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[Tony Saca frente a Flores]
Dos estilos frente a retos diferentes

Entre Tony Saca y Francisco Flores existen muchas diferencias en el estilo para gobernar. Ambos saben que con el poder no todo es remediable

Publicada 2 de junio 2004, El Diario de Hoy

Tony Saca tiene una inteligencia más práctica. No deja que le estalle un problema. Dialoga y es arriesgado. Su visión polÍtica está llena de sabiduría popular.

Francisco Flores es más artista a la hora de ejercer el poder. Hurga, mete el escalpelo, pero no toma ninguna decisión sin encontrar, antes, un método adecuado.

Lafitte Fernández
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Hace algunas semanas llegó a oídos de Tony Saca una información: los sindicatos del Seguro Social pretendían iniciar otra serie de protestas, porque se les dijo que el gobernante electo nombraría, ahí, a un funcionario decididamente privatizador.

Saca no esperó: tomó el teléfono y llamó a uno de los principales líderes sindicales del Seguro Social, quien, sorprendido, lo único que pudo balbucear fue: “sí, señor Presidente....”

-“Nada de lo que les están decidiendo es cierto. Si usted tiene dudas, éste es mi teléfono. Llámeme y con mucho gusto le atiendo cualquiera de sus dudas”, fue la forma en que Saca se despidió del sorprendido dirigente sindical.

Algo similar ocurrió, hace pocos días, con un dirigente de los autobuseros que amenazaban con suspender el servicio el día del traspaso de poderes.

Cuando se enteró de eso, el Presidente Saca tomó, de nuevo, el teléfono y se comunicó con él. El empresario de autobuses estaba sorprendido. Más aún: no creía que se trataba de
Tony Saca. Hasta juró que alguien le hacía una broma.

“¿Cómo es eso de que ustedes piensan hacer un paro? Lo mejor es que hablemos”, le mencionó Saca al autobusero cuando estuvo seguro de que nadie bromeaba con él.

Esos dos hechos muestran parte del estilo de gobierno que los salvadoreños podrán esperar del nuevo mandatario: Saca es un hombre que no duerme los problemas.

Eso también refleja una destreza en Saca: tiene una excelente capacidad para descubrir los problemas, los nombra y les hace frente.

Si creemos que la política es una mezcla de administración, táctica y postergaciones de aquellas cosas que no se pueden cumplir, se diría que Saca es, probadamente, un buen administrador que no permite que los problemas le estallen en su cara.

Pero el reto para el nuevo gobernante es llegar a comprender que la política no es mera administración, sino también adivinación del futuro.
Y eso se plantea en un marco en que el ejercicio del poder no da más que oportunidades a plazos.

Saca posee varias virtudes personales que siempre son necesarias para construir un líder.
La primera: sabe escuchar. La segunda: no le gusta el doctrinarismo y la chapuza. Tercero: sabe que un presidente tiene oportunidades, no libros que debe leer antes de tomar las decisiones. Cuarto: Saca posee una descomunal capacidad de trabajo. Quinto: cuando se propone conseguir algo, trabaja duro hasta que consigue lo que quiere. Nada lo aparta de su camino.

Cada gobernante, sin embargo, tiene su estilo. El que empleó el ex Presidente Francisco Flores posiblemente será muy diferente al de Saca.

Flores —como Charles de Gaulle— es más artista político y cree que, antes de actuar, el problema debe diseccionarse. Para encontrar las soluciones, debe escucharse al que más sabe y, posteriormente, construir un método ajustado a las necesidades.

Para Flores, dependiendo de las situaciones, el dialogar puede ser arriesgado, porque se puede perder algo en la operación, sobre todo si se tiene, al frente, al FMLN.

Para él, el uso del poder debe usarse en lo remediable, pues no todo tiene remedio. Quizá siguió una regla: no encender nada que no se pueda apagar, ya que la realidad se mueve más rápido que el vocabulario político.


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