elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

La producción de café ha caído 52 por ciento

Crisis. La administración Flores coincidió con el descalabro de precios. El balance es una caída de la producción, empleos e ingresos del sector


Publicada 27 de mayo 2004, El Diario de Hoy

Haga click sobre el gráfico. Ilustración EDH

Omar Cabrera
El Diario de Hoy

negocios@elsalvador.com

La producción de café cayó 52 por ciento en las últimas cinco cosechas, lo que constituyó uno de los amargos ingredientes de la peor crisis que el sector ha vivido.

El Gobierno de Francisco Flores coincidió en el tiempo con una merma que de 3.7 millones de quintales oro uva obtenidos en el ciclo cafetero 1999/00, arrastró la producción hasta los 1.8 millones en 2003/04.

“Fue la producción más baja en los últimos cuarenta años”, lamentó el director ejecutivo del Consejo Salvadoreño del Café (CSC), Ricardo Espitia.

Por su parte, el presidente de la Unión de Cooperativas de Cafetaleros de El Salvador (Ucafes), Joaquín Salaverría, señaló que el país es ahora el menor productor del grano aromático en Centroamérica.

Quinquenio negro

Especialistas consultados ayer por este diario coinciden en señalar que la crisis del café tiene su raíz en la debacle de los precios internacionales.

Fue en julio de 1999, apenas un mes después de que Flores asumiera el poder, cuando el precio promedio mensual del café en la Bolsa de Nueva York cayó por debajo de los $100 por primera vez en varios años.

A guisa de comparación, en mayo de 1997 el grano se había cotizado a un promedio de $276.40 por quintal.

El ciclo cafetero 1999/00, por tanto, se caracterizó por una alta producción, que se vio empañada por el inicio del declive de precios. Como en un tobogán, la cotización bajó a lo largo de 2000, salvo repuntes excepcionales. Al cerrar ese año, las pantallas en Wall Street marcaban precios incluso por debajo de los $70 por quintal.

Tras algunos meses de gestiones, el Gobierno, a través del Banco Central de Reserva (BCR), colocó en diciembre de 2000 una emisión de bonos por $80 millones para financiar al sector. El esquema se denominó Fondo de Emergencia del Café (FEC) y permitió a los caficultores prestar dinero a 10 años plazo. Pero, un componente clave falló.

El FEC fue diseñado con base en una producción superior a los 3 millones de quintales oro uva. Este había sido el promedio de los cuatro años anteriores.

Según el presidente de Ucafes, el Fondo fue un alivio. Sin embargo, no contemplaba una extensión y profundización de la crisis como luego se realizaría.

Las previsiones indicaban que la cosecha 2000/01 sería baja, por la naturaleza bienal del café, que alterna caídas y alzas entre un año y otro.

La esperanza era que la producción volviera a subir en el ciclo cafetero 2001/02, pero no fue así.

Punto de quiebre

Espitia recuerda que en 2001 los bancos todavía otorgaron préstamos de avío por montos considerados “normales” según los promedios históricos recientes. No obstante, ya la caída de precios del año anterior había desincentivado a algunos productores a invertir en sus fincas. Adicionalmente, el régimen de lluvias fue anormal en 2001, lo que se convirtió en una piedra de tropiezo para el sector.

Por si fuera poco, corría noviembre de 2001 cuando el precio se desplomó hasta su nivel más bajo, en términos reales, de los últimos cien años.

Con las labores de mantenimiento reducidas en las fincas por el desincentivo de los precios bajos y un clima desfavorable, la producción del ciclo 2001/02 fue muy inferior a lo esperado.
Espitia señala que “en esa cosecha se rompió la bienalidad”, en relación a la naturaleza de los arbustos del cafeto, que cada dos años elevan su producción.

Cuando la recolección concluyó, el parque cafetalero había generado 2.4 millones de quintales en la cosecha. Las cuentas del FEC no salían, puesto que cada caficultor abona un monto fijo por quintal producido. Por lo tanto, a menor producción, menos dinero que abonar, y por ende, menos ingresos para el fondo.

“De ahí para acá, lo que hemos vivido es un calvario”, sostiene Salaverría. El 2001 dejó a muchos productores endeudados, al no obtener los ingresos necesarios para pagar sus préstamos.

El presidente de Ucafes recuerda que fue la nefasta combinación de precios bajos, producción en picada y mora de muchos caficultores lo que llevó a los bancos a no otorgar créditos de avío para el año 2002.

El Ficafé

Para mediados de 2002, los bancos accedieron a reestructurar las deudas del sector a 20 años plazo y a una tasa de interés mucho más baja que la del FEC.

El Fideicomiso Ambiental para la Conservación del Parque Cafetalero (Ficafé) es considerado el mayor esfuerzo de su tipo hecho durante los últimos años en el país. Sin embargo, Salaverría sostiene que el programa ha sido insuficiente.

En abril de 2003, poco después de las elecciones legislativas, el Presidente Flores accedió a mediar entre los caficultores y los bancos. El resultado fue doble: la concesión de dos años de gracia para el Ficafé y el compromiso de las entidades financieras de otorgar créditos de avío para la cosecha 2003/04.


Lo más destacado
- Los precios internacionales han tocado pisos históricos.
- Muchos productores cayeron en mora y perdieron capacidad de endeudamiento ante los bancos.
- Hubo descuido de las fincas y la producción cayó.
- Se implementaron dos programas de reestructuración de deudas (el FEC y el Ficafé).



elsalvador.com WWW