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| 4:00 p.m. grabación Cristian cumple a
cabalidad con sus obligaciones de animador de Güerep.
Foto EDH /Mauricio Cáceres |
Carolina Martínez
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Son las 4:00 de la mañana. El día inició con el
despertar de los zompopos de mayo. Cristian ya está de pie, vestido
con un pantaloncillo color azul, una camiseta rayada, calcetines blancos
y zapatos negro.
Vive junto a su mamá, Miriam. Es hijo único y poseedor de
un talento que le ha llevado hasta la televisión nacional.
En el mismo terreno donde está su casa, en el municipio de Santa
Elena, Usulután, se encuentra la casa de su tía y su abuela...
ah, y de los cinco perros que viven con ellas.
Como cada sábado, Cristian se levanta dos horas antes de lo acostumbrado
para atender los compromisos que su novata profesión de animador
le exige.
La casualidad le metió en esa rutina. En junio de 2003 aprovechó
una visita del Presidente de la República, Francisco Flores, para
solicitarle ante los ojos de los asistentes a un evento en Perquín
una vivienda para su familia.
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4:00
A.m. se levanta
Como toda figura pública, el pequeño se preocupa por
verse muy bien.
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5:00
a.m. tierna despedida
Dejar a la abuelita, aunque sea por un día, se convierte
en algo difícil.
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5:00 a.m.
En espera del autobús
A empezar la travesía. Cristian y su mamá esperan
el primer autobús que les lleva a la terminal.
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5:45 a.m. aún con sueño
Como dos largas horas hasta llegar a la UES. Él se apoya
en su madre y trata de dormir un ratito más.
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9:00 a.m. las clases inician
Como todo niño aplicado, es muy atento en sus clases, especialmente
en las matemáticas.
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A la ex ministra de Educación y aún comisionada del Área
Social, Evelyn Jacir de Lovo, le llamó la atención la destreza
para comunicarse del niño, por lo que le incentivó a ser
parte de la Escuela de Niños Talentos de la Universidad de El Salvador
(UES).
Gracias a esa oportunidad, Cristian fue elegido por la producción
del programa infantil Güerep, de Canal 33, para que hiciera dúo
con Andrea, desde hace un mes.
Tarea difícil
La incursión en el mundo de la farándula salvadoreña,
con tan sólo 10 años, le tiene emocionado... y un tanto
cansado físicamente.
Cuando el reloj marca las 5:40 de la mañana de los sábados,
él y su madre están en la terminal de buses de Usulután,
para abordar el que les llevará hasta San Marcos. Luego, abordan
la ruta 26, que les deja cerca de la UES.
Durante el trayecto, Cristian aprovecha para dormir un poco sobre el hombro
de Miriam.
Al llegar a la universidad, se va directo al comedor a desayunar. Las
clases inician a las 9:00 de la mañana. Quince minutos antes, aprovecha
y juega un partido de fútbol con sus compañeros de clase.
A las 3:00 de la tarde, las clases terminan (por cierto, su mamá
entra al salón y escucha las lecciones.
Eso le permite ayudarlo con las tareas). El niño sale corriendo
hacia la estación televisiva para grabar el programa.
Contrario a la universidad, Miriam no puede estar presente mientras él
y Andrea trabajan.
Irónicamente, él jamás se ha visto en televisión,
porque en el cantón Santa Elena no llega la señal del Canal
33. Eso, sin embargo, no le desanima para seguir adelante, combatiendo
el sueño, el hambre y el cansancio que implica su jornada de formación
profesional.
La
radio es bien bonita, y yo ahí hablo
 Su
contextura física supone que es un niño mucho menor.
Es tímido y muy humilde. El trabajo en equipo sobre
todo en familia es siempre lo que Bryan acostumbra a hacer.
Cada fin de semana, mientras su padre no está en la Alcaldía
de Apopa (es contador), el pequeño le ayuda a sembrar maíz.
A las 8:00 de la mañana de un domingo cualquiera, Bryan
camina un kilómetro y medio para llegar a tiempo a la Radio
Comunitaria Guazapa. Él es el animador del programa Los
niños opinan. Es un amante de la libertad de expresión,
que por cierto, asegura, la vive a plenitud dentro de la cabina,
porque puedo no sólo aconsejar a mis papás
sino a muchos más. Decirles que los quiero mucho y hablar
de muchas cosas, asegura. Finalizada su jornada, regresa
a los sembradíos junto a Edwin Abdiel, su padre y sus dos
hermanos mayores. Su hermanita de cuatro años coopera con
su mamá en los quehaceres de la casa. Para Bryan, el consentimiento
y amor de sus padres le permite participar de actos que influirán
de forma positiva en su vida. Es así como este pequeño
de Guazapa empieza a despuntar en el mundo de la comunicación...
un mundo que le divierte y que le está formando, sin habérselo
propuesto.
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Una
jornada que parece no tener fin
9 años de Edad
Es
bonito estar aquí, me gusta mucho
A su edad, muchos niños aprovechan las horas después
de la escuela para jugar o ver televisión. Julio, sin embargo,
tiene una rutina diferente.
Después de dejar el colegio Cristiano de Cuidad Delgado donde
cursa cuarto grado y de almorzar muy aprisa, se traslada a
las instalaciones del Canal 10.
Todos los lunes, miércoles y viernes, a partir de las 2:00
de la tarde, debe estar en la cabina de Radio Itinerante del Ministerio
de Educación, donde presta su voz para el programa de clases
ambulantes de segundo grado.
Los martes y jueves está a esa misma hora en
los estudios del Canal 10 para grabar el programa La hora del niño.
Julito sueña con ser un gran comunicador, por
lo que está ahorrando para costearse los estudios.
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Presentadora
del programa infantil Güerep
9 años de edad
Gracias
por la oportunidad
Andrea es uno de los nuevos rostros de la televisión nacional.
El haber participado en unas encuestas y sobresalir por su capacidad
de discernimiento le llevaron a ganarse un espacio en el Canal 33.
Es una niña de piel blanca, ojos claros y muy inquieta, como
todas a esa edad.
Estudia tercer grado en el Colegio Sagrado Corazón, en la
colonia Escalón. Le gusta jugar fútbol, lo suele practicar
con sus amigas. También le encanta comer pizza y asistir,
todos los sábados, a los estudios a grabar Güerep. Ella,
al igual que Cristian, es hija única y se encarga de presentar
los reportajes que se elaboran para el programa y compartir sus
conocimientos con los televidentes. Y como a él, su mamá,
Blanca Leticia, le acompaña los día de grabación.
Irónicamente, Andrea y Cristian no tienen mucha relación
entre sí, pues el último siempre anda corto de tiempo
y eso les impide relacionarse más.
Andrea, por su parte, está agradecida con Saskia Bisp, asesora
del proyecto, por haber confiado en ella.
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Un
niño como todos
Los
días de semana son mucho más descansados para Cristian.
Su jornada inicia a las 6:00 de la mañana.
Se va a estudiar al Centro Escolar Ojos de Agua, localizado a
siete kilómetros de su casa.
Al mediodía regresa a su hogar y se prepara el almuerzo.
Parte de la tarde la utiliza para divertirse con sus amigos y
primos.
Entre juegos y plática trascurren las horas.
A las 5:00 de la tarde, Cristian realiza las tareas que le dejó
la maestra; mientras que Miriam, quien también es maestra,
regresa a la casa.
No le lleva mucho tiempo cumplir con los deberes escolares. Son
muy sencillos, dice. Eso le permite tener tiempo para mimar
a su abuelita. Ver sus programas preferidos de televisión,
menos Güerep, porque la señal no llega.
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