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| Foto domicomid: Lento reparto - Varios dominicanos
se pelean por una bolsa con víveres. Cientos de víctimas
todavía no han recibido nada. Foto AP |
REUTERS
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
Tras los casi 2,000 muertos debido a las lluvias en ambos países,
la situación de los supervivientes, que se han quedado sin hogar,
sin alimentos ni agua potable, comenzaba ayer a adquirir proporciones
auténticamente dantescas.
Esta ha sido la peor catástrofe natural en décadas para
la isla de La Española, que comparten República Dominicana
y Haití. En 1994, la tormenta tropical Gordon se cobró
la vida de más de 500 personas en Haití.
A las ya de por sí arduas labores de rescate, nuevas precipitaciones
desde ayer han venido a agravar la situación humanitaria y a dificultar
enormemente la penosa labor de evacuación de cadáveres,
muchos de los cuales permanecen tendidos sobre lo que en su día
fueron aceras y calles, pero que ahora parecen un pestilente lodazal.
Miles de voluntarios y cooperantes seguían ayer su titánica
labor de ayuda a los damnificados, especialmente en la localidad de Jimaní,
fronteriza entre las dos naciones, en una zona que divide la isla de La
Española.
El peligro de epidemias es cada día mayor y por ello las autoridades
se ven obligadas a sepultar muchos cuerpos en fosas comunes, sin posibilidad
de identificación de los restos mortales por parte de las familias.
Desde ayer, son multitud las naciones occidentales, entre ellas España,
que han enviado ayuda de primera necesidad, sobre todo alimentos, sistemas
de potabilización de agua y material de asistencia sanitaria.
Pánico por sismo
Mientras, un temblor de relativa intensidad sembró el pánico
ayer entre los pobladores de la devastada zona de Jimaní, en el
suroeste de República Dominicana, pero no se registraron víctimas
ni daños materiales.
El Centro de Operaciones de Emergencia dijo que el temblor, de 4.4 grados
en la escala de Richter, se registró a las 9:44 de la mañana
hora local, y tuvo su epicentro en el vecino Haití.
Jimaní fue devastado el lunes por el desbordamiento de un río
que nace en Haití y que arrasó con unas 620 viviendas, con
un saldo de cientos de muertos y más de 330 desaparecidos.
Esto sólo agrega pánico a la gente, indicó
el vicealmirante Radhamés Lora, del Centro de Operaciones de Emergencia.