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“Concertación no es cogobierno”

Juan José Daboub se va del gobierno tras 12 años en diferentes puestos gubernamentales. El funcionario dice que hay que seguir abriendo la economía para que haya mayor competencia.

Publicada 31 de mayo 2004, El Diario de Hoy

Retiro - El ministro Daboub asegura que se va de la política y se dedicará a sus hijos y a la empresa familiar. Foto EDH/Oscar Payés

Marvin Galeas
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Cuando dentro de unos años se recuerde el período presidencial de 1999 a 2004, será inevitable pensar en Juan José Daboub.

Arquitecto de la política económica del gobierno de Francisco Flores y firme defensor de la economía de mercado. Pero no sólo eso.

A Daboub se le vio al lado del Presidente también en temas como la lucha contra las maras.
En los últimos meses el FMLN convirtió al ministro de Hacienda en el blanco preferido de sus dardos, sólo un poco abajo del Presidente Flores. Pero no sólo la izquierda. También hubo críticas, y bastante duras, desde la derecha. Le acusaron de ser poco concertador y ortodoxo en materia económica.  

Juan José Daboub tiene 12 años de ocupar cargos públicos, desde puestos directivos en CEL, las distribuidoras eléctricas, el proceso de venta de ANTEL, hasta la Secretaría Técnica y ministro de Hacienda. 

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El segundo más joven en el poder
El Salvador se ha caracterizado por gobernantes jóvenes.

Para unos es un tecnócrata frío con la visión puesta en la macroeconomía. Para otros, es un apasionado e incansable defensor del sistema de libertades. He aquí esta entrevista al fin de su función pública.

P: No es muy usual que el ministro de Hacienda o el secretario técnico tengan un papel tan relevante en materia política.  Usted ha sido la excepción, ¿por qué?

R: El Presidente Flores decidió estructurar el gabinete alrededor de tareas específicas. Se crearon, antes de la toma de posesión, seis comités de gestión alrededor de las cuatro alianzas y de los proyectos que él visualizó. Él necesitaba que hubiese un mecanismo de coordinación bajo la responsabilidad de alguien con el conocimiento técnico y con el respaldo político y financiero para llevar adelante el programa de la Nueva Alianza. Ya en la conformación del gabinete en mí recayeron las responsabilidades de la Secretaría Técnica y del ministerio de Hacienda y de alguna manera la coordinación del equipo ministerial.

P: Así a quemarropa: ¿qué le alegra después de estos cinco años?

R: Que El Salvador sea uno de los únicos tres países en América Latina, junto a Chile y México, con grado de inversión. El segundo país con mayor libertad después de Chile. El país que hoy tiene las condiciones macroeconómicas más estables de Centroamérica. Que tiene las tasas de interés y la inflación más baja de América Latina. Un crecimiento que es el doble del promedio latinoamericano. Todo ello habiendo pasado por agentes externos e internos muy graves en un solo período tales como los dos terremotos, la caída de los precios del café, el incremento de los precios del petróleo, inundaciones, sequías, una marea roja. Factores internos como es el vivir con un sistema judicial que tiene tremendas debilidades, y vivir con un FMLN que está no sólo equivocado, sino tratando de destruir lo que se ha construido.

P: ¿Después de esos 12 años, se cierra para usted el telón de la escena pública?

R: No me lo han solicitado ni estoy interesado en continuar en una actividad pública. Estoy dispuesto a ayudar desde la trinchera en donde me lleve el destino, por un solo motivo: El Salvador. Tengo la convicción de que luego de doce años de servicio debo dedicar más tiempo a mi familia. Empecé mi vida pública antes de casarme. Mis hijos han nacido conociéndome en estas funciones. El otro día íbamos en el carro con mis hijos Juan José, de nueve años, y mi hija Sofía, de siete, y me empezaron a preguntar sobre el funcionamiento de la Asamblea Legislativa y la aprobación del presupuesto. Esas son las cosas y el lenguaje que han venido oyendo. Quiero que ahora se motiven con asuntos de su edad.

P: Al inicio me habló usted de sus principios. No es difícil deducir que uno de esos principios es la apertura económica…

R: Totalmente de acuerdo. Es mejor el imperfecto mercado que el perfecto burócrata diciéndonos qué hacer. Creo que hay que continuar abriendo la economía para que haya más competencia, y eso requiere minimizar la regulación para maximizar la competencia. También es importante como principio, la estabilidad macroeconómica, ya que no hay mejor política social que aquella que se basa en una sana política macroeconómica.

P:  Eso le ha costado a usted que desde diferentes sectores, no sólo de izquierda, le hayan acusado de ser un ortodoxo con esos principios y que eso pudo incluso haberle echo daño político al gobierno.

R: Contrabandistas y evasores de impuestos nunca van a estar de acuerdo con un ministro de Hacienda que haga bien las cosas.

P: Bueno, no sólo contrabandistas y evasores no están de acuerdo con sus concepciones económicas…

R: De acuerdo. Yo puedo defender desde el punto de vista ideológico y filosófico los principios de libertad en los que creo. Los que creemos en la libertad política y económica, pensamos y actuamos para el siglo XXI. Los que creen en el estado reglamentarista están anclados en el pasado. 

P: Sin embargo, no sólo lo vimos defendiendo la política económica del gobierno, sino también cosas como la ley antimaras.

R: Como secretario técnico de la presidencia me tocó trabajar en diferentes áreas con los ministros. Una de esas áreas es la estratégica, que incluye el manejo de crisis. Yo no escogí tener ese nivel de exposición pública. No creo que haya confrontado con personas sino con aquello que afecta a los salvadoreños. He confrontado, en el marco de la ley, con jueces que no quieren aplicar la ley, con pandilleros, con contrabandistas y evasores fiscales, con los partidos políticos, especialmente el FMLN. Hemos salido a defender esas posiciones por convicción y no por conveniencia

P: ¿Cómo ve al nuevo equipo de gobierno?

R: Conozco a las personas que van en la parte económica. La presidenta del Banco Central, el ministro de Hacienda, la viceministra de Hacienda, y la ministra de Economía. A todos los conozco y estoy seguro de que consolidarán lo que hemos logrado. No me cabe duda de que reúnen las cualidades para consolidar e incluso hacer un mejor trabajo del que hemos hecho

P: Una de las críticas que más se oye a la gestión de este Gobierno es que no concertaban. Algunos hablan de la toma de decisiones en petit-comité y luego presentar a la nación hechos consumados.

R: Hay ocasiones en las que usted tiene que traducir el liderazgo casi en una dictadura, como en los terremotos. Hay momentos y temas en los que se debe discutir, buscar algún tipo de concertación.  Lo que no se puede permitir es que a título de la concertación se quiera cogobernar. Concertar no debe confundirse con dejarse que desarmen su programa y proyecto de Gobierno; usted debe tener identidad propia, visión clara y convicción de hacer las cosas. Por lo tanto yo no acepto esa crítica de que este Gobierno no ha concertado porque los resultados que nos interesan son los que dice la gente. El presidente fue electo con el 52% de los votos y ese era el mejor referéndum de su grado de aprobación y ha salido con el 72%, la calificación más alta que jamás cualquier presidente en El Salvador y América Latina ha tenido.

P: Recuerdo las palabras de Clinton cuando se iba y dijo viendo el Air Force One: “Lo voy a extrañar”.  ¿Será inevitable la nostalgia por las responsabilidades que usted tuvo?

R: Me siento satisfecho por el trabajo hecho por el equipo y por el respaldo del Presidente. Satisfecho de haberle dedicado al país con mucha entrega una parte importante de mi vida. Voy a extrañar hacer de manera directa lo que a mi juicio el país necesita, porque lo voy a hacer de manera indirecta. Extrañaré mucho a las personas que han colaborado conmigo, y que estoy seguro darán buenos frutos con el próximo gobierno. A partir del 1 de junio me embarcaré en proyectos que tendrán incidencia en el país y probablemente en otros países porque creo que El Salvador tiene una experiencia muy rica que compartir.

¿QuÉ queda por hacer?

- “En la parte de la Secretaría Técnica quedó pendiente finalizar la reforma del sector eléctrico, que tiene grandes restricciones, y que puede causar en un momento dado problemas de falta de energía eléctrica”
- “Nos quedó pendiente además la concesión del puerto de Acajutla”

- “Nos queda la satisfacción de haber hecho un gobierno electrónico, en el cual se pueden pagar impuestos en línea y pagar multas en línea, pero además se pueden enviar remesas desde los Estados Unidos”

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