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Vicente Sibrián, conocido como "Chente",
como se le conoce, es un grande que pese a su tragedia humana se encargó
de llevar la identidad nacional fuera de las fronteras.
Foto EDH / Herbert Saravia |
Carmen Elena Linares
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
El talento, el mérito y los logros alcanzados son criterios suficientes
para calificar a un artista como un digno representante de su país.
El nombre del compositor y músico Vicente Sibrián lleva,
desde hace muchos años, impreso ese calificativo a nombre de El
Salvador.
Chente, como se le conoce, es un grande. Un grande que pese a su tragedia
humana se encargó de llevar la identidad nacional fuera de las
fronteras y hoy, de formar futuras generaciones de artistas.
Un grande que está enfermo y muy necesitado de ayuda. La parálisis
física que padece (sólo mueve con cierta dificultad las
manos) le impidió ser un contribuyente al Estado, por lo que hoy,
a sus 56 años, vive al pendiente de que Asamblea Legislativa, por
decreto, le establezca una pensión.
Lo hice porque (...) creo que me lo merezco, comentó.
Triste espera
En marzo de 2003, la petición de Chente se convirtió en
un expediente más de la Comisión de Hacienda.
La misma, que fue respaldada por el diputado de ARENA, Roberto dAubuisson,
se envió a consulta al Ministerio de Hacienda.
La respuesta fue negativa. Las prioridades de esa cartera eran el fortalecimiento
de la educación, el apoyo a los servicios integrales de salud y
la construcción (...) y mantenimiento de la infraestructura vial.
Los diputados, sin embargo, son los que tienen la última palabra,
la cual -es más que obvio- no han pronunciado.
Es más, el presidente de la Comisión y efemelenista, Gerson
Martínez, se comprometió a promover entre sus colegas la
creación de una partida dentro del Presupuesto General de la Nación
para atender casos similares a los de Chente Sibrián.
¿Y mientras tanto? El icono del rock salvadoreño, a través
del grupo Los Thorns y luego, Bronco en los 80 y 90 seguirá dependiendo
de los pocos centavos que obtiene por enseñar el oficio que su
padre le heredó: tocar la guitarra con un estilo muy propio.
Un estilo que le llevó a recorrer Centroamérica y a grabar,
en 1996, un CD con el entonces grupo B-rock, convirtiendo en éxito
la canción Cielo sobre Cielo y Ángel de Luz. Luz que él
se esfuerza por irradiar.