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Palabras
Máscaras del teatro griego

Se dice que las máscaras que se usaban en el teatro griego eran las llamadas “hipócritas” o “hypokritas”. Esto me hace pensar en las máscaras del inmenso teatro de la vida.

Publicada 1 de junio 2004, El Diario de Hoy

Carlos Balaguer
El Diario de Hoy

pintorbalaguer@hotmail.com

Esas máscaras vivientes que merodean la urbe de todos los días.
De la voz griega “hupokrisis” deviene hipocresía. Un vicio que consiste en suplantar nuestros verdaderos sentimientos, intenciones e identidad. La diplomacia, por ejemplo, sería una forma de refinada hipocresía. Las sofisticadas normas de conducta producen esas extrañas máscaras humanas, que se esconden en el antifaz para engañar u ocultar su verdadera moral.

Hipocresía es equivalente a falta de autenticidad. Gramaticalmente es un “vicio que consiste en la afectación de una virtud o cualidad que no tiene uno”. Se decía antiguamente que hipocresía era un homenaje que tributaba el vicio a la virtud.

Y a fuerza de fingir y fingir —en el amor, en los negocios, en público, ante nosotros mismos, ante el mismo Dios— vamos olvidando lo que es auténtico y lo que es fingido; lo que es real y lo ficticio. Lo que somos y lo que no somos o que pretendemos hacer creer que somos ante los demás.

Entonces el individuo que se esconde en la máscara griega va convirtiéndose —mediante una desconcertante metamorfosis— en una mentira, en un personaje más del drama teatral de su existencia.


Día a Día
Resentimiento

Con la mentalidad del resentimiento y la carga de ignorancia que agobia a los ñurdos en esta tierra, pensarán que Bill Gates, el hombre más rico del mundo, llegó donde está a base de “privilegios”.

Hay fortunas amasadas a base de peculado, actividades criminales, golpes de suerte. Por lo general se van con igual ligereza como llegan, como sucedió a los corruptos de la década perdida, que en su mayoría están en dificultades financieras, para diversión de sus víctimas.

Más de alguna de esas fortunas sobrevive pero eso es más por falla del sistema de justicia en un país, que por otra cosa. Ninguna persona sensata defiende capitales formados en violación a la ley y la moral.

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