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| Espectáculo. Comida, bebida y artistas
que desarrollan su trabajo para divertir a los demás. Foto
EDH / Yanci Pérez |
Yanci Pérez
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
El carnaval más famoso de Centro América es migueleño.
También lo son varias canciones que hablan de la alegría
de la ciudad y sus pobladores. San Miguel es una ciudad alegre en la que
las estampas de comercio y trabajo durante el día, cambian completamente
en las noches especialmente de jueves a sábado.
Es una plática entre compañeros de trabajo o estudio. Dónde
reunirse la noche del viernes o sábado, dónde ir a bailar.
La diversión es parte del potencial económico de la ciudad.
Crea muchas fuentes de trabajo y actividades paralelas como el servicio
de taxis, las ventas de golosinas y otros, abren oportunidades a quienes
ofrecen mercancías o servicios a pequeña o mediana escala.
Es cierto que muchas personas prefieren la tranquilidad de la casa al
bullicio de restaurantes y discotecas. Pero gran parte del movimiento
turístico de la ciudad, gira en torno a las noches de alegría.
Para escoger
Cuando se habló de establecer la ley seca, el alcalde Wilfredo
Salgado se opuso de manera radical. No estuvo de acuerdo, precisamente
por el ambiente festivo tradicional de las noches en la ciudad y por la
actividad económica que representa.
Para vecinos y visitantes, las opciones están por todos lados.
Posiblemente la Avenida Roosevelt, sea la zona más viva,
durante las noches. Pero en general, diferentes barrios de la ciudad tienen
algo que ofrecer.
Ernesto Rivas, empleado de una empresa privada, asegura que la mejor diversión
del fin de semana la encuentra en el restaurante El Sarape.
Ahí disfruto de un buen espectáculo y después
bailo con amigas; además puedo beber tranquilo porque es un lugar
discreto, asegura.
El Sarape está ubicado en un buen punto, el llamado Triángulo
de San Miguel que concentra buena parte de la diversión.
Karla Ochoa, empleada de una sucursal bancaria, dice que desde el viernes
inicia su jornada de diversión asistiendo por la noche al restaurante
Puerta Vieja, donde asegura se deleita con música de guitarra en
vivo.
El sábado visita el mismo lugar sólo que llega en compañía
de algunos amigos, esa es noche de baile. Para el domingo lo mejor es
un paseo por algún balneario donde se relaja un poco.
Para los amantes del baile, en San Miguel hay muchas opciones, entre éstas
las discotecas como L.A. Discoteque y Marquis.
Además, existen otros sitios como los restaurantes Papa Gallo,
Mamá Gallina, La Pema y El Izote.
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Tranquilidad. Grupos de amigos o familiares aprovechan
las noches para divertirse.
Foto EDH |
La prudencia es parte de la alegría
Raras veces se dan problemas graves en las noches migueleñas.
Los vecinos están acostumbrados a divertirse sin mayores problemas
e incluso su famoso carnaval novembrino se encuentra entre los de índices
más bajos de hechos delictivos o violentos del país.
Un factor importante es la presencia policial en las zonas de diversión.
El cuerpo de seguridad y los numerosos vigilantes privados, persuaden
a quienes quieren cometer delitos o simplemente hacer desódenes,
de quedarse con las manos quietas.
Pasamos todo el año preparándonos para el carnaval,
comenta sonriente una joven mientras baila con su pareja en una de las
muchas discotecas de la ciudad.
La alegría está por todas partes. Pero, como indica un padre
de familia, también debe estar ahí la prudencia de los jóvenes
y la protección de las autoridades.