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Francisco Mejía
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Una marcha, la del sector oriente, llegará a la plaza Gerardo
Barrios; la otra, en la zona poniente, pasará cerca de la Feria
Internacional.
Sindicatos y organismos no gubernamentales, que históricamente
han sido una férrea oposición a los gobiernos areneros,
intentarán captar la atención del mundo con sus acciones
de protesta.
Mientras la ceremonia de transmisión de mando presidencial esté
en su apogeo, afuera, en varios sectores de San Salvador, los opositores
harán lo imposible por hacerse sentir.
De manera simultánea, en la plaza Barrios, la cúpula del
FMLN, ha convocado a su militancia a una Asamblea Popular
para descalificar al nuevo Presidente.
Los dirigentes del FMLN sobre todo los schafiquistas intentaron
desligarse de las movilizaciones callejeras y dicen que no tienen un nivel
de involucramiento.
Indican, por su parte, que en su concentración harán algunas
propuestas al nuevo mandatario en los temas IVA, salario mínimo,
transporte y salud, entre otros. También se referirán a
la aprobación de los presupuestos 2004 y 2005.
En las convocatorias que ha enviado el Movimiento Popular Revolucionario
12 de Octubre (MPR-12), responsables de toda la logística de las
marchas, detallan los puntos de reunión y dejan constancia de que
una convergerá en la plaza Barrios.
Lo que suceda mañana (hoy) es decisión del Gobierno.
Si deciden reprimir esas movilizaciones lo que se va a generar es inestabilidad
social, indicó Salvador Sánchez Cerén, coordinador
general del FMLN.
Schafik Handal, ex candidato presidencial, y Cerén anunciaron semanas
atrás que arreciarán su ola de protestas y advirtieron a
Tony Saca que en el camino de su administración le realizarán
una guerra sin cuartel.
TIEMPO
3 Horas
Tardará el recorrido de las marchas de sindicatos y gremios de
trabajadores.
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Comentario
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Berrinche rojo
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La decisión tomada por Shafick
Handal de no asistir al acto de traspaso de poderes, y realizar un
acto paralelo en un parque de esta ciudad, sin desestimar desórdenes
callejeros, demuestra que ese partido está empeñado
en construir un peligroso pluralismo trágico.
Lo que no ha entendido Shafick es que la política es una acción
por los que unos deciden y otros esperan la oportunidad de decidir.
El 58 por ciento de los votos alcanzados por Tony Saca y una diferencia
de más de medio millón de votos, logrado sin fraude,
balas o violencia, legitiman a Saca, y al partido en el gobierno,
para que dirigan al país en los próximos cinco años.
Se puede estar de acuerdo con el FMLN en que las minorías también
tienen derechos. Y los tienen porque la política también
será siempre acción de una parte. Es parcialidad legitimada.
Pero de eso a convertir, en una democracia, al adversario en enemigo,
no es más que tratar de prolongar una guerra que acabó
hace más de 10 años.
Los partidos políticos no tienen, en una democracia, comandantes
ni generales. Tienen líderes. Pero más importante todavía
es que en una democracia no existen enemigos. Hay adversarios.
Si creemos que lo que se tiene al frente son enemigos y se siguen
los viejos manuales de la guerra, obraré para exterminarlos.
A los adversarios no se les aniquila: se negocia con ellos, se dialoga,
se llega a acuerdos. No se les escupe.
Lo que veremos hoy, en las calles de San Salvador, es muestra de que
algunos líderes del FMLN no están dispuestos, no pueden,
o no quieren, domesticar la hostilidad.
Dichosamente no todos están de acuerdo con eso. El problema
es que los detractores dentro del FMLN están mudos por temor
a que también a ellos se les extermine, o se les purgue, como
en el más exquisito reinado de Stalin.
De lo que se trata, en un juego democrático, es reconocer,
primero, el carácter particular y limitado de nuestros puntos
de vista. Eso sólo tiene un nombre: tolerancia.
Pero si contrario a eso, lo que se propone el FMLN es tratar de ocupar
el lugar que se ganó ARENA en las elecciones, desplazándolo
del campo de juego, mediante rebatiñas, desórdenes,
violencia y desapego a las reglas democráticas, la cosa anda
mal, muy mal.
De nuevo: en una democracia a a los adversarios se les enfrenta en
una controversia abierta, pluralista y civilizada. La democracia es
discrepancia razonable. No es destrucción, odio, violencia
o berrinche porque perdí una elección.
Guarden los uniformes, señores. Dediquémonos a construir.
Lafitte Fernández |

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