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Bastaron tres genialidades

El fenómeno apareció para desbaratar y vencer a la defensa argentina

Publicada 3 de junio 2004, El Diario de Hoy

Es el Fenómeno. Ronaldo (9) es feclicitado por sus compañeros de selección, ayer en el juego y victoria sobre Argentina, correspondiente a las eliminatorias suramericanas. Foto AP

Agencia EFE
El Diario de Hoy

deportes@elsalvador.com

Ronaldo, con tres goles de penalti labrados en mágicas jugadas individuales, firmó ayer en Belo Horizonte una contundente victoria por 3-1 sobre Argentina y empujó a Brasil al liderato de las eliminatorias suramericanas del Mundial de 2006.

Doce puntos en seis partidos, uno más que los acumulados por Argentina, dejaron a Brasil en la cima de la clasificación, y al goleador de la pasada liga española con seis dianas en su cuenta personal y el privilegio de ser el cañonero de las eliminatorias.

Los pupilos de Carlos Alberto Parreira pusieron fin a un invicto argentino de 17 partidos, que comenzó en las pasadas eliminatorias en la primera vuelta, tras la derrota por un idéntico 3-1 que Brasil les infligió en el estadio Morumbí, de Sao Paulo.

La endiablada rapidez de Ronaldo en espacios cortos y la fila india que los zagueros argentinos hicieron en vano para marcarlo fueron la jugada calcada que el brasileño utilizó para marcar de penalti, a los 16 y 67 minutos y cuando el cronómetro marcaba cinco de compensación para el tiempo reglamentario.

Brilló. Ronaldo fue mucho para la defensa argentina y le marcó tres goles. Foto AP

Ronaldo hizo la diferencia ante Argentina que trató de equilibrar en lo táctico.
Juan Pablo Sorín, el ex astro del Cruzeiro, que en el primer tiempo se insinuó como el más incisivo de los argentinos, descontó a los 79 minutos en una jugada que resumió el serio problema defensivo de los brasileños: la debilidad en el juego aéreo.

Argentina comenzó con una marcación hermética sobre Ronaldo, Luis Fabiano y Kaká, e insinuó como su mejor arma ofensiva la aparición a la espalda de Cafú de Sorín.

Pero la tónica de equilibrio derivada de la falta de salida de Brasil y el relativo control de los argentinos fue alterado a los 13 minutos con una rauda descolgada de Ronaldo por la banda izquierda.

El delantero del Real Madrid dejó en el piso a Facundo Quiroga y cayó ante el cierre deslizante de Gabriel Heinze, que el árbitro colombiano Oscar Ruiz interpretó como penalti.

Argentina esgrimió con pases cruzados al centro del área, generalmente partiendo de las botas de César Delgado a las cabezas de Hernán Crespo y Kily González, y que los brasileños tenían dificultades para despejar.

El fuerte choque con Roberto Carlos a los 2 minutos pasó la factura a Delgado, que salió y posibilitó el ingreso de Mauro Rosales, a los 36 minutos, y obligó a Argentina a transportar más el balón desde el centro.

Brasil acusó en el comienzo del segundo tiempo un agudo problema para salir desde el fondo con el balón dominado, lo que se reflejó en constantes lanzamientos profundos desde la defensa en busca de los arietes y en una relativa comodidad de los argentinos para transportar el esférico en la mitad de la cancha.

Walter Samuel, presentó a Ronaldo, sin ninguna actitud amigable, sus credenciales de implacable marcador.

Para asegurar su dominio en la mitad, Marcelo Bielsa prescindió a los 60 minutos de Luis González y del ingresado Rosales, y envió a la cancha a los dúctiles Pablo Aimar y Javier Saviola.


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