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Tony Saca tiene una inteligencia más práctica.
No deja que le estalle un problema. Dialoga y es arriesgado. Su
visión polÍtica está llena de sabiduría
popular.
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Francisco Flores es más artista a la hora de ejercer el poder.
Hurga, mete el escalpelo, pero no toma ninguna decisión sin
encontrar, antes, un método adecuado.
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Lafitte Fernández
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Hace algunas semanas llegó a oídos de Tony Saca una información:
los sindicatos del Seguro Social pretendían iniciar otra serie
de protestas, porque se les dijo que el gobernante electo nombraría,
ahí, a un funcionario decididamente privatizador.
Saca no esperó: tomó el teléfono y llamó a
uno de los principales líderes sindicales del Seguro Social, quien,
sorprendido, lo único que pudo balbucear fue: sí,
señor Presidente....
-Nada de lo que les están decidiendo es cierto. Si usted
tiene dudas, éste es mi teléfono. Llámeme y con mucho
gusto le atiendo cualquiera de sus dudas, fue la forma en que Saca
se despidió del sorprendido dirigente sindical.
Algo similar ocurrió, hace pocos días, con un dirigente
de los autobuseros que amenazaban con suspender el servicio el día
del traspaso de poderes.
Cuando se enteró de eso, el Presidente Saca tomó, de nuevo,
el teléfono y se comunicó con él. El empresario de
autobuses estaba sorprendido. Más aún: no creía que
se trataba de
Tony Saca. Hasta juró que alguien le hacía una broma.
¿Cómo es eso de que ustedes piensan hacer un paro?
Lo mejor es que hablemos, le mencionó Saca al autobusero
cuando estuvo seguro de que nadie bromeaba con él.
Esos dos hechos muestran parte del estilo de gobierno que los salvadoreños
podrán esperar del nuevo mandatario: Saca es un hombre que no duerme
los problemas.
Eso también refleja una destreza en Saca: tiene una excelente capacidad
para descubrir los problemas, los nombra y les hace frente.
Si creemos que la política es una mezcla de administración,
táctica y postergaciones de aquellas cosas que no se pueden cumplir,
se diría que Saca es, probadamente, un buen administrador que no
permite que los problemas le estallen en su cara.
Pero el reto para el nuevo gobernante es llegar a comprender que la política
no es mera administración, sino también adivinación
del futuro.
Y eso se plantea en un marco en que el ejercicio del poder no da más
que oportunidades a plazos.
Saca posee varias virtudes personales que siempre son necesarias para
construir un líder.
La primera: sabe escuchar. La segunda: no le gusta el doctrinarismo y
la chapuza. Tercero: sabe que un presidente tiene oportunidades, no libros
que debe leer antes de tomar las decisiones. Cuarto: Saca posee una descomunal
capacidad de trabajo. Quinto: cuando se propone conseguir algo, trabaja
duro hasta que consigue lo que quiere. Nada lo aparta de su camino.
Cada gobernante, sin embargo, tiene su estilo. El que empleó el
ex Presidente Francisco Flores posiblemente será muy diferente
al de Saca.
Flores como Charles de Gaulle es más artista político
y cree que, antes de actuar, el problema debe diseccionarse. Para encontrar
las soluciones, debe escucharse al que más sabe y, posteriormente,
construir un método ajustado a las necesidades.
Para Flores, dependiendo de las situaciones, el dialogar puede ser arriesgado,
porque se puede perder algo en la operación, sobre todo si se tiene,
al frente, al FMLN.
Para él, el uso del poder debe usarse en lo remediable, pues no
todo tiene remedio. Quizá siguió una regla: no encender
nada que no se pueda apagar, ya que la realidad se mueve más rápido
que el vocabulario político.