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Entre trabajo y diversión

La suerte le llevó a los estudios de televisión. Para salir en ésta se levanta muy temprano. Sin embargo, jamás ha visto cómo queda su programa

Publicada 29 de mayo 2004, El Diario de Hoy

4:00 p.m. grabación Cristian cumple a cabalidad con sus obligaciones de animador de Güerep. Foto EDH /Mauricio Cáceres

Carolina Martínez
El Diario de Hoy

vida@elsalvador.com

Son las 4:00 de la mañana. El día inició con el despertar de los zompopos de mayo. Cristian ya está de pie, vestido con un pantaloncillo color azul, una camiseta rayada, calcetines blancos y zapatos negro.
Vive junto a su mamá, Miriam. Es hijo único y poseedor de un talento que le ha llevado hasta la televisión nacional.

En el mismo terreno donde está su casa, en el municipio de Santa Elena, Usulután, se encuentra la casa de su tía y su abuela... ah, y de los cinco perros que viven con ellas.
Como cada sábado, Cristian se levanta dos horas antes de lo acostumbrado para atender los compromisos que su novata profesión de animador le exige.

La casualidad le metió en esa rutina. En junio de 2003 aprovechó una visita del Presidente de la República, Francisco Flores, para solicitarle –ante los ojos de los asistentes a un evento en Perquín– una vivienda para su familia.

4:00 A.m. se levanta
Como toda figura pública, el pequeño se preocupa por verse muy bien.
5:00 a.m. tierna despedida
Dejar a la abuelita, aunque sea por un día, se convierte en algo difícil.
5:00 a.m.
En espera del autobús

A empezar la travesía. Cristian y su mamá esperan el primer autobús que les lleva a la terminal.
5:45 a.m. aún con sueño
Como dos largas horas hasta llegar a la UES. Él se apoya en su madre y trata de dormir un ratito más.
9:00 a.m. las clases inician
Como todo niño aplicado, es muy atento en sus clases, especialmente en las matemáticas.

A la ex ministra de Educación y aún comisionada del Área Social, Evelyn Jacir de Lovo, le llamó la atención la destreza para comunicarse del niño, por lo que le incentivó a ser parte de la Escuela de Niños Talentos de la Universidad de El Salvador (UES).

Gracias a esa oportunidad, Cristian fue elegido por la producción del programa infantil Güerep, de Canal 33, para que hiciera dúo con Andrea, desde hace un mes.

Tarea difícil

La incursión en el mundo de la farándula salvadoreña, con tan sólo 10 años, le tiene emocionado... y un tanto cansado físicamente.

Cuando el reloj marca las 5:40 de la mañana –de los sábados–, él y su madre están en la terminal de buses de Usulután, para abordar el que les llevará hasta San Marcos. Luego, abordan la ruta 26, que les deja cerca de la UES.

Durante el trayecto, Cristian aprovecha para dormir un poco sobre el hombro de Miriam.

Al llegar a la universidad, se va directo al comedor a desayunar. Las clases inician a las 9:00 de la mañana. Quince minutos antes, aprovecha y juega un partido de fútbol con sus compañeros de clase.

A las 3:00 de la tarde, las clases terminan (por cierto, su mamá entra al salón y escucha las lecciones.

Eso le permite ayudarlo con las tareas). El niño sale corriendo hacia la estación televisiva para grabar el programa.

Contrario a la universidad, Miriam no puede estar presente mientras él y Andrea trabajan.

Irónicamente, él jamás se ha visto en televisión, porque en el cantón Santa Elena no llega la señal del Canal 33. Eso, sin embargo, no le desanima para seguir adelante, combatiendo el sueño, el hambre y el cansancio que implica su jornada de formación profesional.

“La radio es bien bonita, y yo ahí hablo”

Su contextura física supone que es un niño mucho menor. Es tímido y muy humilde. El trabajo en equipo –sobre todo en familia– es siempre lo que Bryan acostumbra a hacer. Cada fin de semana, mientras su padre no está en la Alcaldía de Apopa (es contador), el pequeño le ayuda a sembrar maíz. A las 8:00 de la mañana de un domingo cualquiera, Bryan camina un kilómetro y medio para llegar a tiempo a la Radio Comunitaria Guazapa. Él es el animador del programa Los niños opinan. Es un amante de la libertad de expresión, que por cierto, asegura, la vive a plenitud dentro de la cabina, porque “puedo no sólo aconsejar a mis papás sino a muchos más. Decirles que los quiero mucho y hablar de muchas cosas”, asegura. Finalizada su jornada, regresa a los sembradíos junto a Edwin Abdiel, su padre y sus dos hermanos mayores. Su hermanita de cuatro años coopera con su mamá en los quehaceres de la casa. Para Bryan, el consentimiento y amor de sus padres le permite participar de actos que influirán de forma positiva en su vida. Es así como este pequeño de Guazapa empieza a despuntar en el mundo de la comunicación... un mundo que le divierte y que le está formando, sin habérselo propuesto.

Una jornada que parece no tener fin
9 años de Edad


“Es bonito estar aquí, me gusta mucho”
A su edad, muchos niños aprovechan las horas después de la escuela para jugar o ver televisión. Julio, sin embargo, tiene una rutina diferente.

Después de dejar el colegio Cristiano de Cuidad Delgado –donde cursa cuarto grado– y de almorzar muy aprisa, se traslada a las instalaciones del Canal 10.

Todos los lunes, miércoles y viernes, a partir de las 2:00 de la tarde, debe estar en la cabina de Radio Itinerante del Ministerio de Educación, donde presta su voz para el programa de clases ambulantes de segundo grado.

Los martes y jueves está –a esa misma hora– en los estudios del Canal 10 para grabar el programa La hora del niño. Julito sueña con ser un “gran comunicador”, por lo que está ahorrando para costearse los estudios.
Presentadora del programa infantil Güerep
9 años de edad


“Gracias por la oportunidad”
Andrea es uno de los nuevos rostros de la televisión nacional. El haber participado en unas encuestas y sobresalir por su capacidad de discernimiento le llevaron a ganarse un espacio en el Canal 33.
Es una niña de piel blanca, ojos claros y muy inquieta, como todas a esa edad.
Estudia tercer grado en el Colegio Sagrado Corazón, en la colonia Escalón. Le gusta jugar fútbol, lo suele practicar con sus amigas. También le encanta comer pizza y asistir, todos los sábados, a los estudios a grabar Güerep. Ella, al igual que Cristian, es hija única y se encarga de presentar los reportajes que se elaboran para el programa y compartir sus conocimientos con los televidentes. Y como a él, su mamá, Blanca Leticia, le acompaña los día de grabación. Irónicamente, Andrea y Cristian no tienen mucha relación entre sí, pues el último siempre anda corto de tiempo y eso les impide relacionarse más.
Andrea, por su parte, está agradecida con Saskia Bisp, asesora del proyecto, por haber confiado en ella.

Un niño como todos

Los días de semana son mucho más descansados para Cristian. Su jornada inicia a las 6:00 de la mañana.

Se va a estudiar al Centro Escolar Ojos de Agua, localizado a siete kilómetros de su casa.

Al mediodía regresa a su hogar y se prepara el almuerzo. Parte de la tarde la utiliza para divertirse con sus amigos y primos.

Entre juegos y plática trascurren las horas.
A las 5:00 de la tarde, Cristian realiza las tareas que le dejó la maestra; mientras que Miriam, quien también es maestra, regresa a la casa.

No le lleva mucho tiempo cumplir con los deberes escolares. “Son muy sencillos”, dice. Eso le permite tener tiempo para mimar a su abuelita. Ver sus programas preferidos de televisión, menos Güerep, porque la señal no llega.

 



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