|
Paola Michelle García
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
A partir de mañana, el despacho presidencial será ocupado
por Elías Antonio Saca.
Y, pese a que faltan pocas horas para que el periodo de su mandato comience,
aún no se sabe con exactitud quién será la secretaria
confidente del nuevo mandatario.
Se especula que el puesto podría ser ocupado por la actual secretaria
de la presidencia, Francis de Melgar; aunque también podría
ser la asistente que desde 1993 le ha acompañado en su oficina,
mientras no ejercía como funcionario público, Rosa Martínez.
Pero al margen de lo que suceda con la gestión administrativa y
los cargos para el nuevo gobierno de El Salvador, para Francis de Melgar
las últimas horas de su desempeño como secretaria de la
presidencia no han sido diferentes. Y es que entre llamadas telefónicas,
notas importantes, planificación de reuniones y entrevistas, los
minutos del día van pasando sin el menor reparo en que su tiempo
en Capres está llegando a su fin.
Exactamente, desde hace cinco años, cuando Francisco Flores asumió
el mando de la República en el año 1999, también
ella se posicionó del escritorio, que a la entrada del despacho
presidencial da la bienvenida a los selectos invitados que logran franquear
la puerta de la oficina del jefe de Estado.
Ser la secretaria de la presidencia, más que difícil,
ha sido una tarea delicada, porque es la imagen del señor Presidente
la que está en mis manos, expresó Francis con convicción
y en tono decidido.
Pese a ser la primera vez que se desempeña como secretaria de
la presidencia, la experiencia que obtuvo en la Cancillería de
la República, durante el gobierno del ex presidente Armando Calderón
Sol, le sirvió para manejar con profesionalismo impecable su actual
cargo.
Durante el periodo pasado de gobierno, fui la secretaria del señor
canciller de la República, pero nunca antes había desempeñado
un cargo como el que tengo ahora, comentó de Melgar.
Y mientras en el Anfiteatro de la Feria Internacional, Elías Antonio
Saca es investido con la banda presidencial, en el despacho de la autoridad
saliente, Francis espera la noticia que le comunique quién ocupará
la que ha sido su oficina durante cinco años, pues lo único
que sabe es que la nueva confidente presidencial es una persona
de confianza del Presidente electo.
Con el final del periodo de gobierno de Francisco Flores, creo que
he terminado acá. Y el nuevo Presidente, Antonio Saca, podría
traer a su persona de confianza para que sea la secretaria presidencial
por los próximos cinco años, enfatizó de Melgar.
Trabajo y familia
Trabajar para Francisco Flores ha implicado, para Francis, la reducción
del tiempo que puede pasar en su hogar. Este trabajo consume mucho
tiempo y es muy poco el que se pasa con la familia, reflexionó
la secretaria presidencial.
Y es que según la que es la mano derecha del Presidente saliente,
el horario laboral depende exclusivamente de las actividades y la
agenda planificada por el señor Presidente de la República.
Es un trabajo sin horario. Si bien hay una hora establecida para
entrar, que son las ocho de la mañana, si él tiene una reunión
antes de esa hora, yo debo venir más temprano para poder tener
preparado todo a la hora estipulada en que vendrá el Presidente,
dijo de Melgar.
Pese a que la demanda de tiempo para la presidencia es mucha, la labor
de madre y esposa no ha sido descuidada por esta mujer que ha logrado
un equilibrio en las dos áreas que le absorben, casi, todas las
horas de sus días.
El apoyo y comprensión de su esposo y el de sus hijos Claudia Eunice,
de 21 años de edad; Lesly María, de 19, y Salvador Armando,
de 16, ha sido incondicional, y se han convertido en una pieza clave para
lograr su éxito profesional.
Han sido cinco años de sacrificio, en cuanto al tiempo, pues
han sido muy pocos los momentos que he pasado con mi familia. Pero ellos
han sido muy comprensivos con respecto al tiempo que me demanda estar
acá, señaló la actual secretaria presidencial.
 |
| Apoyo constante. Sentada en el puesto que
correspondía a Saca, la que fuera su secretaria hace
un balance de su etapa en la radio. Foto
EDH |
Leyre Ventas
A Rosa Martínez no le preocupa maquillarse para
la foto. La de confianza de Tony, como le conocen en las
instalaciones del Grupo Samix, lleva 15 años trabajando con
el que, a partir de hoy, es el Presidente de la República.
La secretaria personal de Elías Antonio Saca luce sencilla:
camisa beige, pantalón oscuro, melena clásica. Las redondas
gafas se mimetizan con el aspecto de mujer práctica y ordenada
que Rosita transmite.
Así como en su indumentaria, la toma de posesión tampoco
ha sido causa de grandes cambios en su apretada agenda. Sólo
los globos de colores en el techo del despacho evidencian lo señalado
de la fecha. Pero no se deben al acto oficial. Como cada 31 de mayo,
Rosita cumple un año más.
Sentada en el mullido sillón de cuero negro del que fuera su
jefe, niega que vaya a acompañar a Saca en su nueva etapa.
De aquí, nadie se va a mover, todos nos quedaremos en
nuestros puestos, asegura Martínez, haciendo referencia
a su trabajo en la emisora de radio.
Rosa conoció al Saca cuando trabajaba para Cadena Radial América.
Me impresionó, confiesa. Por esa misma razón,
en una ocasión, tomándose una molestia que no le correspondía,
anotó un recado y se lo hizo llegar a Saca. Lo hice por
gusto, porque quise ser atenta con él, explica.
Desde aquel primer contacto, el entendimiento entre jefe y empleada
creció. Así, un simple Tony le basta a Martínez
para dirigirse al mandatario, en privado, y siempre sin sobrepasar
el límite entre la confianza y el irrespeto. A su vez, Saca
le llama Rosita, Rosita Emilia, si anda de buena gana.
Esta buena relación ha llevado a Martínez a considerar
al que fuera su superior casi como un hijo. Si llegaba tarde,
me preocupaba de que le hubiera pasado algo malo, aclara sus
sentimientos maternales.
A pesar de todo, Antonio Saca era el jefe de Rosa Martínez.
Según ésta, en el día a día el ex locutor
era exigente: Lo quería todo para ya, a poder ser, para
ayer.
Rosa Martínez fue la sombra del actual Presidente a lo largo
de su trayectoria en radio.
Ahora, la mujer de confianza de Antonio Saca apoya los codos sobre
la mesa y sonríe tranquila, consciente del trabajo bien realizado.
|
|
Donde a Tony le sea útil
|
 |
| Veterano - Renato Mena no sabe si acompañará
a Saca en su etapa presidencial. Foto
EDH |
Leyre Ventas
Renato Mena, El Muñeco, es otro
de los veteranos del Grupo Samix. Este hombre de ojos claros y cabello
cano ocupa ahora el puesto de encargado de promociones, y lleva en
la empresa desde finales de 1985.
Fue por aquel entonces cuando conoció a Antonio Saca. A El
Muñeco le tocó controlar el sonido del programa
deportivo en el que trabajaba el que sería el actual gobernante.
A pesar del aspecto de despistado al que le condena su huidiza mirada,
Mena asegura que nadie que se cruzara con Antonio Saca quedaba indiferente
ante el carisma que éste desprendía. El poder
es para ocuparlo, identifica como una de sus frases más
recurrentes de éste.
Además del espíritu trabajador y su corrección,
Renato destaca la calidad humana entre las características
de Saca. Para ilustrar la afirmación, el veterano recuerda
la reacción de Saca en el terremoto de 1986, al ver que la
entonces sede del grupo se caía: Váyanse a casa,
dijo, siendo un mero locutor, y no el gerente de la empresa.
Al contrario de su compañera, Rosa Martínez, Mena no
tiene tan claro su futuro. No sé si Tony va a querer
llevarme con él, duda. Le seré útil
donde me necesite, finaliza. |

|