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Datos biográficos
1913 Nació en San Salvador (según la investigación
de Luis Croquer, ésta es la verdadera fecha de su nacimiento).
1964 Ganó el premio República de El Salvador.
1973 Fundó su Academia de Dibujo. El Gobierno de Francia
le otorgó la Orden de las Artes y las Letras (1990).
2004 Murió el 6 de enero.
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Karina García
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
La obra pictórica de Rosa Mena Valenzuela es catalogada como
expresionista.
Sus pinturas cuestionan las formas establecidas de expresión que
habían a mediados del siglo XX en El Salvador. Sus creaciones rompen
el esquema de las pinturas figurativas tradicionales y de los temas costumbristas.
Sus imágenes son un híbrido de pinturas, dibujos y collage.
Ella introduce el uso del grafito, lápices de color, pinturas industriales,
maquillaje, pasteles y, se aleja del uso del óleo y el caballete.
A juicio de Luis Croquer, curador de la exposición Transformaciones,
provocaciones y diálogos que a partir de hoy se exhibirá
en el Museo de Arte (Marte) -hasta el 3 de octubre- la artista transformó
la idea de hacer arte en el país.
Para él, ella representa un punto de tensión en la historia
de la pintura nacional porque pintaba diametralmente opuesto a lo que
otros colegas hacían en su tiempo. Eso le llevó a ser incomprendida
por los espectadores nacionales.
Su lenguaje plástico (de líneas, rayas construido con materiales
diversos) no tenía antecedentes en el país. Su forma de
pintar era más similar al usado en el arte contemporáneo
producido en Estados Unidos y Europa, pero Rosa nunca había salido
del país ni tenía hasta donde se sabe manera
de saber qué se hacía fuera de El Salvador. En eso radica
su genialidad, subraya Croquer.
Fue hasta en 1963 cuando Rosa Mena Valenzuela salió por primera
vez de El Salvador. Esto lo dejó plasmado en las crónicas
que escribía en los periódicos de la época.
En una antigua nota periodística relató que llegó
de paso a Nueva York y no perdió la oportunidad de visitar el Museo
de Arte de Nueva York, donde admiró obras de grandes artistas contemporáneos,
como el español Picasso, el alemán Paul Klee y el norteamericano
Jackson Pollock. Me impresionó Birthday, de Marc Chagall,
resaltó la artista.
El viaje se supone no fue tan largo (eso no lo consagra en su crónica),
pero acomodó su itinerario para visitar grandes museos como el
Louvre, en Francia y la Tate Gallery, en Londres . El tour continuó
por otros países (ver infografía).
Para Luis Croquer esos viajes significaron para Mena Valenzuela su encuentro
con sus referentes, eso le hizo darse cuenta que no era la única
que experimentaba distintas formas de pintar y además le dio fuerzas
para continuar la creatividad que le dictaba su ingenio.
El curador, sin embargo, cree que con el paso del tiempo su obra ha sido
atenuada porque se le encajonó con creaciones religiosas (aunque
ésta era fuera de lo común).
Los temas que le llamaban el interés eran más variados.
Ella incluía los autorretratos, y reinterpretaciones de imágenes
del arte universal como las de Diego de Velásquez o Pablo Picasso.
Es así que la obra de Rosa Mena Valenzuela tiene mucho potencial
afuera porque su lenguaje está a la altura de los grandes.