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El esfuerzo. Reyes Pacheco recordó sus
experiencias como vigilante penitenciario
.Foto EDH |
Wenceslao Martínez
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
El entusiasmo por ser agasajados, movió a muchos vigilantes pelitenciarios
de Apanteos, a recordar sus momentos amargos ayer.
Uno de ellos fue Reyes Pacheco, comandante penitenciario en ese reclusorio.
Era una mañana de agosto de 1999 cuando varios internos del
Centro Penal La Esperanza, en San Salvador, se amotinaron en el área
de carpintería e intentaron una fuga masiva.
La violencia se desató y los agentes penitenciarios se enfrentaron
con los reos. Algunos corrieron con suerte y lograron salvar sus vidas.
Sin embargo, otros fallecieron en la ejecución de su labor.
Todos mis compañeros arriesgaron sus vidas. Un gran amigo cayó
a mi lado. Recuerdo que sólo me dijo que lo habían matado.
Esa ha sido una de las experiencias más duras de mi trabajo,
relató el comandante penitenciario del Centro Penal de Apanteos.
Gracias a su lealtad y espíritu de servicio fue estimulado ayer
por las autoridades de ese centro penal durante la celebración
del Día del Agente Penitenciario.
Esfuerzo
Con 34 años y 4 meses de trabajo, el comandante Pacheco ha brindado
sus servicios en varios centros penales del país.
Dios me premió al mandarme a Apanteos porque yo soy santaneco,
dijo.
El comandante Pacheco sabe lo difícil y arriesgado que resulta
su trabajo. La familia queda relegada a un segundo plano debido a las
jornadas de trabajo que le exige su profesión.
Al principio es incómodo alejarse durante ocho o más
días de la familia, pero con el tiempo uno se va acostumbrando,
explicó.
Actualmente, el comandante Pacheco se desempeña como auxiliar del
director de seguridad y custodio en el Centro Penal de Apanteos.
El director del penal de Apanteos, Julián de Jesús Guzmán,
destacó la labor de los agentes. Ayer fueron agasajados cerca de
200 de ellos.