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Opinando
Urge reforma constitucional

No hay duda de que detrás de todo esto está la intención malsana de los materialistas, quienes farisaicamente dicen velar por los desheredados, cuando lo único que hacen es servirse de esa fracción ingenua del pueblo

Publicada 4 de junio 2004, El Diario de Hoy

Carlos Adalberto Fonseca*
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

El año fiscal, presupuestariamente, está perdido, y nada se puede hacer ya. Es grave el daño hecho a El Salvador por parte de los miembros radicales del partido comunista, con la no aprobación del presupuesto a los cinco meses del presente año.

Lo que ha causado, y continúa causando, serios e irreparables perjuicios a todos los habitantes del país, pero de manera particular a los de escasos recursos, quienes no pueden comprar las medicinas, que se han vuelto un artículo de lujo. Y tampoco pueden pagar consultas médicas caras ni mucho menos los altos costos de los hospitales privados.

Son a ellos y únicamente a ellos —los desheredados de la fortuna— que debido a ese proceder legislativo ingrato, a quienes se golpea económicamente y de manera inmisericorde en su bienestar.

Y nunca a los demás, porque éstos pueden costearse médicos, medicinas, hospitales y educación para sus hijos. Siendo, por otra parte, la repercusión de tan antipatriótico proceder, que incide también en el desempleo, al no repararse las escuelas dañadas y construir nuevas; tampoco hospitales, menos reconstruir edificios públicos. Tampoco es posible crear nuevas plazas para profesores, incidiendo esto último en el aumento del analfabetismo y por ende la ignorancia.

La anteriormente mencionada tragedia tiene sin cuidado a los diputados ortodoxos radicales, del partido que todos sabemos, quienes, desilusionados por su aplastante derrota en las recientes elecciones presidenciales, se tranquilizan al recordar que gozan de jugosos sueldos —aunque no asistan a su trabajo—, teniendo a su disposición vehículos, combustible, motorista, guardaespaldas, ordenanzas, viajes e inmunidad para hacer y deshacer lo que les venga en gana.

Por otra parte, como consecuencia de no tener hasta ahora presupuesto aprobado, se vuelve negativo en la práctica todo derecho que los salvadoreños pretendamos tener. No hay duda de que detrás de todo esto está la intención malsana de los radicales materialistas, quienes farisaicamente dicen velar por los desheredados, cuando lo único que hacen es servirse de esa fracción ingenua del pueblo, para usarla en marchas, huelgas ilegales y demás abusos.

Tratando de provocar desesperación y descontento y así entorpecer la labor del Gobierno legalmente constituido. Sin embargo, es éste un gran pueblo que saldrá adelante, pues está consciente de que sin cultura, tanto ética como cívica, el progreso es una falacia.

La reforma constitucional que proponemos es en el sentido de que sea el Poder Ejecutivo el que esté facultado para hacer los ajustes necesarios y oportunos, a las nuevas necesidades del Estado, en el año posterior dentro del mes de enero siguiente al del presupuesto que no ha sido aprobado al treinta y uno de diciembre del año que haya finalizado. Y el cual así quedará automáticamente vigente con las últimas modificaciones que el Órgano Ejecutivo haya hecho.

*Dr. en Derecho y Lic. en Filosofía.


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