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Omar
Cabrera
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
La producción
de café cayó 52 por ciento en las últimas cinco cosechas,
lo que constituyó uno de los amargos ingredientes de la peor crisis
que el sector ha vivido.
El Gobierno de Francisco Flores coincidió en el tiempo con una
merma que de 3.7 millones de quintales oro uva obtenidos en el ciclo cafetero
1999/00, arrastró la producción hasta los 1.8 millones en
2003/04.
Fue la producción más baja en los últimos cuarenta
años, lamentó el director ejecutivo del Consejo Salvadoreño
del Café (CSC), Ricardo Espitia.
Por su parte, el presidente de la Unión de Cooperativas de Cafetaleros
de El Salvador (Ucafes), Joaquín Salaverría, señaló
que el país es ahora el menor productor del grano aromático
en Centroamérica.
Quinquenio negro
Especialistas consultados ayer por este diario coinciden en señalar
que la crisis del café tiene su raíz en la debacle de los
precios internacionales.
Fue en julio de 1999, apenas un mes después de
que Flores asumiera el poder, cuando el precio promedio mensual del café
en la Bolsa de Nueva York cayó por debajo de los $100 por primera
vez en varios años.
A guisa de comparación, en mayo de 1997 el grano se había
cotizado a un promedio de $276.40 por quintal.
El ciclo cafetero 1999/00, por tanto, se caracterizó por una alta
producción, que se vio empañada por el inicio del declive
de precios. Como en un tobogán, la cotización bajó
a lo largo de 2000, salvo repuntes excepcionales. Al cerrar ese año,
las pantallas en Wall Street marcaban precios incluso por debajo de los
$70 por quintal.
Tras algunos meses de gestiones, el Gobierno, a través del Banco
Central de Reserva (BCR), colocó en diciembre de 2000 una emisión
de bonos por $80 millones para financiar al sector. El esquema se denominó
Fondo de Emergencia del Café (FEC) y permitió a los caficultores
prestar dinero a 10 años plazo. Pero, un componente clave falló.
El FEC fue diseñado con base en una producción superior
a los 3 millones de quintales oro uva. Este había sido el promedio
de los cuatro años anteriores.
Según el presidente de Ucafes, el Fondo fue un alivio. Sin embargo,
no contemplaba una extensión y profundización de la crisis
como luego se realizaría.
Las previsiones indicaban que la cosecha 2000/01 sería baja, por
la naturaleza bienal del café, que alterna caídas y alzas
entre un año y otro.
La esperanza era que la producción volviera a subir en el ciclo
cafetero 2001/02, pero no fue así.
Punto de quiebre
Espitia recuerda que en 2001 los bancos todavía otorgaron préstamos
de avío por montos considerados normales según
los promedios históricos recientes. No obstante, ya la caída
de precios del año anterior había desincentivado a algunos
productores a invertir en sus fincas. Adicionalmente, el régimen
de lluvias fue anormal en 2001, lo que se convirtió en una piedra
de tropiezo para el sector.
Por si fuera poco, corría noviembre de 2001 cuando el precio se
desplomó hasta su nivel más bajo, en términos reales,
de los últimos cien años.
Con las labores de mantenimiento reducidas en las fincas por el desincentivo
de los precios bajos y un clima desfavorable, la producción del
ciclo 2001/02 fue muy inferior a lo esperado.
Espitia señala que en esa cosecha se rompió la bienalidad,
en relación a la naturaleza de los arbustos del cafeto, que cada
dos años elevan su producción.
Cuando la recolección concluyó, el parque cafetalero había
generado 2.4 millones de quintales en la cosecha. Las cuentas del FEC
no salían, puesto que cada caficultor abona un monto fijo por quintal
producido. Por lo tanto, a menor producción, menos dinero que abonar,
y por ende, menos ingresos para el fondo.
De ahí para acá, lo que hemos vivido es un calvario,
sostiene Salaverría. El 2001 dejó a muchos productores endeudados,
al no obtener los ingresos necesarios para pagar sus préstamos.
El presidente de Ucafes recuerda que fue la nefasta combinación
de precios bajos, producción en picada y mora de muchos caficultores
lo que llevó a los bancos a no otorgar créditos de avío
para el año 2002.
El Ficafé
Para mediados de 2002, los bancos accedieron a reestructurar las deudas
del sector a 20 años plazo y a una tasa de interés mucho
más baja que la del FEC.
El Fideicomiso Ambiental para la Conservación del Parque Cafetalero
(Ficafé) es considerado el mayor esfuerzo de su tipo hecho durante
los últimos años en el país. Sin embargo, Salaverría
sostiene que el programa ha sido insuficiente.
En abril de 2003, poco después de las elecciones legislativas,
el Presidente Flores accedió a mediar entre los caficultores y
los bancos. El resultado fue doble: la concesión de dos años
de gracia para el Ficafé y el compromiso de las entidades financieras
de otorgar créditos de avío para la cosecha 2003/04.
Lo más destacado
- Los precios internacionales han tocado pisos históricos.
- Muchos productores cayeron en mora y perdieron capacidad de endeudamiento
ante los bancos.
- Hubo descuido de las fincas y la producción cayó.
- Se implementaron dos programas de reestructuración de deudas (el
FEC y el Ficafé).

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