Ronald Jovel
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
En un país como el nuestro, hablar de vida y felicidad, y no
de muerte y dolor, resulta cuanto menos un poco extraño.
La familia Argueta sabe mucho de lo primero, aunque lo aprendiera a base
de esfuerzo, dolor y mucho sufrimiento. Tanto así que, en los peores
momentos, su hija Dalila Giselle estuvo a punto de perder la última
batalla.
Hoy, esta pequeña de dos años y medio es el símbolo
más claro de la comunión entre la fe en Dios, la solidaridad
con los Argueta y el esfuerzo de la comunidad médica.
Dalila nació con una obstrucción de las vías biliares,
una enfermedad que no tiene cura y cuya única solución es
un trasplante de hígado.
Después de tocar cientos de puertas, escribir miles de e-mail y
pasar en vela noches y noches, la pequeña recibió una parte
del hígado de su madre en noviembre de 2002, en una operación
que duró diez largas horas.
Una intervención de trasplante de donante vivo, la primera en el
país, que pasó a ser parte de la historia de la medicina
salvadoreña.
Año y medio después, Dalila es una niña como cualquier
otra de su edad.
No es fácil enfrentar un experiencia así, hemos quedado
cansados, pero satisfechos. La recompensa ha sido ver a nuestra niña
bien, caminando..., manifiesta su madre, Dalila Nohemí.
Wilfredo Argueta, padre de la pequeña, expresa que nos ha
demostrado ser muy fuerte, tuvo que vivir una experiencia sometida a muchos
esteroides y medicamentos. El trasplante fue un riesgo, pero valió
la pena.
La cámara de fotos le hace sentir algo incómoda, pero sus
padres hablan de la afición de Dalila por el programa de Barney,
tanto así que hasta canta y baila al compás de las acciones
de ese personaje.
Una niña con gran fortaleza y afortunada, dadas las condiciones
del país y la dificultad de crear un programa de trasplante hepático.
Cada año nacen 15 niños con el mismo problema que ella y
a los cuales no se les puede dar el tratamiento adecuado.
Órgano trasplantado funciona normal
El pediatra gastroenterólogo Dr. Roberto Zablah ha seguido el
desarrollo de Dalila desde que nació. Él le diagnóstico
la atresia (cierre del conducto) de las vías biliares y estuvo
presente en la intervención del trasplante de hígado.
Hoy, año y medio después de la operación, es el único
médico que le atiende y sigue el control de la pequeña.
Zablah admira la fortaleza de Dalila. En todo este tiempo, el hígado
trasplantado ha crecido lo suficiente y hoy es un órgano que funciona
normal. Su madre le donó el 20 por ciento de su órgano.
El experto dice que es una experiencia singular al tratarse de la única
intervención hecha en el país y, posiblemente, en Centroamérica.
|
Momentos en la corta historia de Giselle
|
|
|
 |
| Mayo/ Siempre
con su padre - Con sus dos años y medio cumplidos, Dalila disfruta
con su hermano jugando a la pelota y viendo la televisión.
Eso sí, nunca se separa de Wilfredo. |
Mayo/
Protegida - Tras la operación, los Argueta acudían
dos veces por semana al Bloom para continuar con el tratamiento y
control de la pequeña. |
 |
Agradecimientos
La familia agradece a Dios por ese milagro y la fortaleza que le dio.
- A los médicos, a Kin Chappell, que fue como un hada madrina.
Al Bloom, a la familia Bahaia, al Club 20-30 y al Dr. Zablah. |
| Diciembre/
Primera Navidad - La niña fue intervenida en
noviembre de 2002. Ese fin de año fue muy especial en la familia
Argueta, después de tantas contrariedades. |