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| Retiro - El ministro Daboub asegura que se va
de la política y se dedicará a sus hijos y a la empresa
familiar. Foto EDH/Oscar Payés |
Marvin Galeas
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Cuando dentro de unos años se recuerde el período presidencial
de 1999 a 2004, será inevitable pensar en Juan José Daboub.
Arquitecto de la política económica del gobierno de Francisco
Flores y firme defensor de la economía de mercado. Pero no sólo
eso.
A Daboub se le vio al lado del Presidente también en temas como
la lucha contra las maras.
En los últimos meses el FMLN convirtió al ministro de Hacienda
en el blanco preferido de sus dardos, sólo un poco abajo del Presidente
Flores. Pero no sólo la izquierda. También hubo críticas,
y bastante duras, desde la derecha. Le acusaron de ser poco concertador
y ortodoxo en materia económica.
Juan José Daboub tiene 12 años de ocupar cargos públicos,
desde puestos directivos en CEL, las distribuidoras eléctricas,
el proceso de venta de ANTEL, hasta la Secretaría Técnica
y ministro de Hacienda.
Para unos es un tecnócrata frío con la visión puesta
en la macroeconomía. Para otros, es un apasionado e incansable
defensor del sistema de libertades. He aquí esta entrevista al
fin de su función pública.
P: No es muy usual que el ministro de Hacienda o el secretario técnico
tengan un papel tan relevante en materia política. Usted
ha sido la excepción, ¿por qué?
R: El Presidente Flores decidió estructurar el gabinete alrededor
de tareas específicas. Se crearon, antes de la toma de posesión,
seis comités de gestión alrededor de las cuatro alianzas
y de los proyectos que él visualizó. Él necesitaba
que hubiese un mecanismo de coordinación bajo la responsabilidad
de alguien con el conocimiento técnico y con el respaldo político
y financiero para llevar adelante el programa de la Nueva Alianza. Ya
en la conformación del gabinete en mí recayeron las responsabilidades
de la Secretaría Técnica y del ministerio de Hacienda y
de alguna manera la coordinación del equipo ministerial.
P: Así a quemarropa: ¿qué le alegra después
de estos cinco años?
R: Que El Salvador sea uno de los únicos tres países en
América Latina, junto a Chile y México, con grado de inversión.
El segundo país con mayor libertad después de Chile. El
país que hoy tiene las condiciones macroeconómicas más
estables de Centroamérica. Que tiene las tasas de interés
y la inflación más baja de América Latina. Un crecimiento
que es el doble del promedio latinoamericano. Todo ello habiendo pasado
por agentes externos e internos muy graves en un solo período tales
como los dos terremotos, la caída de los precios del café,
el incremento de los precios del petróleo, inundaciones, sequías,
una marea roja. Factores internos como es el vivir con un sistema judicial
que tiene tremendas debilidades, y vivir con un FMLN que está no
sólo equivocado, sino tratando de destruir lo que se ha construido.
P: ¿Después de esos 12 años, se cierra para usted
el telón de la escena pública?
R: No me lo han solicitado ni estoy interesado en continuar en una actividad
pública. Estoy dispuesto a ayudar desde la trinchera en donde me
lleve el destino, por un solo motivo: El Salvador. Tengo la convicción
de que luego de doce años de servicio debo dedicar más tiempo
a mi familia. Empecé mi vida pública antes de casarme. Mis
hijos han nacido conociéndome en estas funciones. El otro día
íbamos en el carro con mis hijos Juan José, de nueve años,
y mi hija Sofía, de siete, y me empezaron a preguntar sobre el
funcionamiento de la Asamblea Legislativa y la aprobación del presupuesto.
Esas son las cosas y el lenguaje que han venido oyendo. Quiero que ahora
se motiven con asuntos de su edad.
P: Al inicio me habló usted de sus principios. No es difícil
deducir que uno de esos principios es la apertura económica
R: Totalmente de acuerdo. Es mejor el imperfecto mercado que el perfecto
burócrata diciéndonos qué hacer. Creo que hay que
continuar abriendo la economía para que haya más competencia,
y eso requiere minimizar la regulación para maximizar la competencia.
También es importante como principio, la estabilidad macroeconómica,
ya que no hay mejor política social que aquella que se basa en
una sana política macroeconómica.
P: Eso le ha costado a usted que desde diferentes sectores, no
sólo de izquierda, le hayan acusado de ser un ortodoxo con esos
principios y que eso pudo incluso haberle echo daño político
al gobierno.
R: Contrabandistas y evasores de impuestos nunca van a estar de acuerdo
con un ministro de Hacienda que haga bien las cosas.
P: Bueno, no sólo contrabandistas y evasores no están
de acuerdo con sus concepciones económicas
R: De acuerdo. Yo puedo defender desde el punto de vista ideológico
y filosófico los principios de libertad en los que creo. Los
que creemos en la libertad política y económica, pensamos
y actuamos para el siglo XXI. Los que creen en el estado reglamentarista
están anclados en el pasado.
P: Sin embargo, no sólo lo vimos defendiendo la política
económica del gobierno, sino también cosas como la ley antimaras.
R: Como secretario técnico de la presidencia me tocó trabajar
en diferentes áreas con los ministros. Una de esas áreas
es la estratégica, que incluye el manejo de crisis. Yo no escogí
tener ese nivel de exposición pública. No creo que haya
confrontado con personas sino con aquello que afecta a los salvadoreños.
He confrontado, en el marco de la ley, con jueces que no quieren aplicar
la ley, con pandilleros, con contrabandistas y evasores fiscales, con
los partidos políticos, especialmente el FMLN. Hemos salido a defender
esas posiciones por convicción y no por conveniencia
P: ¿Cómo ve al nuevo equipo de gobierno?
R: Conozco a las personas que van en la parte económica. La presidenta
del Banco Central, el ministro de Hacienda, la viceministra de Hacienda,
y la ministra de Economía. A todos los conozco y estoy seguro de
que consolidarán lo que hemos logrado. No me cabe duda de que reúnen
las cualidades para consolidar e incluso hacer un mejor trabajo del que
hemos hecho
P: Una de las críticas que más se oye a la gestión
de este Gobierno es que no concertaban. Algunos hablan de la toma de decisiones
en petit-comité y luego presentar a la nación hechos
consumados.
R: Hay ocasiones en las que usted tiene que traducir el liderazgo casi
en una dictadura, como en los terremotos. Hay momentos y temas en los
que se debe discutir, buscar algún tipo de concertación.
Lo que no se puede permitir es que a título de la concertación
se quiera cogobernar. Concertar no debe confundirse con dejarse que desarmen
su programa y proyecto de Gobierno; usted debe tener identidad propia,
visión clara y convicción de hacer las cosas. Por lo tanto
yo no acepto esa crítica de que este Gobierno no ha concertado
porque los resultados que nos interesan son los que dice la gente. El
presidente fue electo con el 52% de los votos y ese era el mejor referéndum
de su grado de aprobación y ha salido con el 72%, la calificación
más alta que jamás cualquier presidente en El Salvador y
América Latina ha tenido.
P: Recuerdo las palabras de Clinton cuando se iba y dijo viendo el
Air Force One: Lo voy a extrañar. ¿Será
inevitable la nostalgia por las responsabilidades que usted tuvo?
R: Me siento satisfecho por el trabajo hecho por el equipo y por el respaldo
del Presidente. Satisfecho de haberle dedicado al país con mucha
entrega una parte importante de mi vida. Voy a extrañar hacer de
manera directa lo que a mi juicio el país necesita, porque lo voy
a hacer de manera indirecta. Extrañaré mucho a las personas
que han colaborado conmigo, y que estoy seguro darán buenos frutos
con el próximo gobierno. A partir del 1 de junio me embarcaré
en proyectos que tendrán incidencia en el país y probablemente
en otros países porque creo que El Salvador tiene una experiencia
muy rica que compartir.
¿QuÉ queda por hacer?
- En la parte de la Secretaría Técnica quedó
pendiente finalizar la reforma del sector eléctrico, que tiene
grandes restricciones, y que puede causar en un momento dado problemas
de falta de energía eléctrica
- Nos quedó pendiente además la concesión del
puerto de Acajutla
- Nos queda la satisfacción de haber hecho un gobierno electrónico,
en el cual se pueden pagar impuestos en línea y pagar multas en
línea, pero además se pueden enviar remesas desde los Estados
Unidos