Ciro Granados
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Debo confesarte que mi familia y yo estamos luchando por seguir siendo
las mismas personas. El mismo Tony Saca alegre que todos conocen, el que
cuenta chistes, el que come pupusas... el que disfruta con su familia
en la quinta o en el mar.
Yo sé muy bien que el trabajo de la presidencia es difícil,
duro, porque hay protocolos de seguridad que se deben cumplir, pero estamos
haciendo todo lo posible para que nuestra vida sea normal.
Mi rutina va a continuar con algunos cambios. Te quiero contar que me
levanto muy temprano, a las cinco de la mañana, y trabajo 16 horas
diarias. Desde las seis y media estoy en las primeras actividades, en
mi casa. Lo primero que hago es leer los periódicos.
¿Los guardaespaldas? Ah, fijate que realmente me siento raro, me
siento incómodo, porque siempre he sido un hombre libre; sin embargo,
comprendo que el cargo necesita de seguridad. Por eso es que debo ser
lo más prudente posible para, con esta seguridad, no dejar de hacer
las cosas que a mí me gustan.
Es que yo soy un hombre sencillo y ahora voy a tener que combinar al
ciudadano común con el presidente. Va a ser una tarea ardua, pero
la clave es seguir siendo uno mismo. Por ejemplo, los fines de semana
los dedico a disfrutarlos con mi familia, dejo los trajes y me pongo pantalones
casuales y salimos a los restaurantes o nos vamos a la quinta o al mar.
Allá, en el mar, tengo unos perros grandes. Uno de ellos se llama
Trueno y es una mezcla de rotweiller con gran danés y doberman.
No, no es violento, es un perro tranquilo. Y en la casa tengo tres perritas:
Gorda, Pringa y Muñeca. Dos de ellas son french poodle y la otra
es una golden retriever.
Mirá, esto de la presidencia mis tres hijos están gozándolo,
están orgullosos de su padre.
Dentro de poco nos vamos a trasladar a la residencia presidencial, porque
le estamos arreglando algunas cosas, sí, son cosas pequeñas:
pinturita, algunas cortinas, plantas, cosas sencillas.
Me gusta vestir bien
Siempre nos va a seguir cocinando la Eli. Se llama Elizabeth Silva y ha
sido una servidora de nuestra familia desde hace muchos años, desde
que nació mi primer hijo.
Te cuento que de la vida civil voy a extrañar el hecho de que no
tenía tantos problemas, pero soy un hombre acostumbrado a las adversidades
y eso de ser presidente... ah, es un gran privilegio. Muy pocos pueden
lograr ese privilegio, aunque yo voy a ser el primer servidor de este
país. En vez de ser el mandamás que vos decís, voy
a ser el coordinador de una orquesta que debe mantener al país
estable, en orden, y que le genere felicidad a los salvadoreños.
Pero yo tengo obligaciones constitucionales que cumplir ¡y voy a
ejercer el poder!
Sobre lo del salario, ¡nooo! gano menos como presidente. Muchísimo
menos. Menos de la mitad. Así que le voy a pedir a la empresa de
la cual soy presidente que me siga pagando el salario para ajustarme mis
gastos. ¿La ropa? siempre me ha gustado vestirme bien, con mis
trajes. He vestido saco casi todo el tiempo, a mí me encanta la
ropa.
Para cuando asuma la presidencia voy a llevar un traje oscuro. Al acto
van a llegar muchos amigos míos. Sólo de Estados Unidos
vienen 40 familiares. Mis principales amigos son mis ex compañeros
del colegio, de la universidad... amigos muy cercanos, mis compadres.
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| Primera mascota de la nación. Pringa,
la french poodle, tiene una estrecha relación con Tony. Foto
EDH |
No, no tengo amigos príncipes, tampoco amigas princesas, pero
sí tengo entrañables amigos que son gente de grandes cadenas
de televisión en círculos como la Asociación Internacional
de Radiodifusión.
Ya como presidente tampoco sé qué carros voy a usar. Bueno,
por ahora ando en mis vehículos y me imagino que los voy a tener
parqueados para usarlos cuando sea necesario. Hmmm, con respecto al helicóptero
asignado a la presidencia, pues sí, lo voy a ocupar cuando haya
necesidad.
Sobre los guardaespaldas: con ustedes los periodistas no hemos tenido
problemas, pero creo que debemos ponernos de acuerdo para que ustedes
puedan hacer su labor y la seguridad pueda cumplir con sus protocolos.
Yo veo a los que me acompañan como muy profesionales, ellos saben
que soy una persona accesible.
Mirá ¿y cómo estuvo eso que me preguntaste del vestido
de los colores celestiales?
No, es que la vicepresidenta electa dijo en la conferencia que a
la toma de posesión iba a llevar un vestido de colores celestiales.
¿Y qué color es ese, vos?
No sé, creo que son colores pasteles, Presidente.
Ah, ok. Bueno...
Antonio Saca se levanta del mullido asiento y tras un apretón de
manos se despide con la cordialidad con que inició esta conversación
y se dispone a dar otra entrevista.