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El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Acepciones como lo social, invertir en la gente,
un gobierno con rostro humano, de moda en cualquier campaña
política, investidura y debate político a lo largo y ancho
del planeta, cobran en el país un significado aún más
especial, en parte por el olvido de antaño, en parte por las otras
prioridades y carencias presentes.
Acceso a la educación, salud de calidad, mejora de caminos rurales,
reducción de la extrema pobreza, variables que hoy en día
se tambalean y que Antonio Saca, a juzgar por su discurso de investidura,
subrayó con letras mayúsculas. Lo social es la base
de todo (...) y el énfasis en lo social es lo más urgente,
expresó el joven mandatario.
Con una cobertura en educación básica superior al 90 por
ciento, los retos en la nueva escuela de Saca son, definitivamente, otros:
los párvulos (uno de cada dos niños entre cuatro y seis
años no tiene sitio en clase) y, sobre todo, la educación
media. Apenas uno de cada cuatro jóvenes en ese rango de edad tiene
posibilidad de cursar el bachillerato.
La inversión en tecnología aplicada al sector pedagógico,
el refuerzo de la educación superior en aspectos como la investigaciónEl
Salvador es uno de los que menos invierte en este rubro en América
Latina son parte de ese acción, hoy casi virgen.
Si Saca no tiene que convencer al país acerca de la no privatización
de la Salud Pública, como así lo expresó en
su discurso, la reciente historia de epidemias de dengue y rotavirus va
a ser una lección a tener en cuenta.
El país también tendrá que entrarle a programas
de otra índole, como la formación de una red de trasplante
y la inversión en tecnología para el sector público,
que hagan olvidar la salud es algo más que infecciones, huelgas
y carencias de toda índole.
Todo ello sin olvidar el empujón para la salud rural,
donde, entrados en el siglo XXI, casi una de cada dos mujeres da a luz
fuera del sistema sanitario.
Con el gobierno humano, como define Tony Saca a su gestión,
tendrá que estrechar los lazos de atención con un fenómeno
imparable en el país, como son las madres adolescentes, a veces
incluso niñas, y la dotación de nuevas armas para frenar
la violencia intrafamiliar.
Para caminar hacia estos logros no hay una fórmula mágica,
aunque el incremento de la inversión hacia estas áreas es
un punto de honor.
Saca parafraseó ayer algo repetido por los viejos líderes
del llamado estado de bienestar: no puede haber un desarrollo económico
sin un desarrollo social.
Desigualdad en la educación
- Según la reciente encuesta Fesal 2002-2003, la mujer en el área
rural tiene, en promedio, entre cuatro y cinco años menos de escolaridad
que las personas que viven en el área urbana. La carencia afecta
la calidad de vida.
Apoyo a madres adolescentes
- En el Hospital de Maternidad, uno de cada tres embarazos se da en jóvenes
menores de 18 años. Un problema relacionado con la elevada mortalidad
materna y la falta de control prenatal de la mujer.
La Pobreza enel Área rural
- El desarrollo de la zona urbana no se corresponde con las condiciones
de vida en el campo, donde casi una de cada dos personas vive bajo el
umbral de pobreza y un sector importante no alcanza lo mínimo para
subsistir.