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Capturan supuestos asesinos de policía y su hijastro

Santa Ana. Son cuatro hombres los acusados de doble homicidio, uno de ellos trabaja como vigilante particular

Publicada 1 de junio 2004, El Diario de Hoy


A. Escobar /W.Martínez
El Diario de Hoy

elpais@elsalvador.com

El viernes, por la tarde, fue detenido Jaime Esaú Zometa Díaz, mientras trabajaba en una empresa capitalina de donde era vigilante particular.

También en la colonia Tazumal de Chalchuapa, fueron capturados José Sigfredo Martínez Corado, Óscar García Osorio y German Armando López Zavaleta.

Todos fueron acusados de participar en la muerte de Edwin Ernesto Mira Flores, de 16 años, y de su padrastro, el agente de la Policía Nacional Civil (PNC) Edwin Antonio Aguirre, de 29 años, quien al momento del ataque gozaba de licencia.

Los hechos se registraron en marzo del corriente año en el caserío Las Piedras, cantón El Rosario, jurisdicción de El Refugio, en el momento que Edwin Ernesto se dirigía a una cancha de fútbol cercana para participar en un encuentro de fútbol.

El menor fue interceptado por los imputados y su padrastro alcanzó a percatarse de la situación, por lo que fue en su auxilio. Allí fueron agredidos con arma blanca.

Los voceros de la regional del Ministerio Público dijeron que en este caso, la participación de varios testigos fue de gran importancia para lograr identificar y luego detener a los agresores.

“Esta es la única manera en la cual los esfuerzos de la policía y los delegados fiscales no quedan en vano”, aseguraron los investigadores.

Aunque todavía se intenta establecer los móviles del ataque o si alguno de los imputados pertenece a las pandillas.

Asesinato

En otro hecho, la mañana del domingo, Israel Ayala Peña, de 26, alias El Puro, de la Mara 18, caminaba sobre la calle polvosa que conduce a la hacienda El Rosario, en Coatepeque, cuando fue interceptado por varios sujetos que sin mediar palabra le dispararon a quemarropa.

Tres de los disparos penetraron en sus órganos vitales, causándole la muerte.
De acuerdo a las primeras investigaciones policiales, Ayala había estado en el caserío San Antonio, del cantón Natividad, antes de ser asesinado.

Los parientes dijeron no sorprenderse del suceso, porque Israel les había adelantado que de un momento a otro podrían matarlo.
Según los vecinos, el pandillero era peligroso y tenía atemorizados a los habitantes de la zona.


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