A. Escobar /W.Martínez
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
El viernes, por la tarde, fue detenido Jaime Esaú Zometa Díaz,
mientras trabajaba en una empresa capitalina de donde era vigilante particular.
También en la colonia Tazumal de Chalchuapa, fueron capturados
José Sigfredo Martínez Corado, Óscar García
Osorio y German Armando López Zavaleta.
Todos fueron acusados de participar en la muerte de Edwin Ernesto Mira
Flores, de 16 años, y de su padrastro, el agente de la Policía
Nacional Civil (PNC) Edwin Antonio Aguirre, de 29 años, quien al
momento del ataque gozaba de licencia.
Los hechos se registraron en marzo del corriente año en el caserío
Las Piedras, cantón El Rosario, jurisdicción de El Refugio,
en el momento que Edwin Ernesto se dirigía a una cancha de fútbol
cercana para participar en un encuentro de fútbol.
El menor fue interceptado por los imputados y su padrastro alcanzó
a percatarse de la situación, por lo que fue en su auxilio. Allí
fueron agredidos con arma blanca.
Los voceros de la regional del Ministerio Público dijeron que en
este caso, la participación de varios testigos fue de gran importancia
para lograr identificar y luego detener a los agresores.
Esta es la única manera en la cual los esfuerzos de la policía
y los delegados fiscales no quedan en vano, aseguraron los investigadores.
Aunque todavía se intenta establecer los móviles del ataque
o si alguno de los imputados pertenece a las pandillas.
Asesinato
En otro hecho, la mañana del domingo, Israel Ayala Peña,
de 26, alias El Puro, de la Mara 18, caminaba sobre la calle polvosa que
conduce a la hacienda El Rosario, en Coatepeque, cuando fue interceptado
por varios sujetos que sin mediar palabra le dispararon a quemarropa.
Tres de los disparos penetraron en sus órganos vitales, causándole
la muerte.
De acuerdo a las primeras investigaciones policiales, Ayala había
estado en el caserío San Antonio, del cantón Natividad,
antes de ser asesinado.
Los parientes dijeron no sorprenderse del suceso, porque Israel les había
adelantado que de un momento a otro podrían matarlo.
Según los vecinos, el pandillero era peligroso y tenía atemorizados
a los habitantes de la zona.