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Así, en confianza
Saca ganará menos

Tony se arrellana en el sillón del pequeño salón del hotel Princess, se arregla la solapa del saco y comienza a narrar que el ascenso a la presidencia poco cambiará su estilo de vida.

Publicada 29 de mayo 2004, El Diario de Hoy

Ciro Granados
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Debo confesarte que mi familia y yo estamos luchando por seguir siendo las mismas personas. El mismo Tony Saca alegre que todos conocen, el que cuenta chistes, el que come pupusas... el que disfruta con su familia en la quinta o en el mar.

Yo sé muy bien que el trabajo de la presidencia es difícil, duro, porque hay protocolos de seguridad que se deben cumplir, pero estamos haciendo todo lo posible para que nuestra vida sea normal.

Mi rutina va a continuar con algunos cambios. Te quiero contar que me levanto muy temprano, a las cinco de la mañana, y trabajo 16 horas diarias. Desde las seis y media estoy en las primeras actividades, en mi casa. Lo primero que hago es leer los periódicos.

¿Los guardaespaldas? Ah, fijate que realmente me siento raro, me siento incómodo, porque siempre he sido un hombre libre; sin embargo, comprendo que el cargo necesita de seguridad. Por eso es que debo ser lo más prudente posible para, con esta seguridad, no dejar de hacer las cosas que a mí me gustan.

Es que yo soy un hombre sencillo y ahora voy a tener que combinar al ciudadano común con el presidente. Va a ser una tarea ardua, pero la clave es seguir siendo uno mismo. Por ejemplo, los fines de semana los dedico a disfrutarlos con mi familia, dejo los trajes y me pongo pantalones casuales y salimos a los restaurantes o nos vamos a la quinta o al mar.
Allá, en el mar, tengo unos perros grandes. Uno de ellos se llama Trueno y es una mezcla de rotweiller con gran danés y doberman. No, no es violento, es un perro tranquilo. Y en la casa tengo tres perritas: Gorda, Pringa y Muñeca. Dos de ellas son french poodle y la otra es una golden retriever.

Mirá, esto de la presidencia mis tres hijos están gozándolo, están orgullosos de su padre.
Dentro de poco nos vamos a trasladar a la residencia presidencial, porque le estamos arreglando algunas cosas, sí, son cosas pequeñas: pinturita, algunas cortinas, plantas, cosas sencillas.

Me gusta vestir bien

Siempre nos va a seguir cocinando la Eli. Se llama Elizabeth Silva y ha sido una servidora de nuestra familia desde hace muchos años, desde que nació mi primer hijo.

Te cuento que de la vida civil voy a extrañar el hecho de que no tenía tantos problemas, pero soy un hombre acostumbrado a las adversidades y eso de ser presidente... ah, es un gran privilegio. Muy pocos pueden lograr ese privilegio, aunque yo voy a ser el primer servidor de este país. En vez de ser el mandamás que vos decís, voy a ser el coordinador de una orquesta que debe mantener al país estable, en orden, y que le genere felicidad a los salvadoreños. Pero yo tengo obligaciones constitucionales que cumplir ¡y voy a ejercer el poder!

Sobre lo del salario, ¡nooo! gano menos como presidente. Muchísimo menos. Menos de la mitad. Así que le voy a pedir a la empresa de la cual soy presidente que me siga pagando el salario para ajustarme mis gastos. ¿La ropa? siempre me ha gustado vestirme bien, con mis trajes. He vestido saco casi todo el tiempo, a mí me encanta la ropa.

Para cuando asuma la presidencia voy a llevar un traje oscuro. Al acto van a llegar muchos amigos míos. Sólo de Estados Unidos vienen 40 familiares. Mis principales amigos son mis ex compañeros del colegio, de la universidad... amigos muy cercanos, mis compadres.

Primera mascota de la nación. Pringa, la french poodle, tiene una estrecha relación con Tony. Foto EDH

No, no tengo amigos príncipes, tampoco amigas princesas, pero sí tengo entrañables amigos que son gente de grandes cadenas de televisión en círculos como la Asociación Internacional de Radiodifusión.

Ya como presidente tampoco sé qué carros voy a usar. Bueno, por ahora ando en mis vehículos y me imagino que los voy a tener parqueados para usarlos cuando sea necesario. Hmmm, con respecto al helicóptero asignado a la presidencia, pues sí, lo voy a ocupar cuando haya necesidad.

Sobre los guardaespaldas: con ustedes los periodistas no hemos tenido problemas, pero creo que debemos ponernos de acuerdo para que ustedes puedan hacer su labor y la seguridad pueda cumplir con sus protocolos. Yo veo a los que me acompañan como muy profesionales, ellos saben que soy una persona accesible.

Mirá ¿y cómo estuvo eso que me preguntaste del vestido de los colores celestiales?

–No, es que la vicepresidenta electa dijo en la conferencia que a la toma de posesión iba a llevar un vestido de colores celestiales.

– ¿Y qué color es ese, vos?

– No sé, creo que son colores pasteles, Presidente.
– Ah, ok. Bueno...

Antonio Saca se levanta del mullido asiento y tras un apretón de manos se despide con la cordialidad con que inició esta conversación y se dispone a dar otra entrevista.

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