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Oportunistas

Los portugueses fueron más prácticos y se quedaron con la copa

Publicada 27 de mayo 2004, El Diario de Hoy

Jugadores del F.C. Porto celebran con la copa en mano a lo grande la conquista de la Liga de Campeones contra el AS de Mónaco. Foto EDH/AP

EFE
El Diario de Hoy

deportes@elsalvador.com

El Oporto obtuvo su segunda Copa de Europa al deshacer el sueño del Mónaco en tres minutos mágicos, los que necesitó para resolver con los dos últimos goles la final de Gelsenkirchen, que hasta entonces había estado marcada por un enorme equilibrio táctico.

El planteamiento táctico de los dos equipos hizo que hasta el minuto 29, cuando Carlos Alberto abrió el marcador con un disparo con la pierna derecha, no hubiese situaciones de verdadero peligro en ninguna de las dos porterías, si se exceptúa un mano a mano entre el meta del Oporto Vitor Baia y Ludovic Giuly en el minuto 3.

El Mónaco sufrió muy pronto un golpe con la baja de Ludovic Giuly, por lesión, que tuvo que ser sustituído por Dado Prso con lo que los franceses perdieron a uno de los jugadores que podía marcar la diferencia. El gol, además, tenía un peso tremendo en un partido casi sin ocasiones.

En la segunda parte fue Oporto el que salió a atacar, probablemente tratando de aprovechar el desconcierto que pudo haber producido el gol de Carlos Alberto.

Durante unos diez minutos, el Mónaco pareció desconcertado por la súbita agresividad portuguesa pero hacia el minuto 55 empezó una reacción con una buena llegada de Prso.

El Mónaco volvió con más frecuencia a pisar la mitad contraria y Mourinho, hacia el minuto 60, mostró que creía que había llegado el momento de controlar el partido al sacar a Carlos Alberto y darle paso al ruso Dimitri Alentchev.

La serenidad del Oporto llevó al segundo cuando el Mónaco más atacaba: fue en un contragolpe iniciado y culminado por Deco, que llevaba ya varios minutos merodeando en una zona del centro del campo que parecía olvida por los franceses.

Recibió el balón allí cuando el Mónaco estaba volcado al ataque y, tras una combinación perfecta con Derlei, quedó el centro del área desde donde soltó un remate imparable para Roma.

A menos que ocurriera un milagro, el partido ya estaba resuelto pero las cosas empeoraron aún más porque el Mónaco estaba deshecho y el Oporto volvió a apretar en el momento de mayor debilidad psicológica del contrario.

Cuando los franceses intentaron reaccionar, el partido ya estaba 3-0 porque el ruso Alenitchev había culminado un contraataque tres minutos después ante el que nada pudo hacer Roma. El título ya estaba en el bolsillo.

El tercero. Alenitchev es felicitado en el piso por Maniche y Deco , mientras Derlei agradece al cielo. Foto EDH/AP

Deco fue elegido el mejor de la final

Anderson Luis de Souza “Deco”, jugador de origen brasileño e internacional con Portugal, fue elegido como mejor jugador de la final de la Liga de Campeones disputada en Alemania ante el Mónaco.

La final fue disputada en el Arena UfSchalke de Gelsenkirchen, donde el mediapunta portugués marcó el segundo gol al culminar con suma tranquilidad un contragolpe conducido por Dimitri Aletnichev, tras una jugada iniciada por el propio jugador portugués de origen brasileño.

Anderson de Souza, más conocido por Deco, era un brasileño desconocido en su país de origen, donde jugó en el Nacional de Sao Paulo y en el Corinthians Alagoano, antes de probar en Portugal, en el Alverca y Salgueiros, y ahora es pieza codiciada por los mejores equipos europeos.

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Mourinho se va con toda la gloria

El año pasado, el seleccionador de Portugal, el brasileño Luiz Felipe Scolari, propuso su nacionalización y jugará la Eurocopa con su país de adopción, Portugal.

"Ha sido una noche fantástica para todo Porto", indicó el jugador, quien tuvo el respaldo de su compatriota Carlos Alberto, y ahora son los héroes de los "Dragones Azules".

El primero se lo esperaba, el segundo se ha encontrado con la gloria por accidente, ya que llegó como refuerzo del mercado de invierno para suplir la baja de Deco y consciente de que no tendría muchos minutos de juego.

Culpa a la experiencia

El entrenador del Mónaco, Didier Deschamps, atribuyó la clara victoria del Oporto por 3-0 a la mayor experiencia de los portugueses que marcó la diferencia en momentos claves del partido.

"Hubo momentos importantes en que ellos mostraron tener mayor experiencia y supieron aprovecharla", dijo Deschamps después del partida

Otro factor que perjudicó al Mónaco, según su entrenador, fue la temprana lesión del centrocampista Ludovic Giuly que le causó problemas al equipo.

"Tácticamente, empezamos bien pero luego vino la lesión de Giuly, si el Oporto hubiera perdido a Deco también hubiera tenido problemas.

 

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