Luis Mario Rodríguez
R.*
El Diario de Hoy
pintorbalaguer@hotmail.com
Reflexionando con otro miembro del gabinete del Presidente Saca, que
también escribe semanalmente en los periódicos, concluimos
de que no podemos rehuir a continuar compartiendo con los distinguidos
lectores nuestras habituales reflexiones sobre los acontecimientos políticos,
económicos y sociales que ocurren en nuestro país día
tras día. Mucho menos lo podemos hacer ahora que tenemos la enorme
responsabilidad de contribuir con Tony Saca al cumplimiento de sus promesas
de campaña.
Hoy que estamos de este lado, nos invade la obligación de ser parte
de la solución de los problemas que aquejan a la sociedad salvadoreña;
ya no podemos sólo comentar y quedarnos impávidos a esperar
la acción del Estado, ese derecho nos fue vedado el día
en que nos juramentaron como funcionarios públicos. Ahora nos toca
actuar, ahora nos toca cumplir.
Eso sí, por respeto a la ciencia política, de la que he
intentado ser un fiel estudioso, vamos a cambiar el nombre de esta columna,
ya que el tiempo será más escaso y las reflexiones teóricas
podrían pecar de falta de rigurosidad académica. Lo que
intentaremos ahora, sin dejar el análisis político, es conversar
con usted sobre el acontecer nacional, para contribuir a una sana discusión
de las acciones que el Presidente irá desarrollando en sus cinco
años de gestión al frente de la máxima responsabilidad
que le puede ser otorgada a un ciudadano.
Iniciemos comentando la primera semana. Del dicho al hecho. El Presidente
ha demostrado un estilo distinto de gobierno, no sólo del anterior
mandatario, sino también del Presidente Calderón Sol y del
Presidente Cristiani. Esto no significa que los tres anteriores jefes
de Estado lo hicieron mal. Al contrario, ellos sentaron las bases que
permiten al nuevo líder de todos los salvadoreños, impulsar
las acciones necesarias para continuar consolidando el bienestar general
a nivel nacional.
Primero su discurso. Sencillo, claro, sincero y esperanzador. De todos
los adjetivos utilizados me quedo con el último. Si en algo coinciden
todos los analistas de izquierda y derecha es que al país le hace
falta recuperar la esperanza. Esa que añora el desempleado, el
que está hundido en la extrema pobreza, el huérfano, el
enfermo que espera semanas para ser atendido, el niño que no puede
asistir a la escuela, el empresario que pide a gritos los incentivos necesarios
para su reactivación y la consecuente generación de empleo.
Esa es la mejor descripción de su primera acción: El Presidente
le ha dado una nueva esperanza al salvadoreño.
Segundo, su apertura al diálogo y a la concertación. A sólo
cuarenta y ocho horas de su protesta constitucional como Presidente de
la República, lanza un llamado a la oposición política
para un primer encuentro con agenda abierta, con el que no sólo
se lograba el inicio de una discusión sobre temas fundamentales
de nación, sino que también rompía el hielo con la
segunda fuerza política del país, la misma que semanas atrás
cuestionó el resultado de las elecciones del 21 de marzo.
Sin la ausencia lógica de un ambiente de tensión como es
natural en un encuentro donde se enfrentan distintas fuerzas políticas,
cuya visión para la solución de los problemas nacionales
no son del todo coincidentes, se logra la instalación de una comisión
preparatoria que diseñará el mecanismo a implementar en
la mesa calificada como facilitadora, para el logro de acuerdos mínimos
que permitan la gobernabilidad en El Salvador.
Condición indispensable de dicha mesa será el respeto a
la institucionalidad del país. Ahí no se aprobará
el presupuesto, eso es competencia de la Asamblea Legislativa. No se reformará
el Código Electoral ni se aprobarán incentivos para la atracción
de inversiones. Pero sí se facilitará el diálogo
para que, donde competa, se ejecuten las mejores decisiones que beneficien
a todos los salvadoreños.
Tercero, la apertura al público de la Casa Presidencial. En un
hecho calificado de insólito por la prensa nacional, el Presidente
decide abrir las puertas de Capres y pide a su gabinete de
gobierno, que imitando su estilo de cercanía a la gente, sirvamos
de guías a grupos de entre treinta y cuarenta personas para mostrarles
las oficinas de trabajo de la presidencia de la república. Sin
duda que esto no da solución a los problemas que agobian al interior
del país, pero envía un mensaje claro para todos los salvadoreños.
El Presidente, los funcionarios de gobierno, los bienes del Estado y los
recursos públicos existen en función del pueblo y para el
pueblo, y así lo será durante los próximos cinco
años.
Y como cuarta acción en esta primera semana de labores, el anuncio
del ciudadano Presidente de elaborar una nueva legislación para
atender el problema de las maras, producto del consenso con los jueces,
magistrados, fiscales y la Procuradora para la Defensa de los Derechos
Humanos, demuestra con un vivo ejemplo, que se ha abierto una nueva era
para el desarrollo de nuestro querido El Salvador.
*Secretario de Asuntos Legislativos y Jurídicos
de la Presidencia.