la primera semana. Del dicho al hecho. El Presidente ha demostrado un estilo distinto de gobierno, no sólo del anterior mandatario, sino también del Presidente Calderón Sol y del Presidente Cristiani. Esto no significa que los tres anteriores jefes de Estado lo hicieron mal. Al contrario, ellos sentaron las bases que permiten al nuevo líder de todos los salvadoreños, impulsar las acciones necesarias para continuar consolidando el bienestar general a nivel nacional.

Primero su discurso. Sencillo, claro, sincero y esperanzador. De todos los adjetivos utilizados me quedo con el último. Si en algo coinciden todos los analistas de izquierda y derecha es que al país le hace falta recuperar la esperanza. Esa que añora el desempleado, el que está hundido en la extrema pobreza, el huérfano, el enfermo que espera semanas para ser atendido, el niño que no puede asistir a la escuela, el empresario que pide a gritos los incentivos necesarios para su reactivación y la consecuente generación de empleo. Esa es la mejor descripción de su primera acción: El Presidente le ha dado una nueva esperanza al salvadoreño.

Segundo, su apertura al diálogo y a la concertación. A sólo cuarenta y ocho horas de su protesta constitucional como Presidente de la República, lanza un llamado a la oposición política para un primer encuentro con agenda abierta, con el que no sólo se lograba el inicio de una discusión sobre temas fundamentales de nación, sino que también rompía el hielo con la segunda fuerza política del país, la misma que semanas atrás cuestionó el resultado de las elecciones del 21 de marzo.

Sin la ausencia lógica de un ambiente de tensión como es natural en un encuentro donde se enfrentan distintas fuerzas políticas, cuya visión para la solución de los problemas nacionales no son del todo coincidentes, se logra la instalación de una comisión preparatoria que diseñará el mecanismo a implementar en la mesa calificada como facilitadora, para el logro de acuerdos mínimos que permitan la gobernabilidad en El Salvador.

Condición indispensable de dicha mesa será el respeto a la institucionalidad del país. Ahí no se aprobará el presupuesto, eso es competencia de la Asamblea Legislativa. No se reformará el Código Electoral ni se aprobarán incentivos para la atracción de inversiones. Pero sí se facilitará el diálogo para que, donde competa, se ejecuten las mejores decisiones que beneficien a todos los salvadoreños.

Tercero, la apertura al público de la Casa Presidencial. En un hecho calificado de insólito por la prensa nacional, el Presidente decide abrir las puertas de “Capres” y pide a su gabinete de gobierno, que imitando su estilo de cercanía a la gente, sirvamos de guías a grupos de entre treinta y cuarenta personas para mostrarles las oficinas de trabajo de la presidencia de la república. Sin duda que esto no da solución a los problemas que agobian al interior del país, pero envía un mensaje claro para todos los salvadoreños. El Presidente, los funcionarios de gobierno, los bienes del Estado y los recursos públicos existen en función del pueblo y para el pueblo, y así lo será durante los próximos cinco años.

Y como cuarta acción en esta primera semana de labores, el anuncio del ciudadano Presidente de elaborar una nueva legislación para atender el problema de las maras, producto del consenso con los jueces, magistrados, fiscales y la Procuradora para la Defensa de los Derechos Humanos, demuestra con un vivo ejemplo, que se ha abierto una nueva era para el desarrollo de nuestro querido El Salvador.
*Secretario de Asuntos Legislativos y Jurídicos de la Presidencia.


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