Eduardo Torres*
El Diario de Hoy
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Nombres más, nombres menos, se conoce ya, en su esencia, el nuevo
gabinete de gobierno que iniciará funciones a partir del primero
de junio. Y como es tan natural en los asuntos de opinión pública,
reacciones pues las hay de todo tipo. Debido a ello, lo que quien esto
escribe desea resaltar es que la versatilidad --"cintura política"--
y la inexistencia de nudos gordianos al frente de las carteras de Estado,
ha sido una de las grandes fortalezas mostradas por el proyecto político
a punto de iniciar su cuarto período consecutivo al frente del
Ejecutivo.
Nuevos rostros habrá en la administración pública,
pero también canteras que se han venido formando a través
del tiempo y les ha llegado su hora, así como importante experiencia
y astucia, en un selecto grupo de consumados funcionarios a punto de asumir.
"Luna de miel prolongada" para la administración Saca,
vaticinó ayer el analista político, docente de INCAE, Arturo
Cruz.
Sustenta su afirmación, en entrevista publicada ayer en este periódico,
en que "el Presidente electo tiene una energía extraordinaria,
un carisma poco usual, es un comunicador sin precedentes", lo cual,
según Cruz, "le va a beneficiar en los próximos años
de gobierno, sobre todo cuando las realidades objetivas sean difíciles
de superar".
Pero también advierte el politólogo Arturo Cruz sobre la
posibilidad de que pueda entrar El Salvador a una situación de
"poder dual", donde cuente ARENA con el Ejecutivo pero tenga
la suficiente fuerza en la Asamblea el FMLN, para vetar el funcionamiento
del país. No lo vaticina, pero lo ve como "escenario que hay
que vislumbrar".
Los retos, entonces, que le ve este ágil pensador nicaragüense
a El Salvador en los próximos años, son lograr una sociedad
política funcional, en el marco de una sociedad liberal, donde
se consolide la democracia representativa y la economía de mercado,
fortaleciéndose la labor reguladora --no así la omnipotente
presencia-- del Estado.
Todo ello parecería estar bien, muy bien, tomando en cuenta lo
que hemos avanzado en estos doce años transcurridos desde la firma
de los Acuerdos de Paz, y lo adverso que durante los últimos años
ha sido el escenario internacional. Complicándose aún más,
para la mayoría de países del mundo, la transición
--el inicio de, en la mayoría de casos-- hacia la nueva economía.
El punto es la amenaza de entrampamiento, o de fractura de piernas, que
se le intenta hacer a la nueva administración. Todo en función
del calendario electoral
--2006, 2009.
Vuelven así a mi mente las palabras que a principios de 1990 pronunció
un influyente estratega político estadounidense, ante un grupo
de empresarios salvadoreños que, preocupados por el pobre posicionamiento
político que post ofensiva "hasta el tope" tenía
El Salvador en Washington, querían apoyar la labor de creación
de una mejor imagen al país.
Al explicársele al politólogo estadounidense el contexto
en que nos encontrábamos --quien esto escribe en su calidad de
"junior officer" de nuestra Embajada, acompañaba a la
delegación--, con mirada profunda, de clásico halcón,
respondió: "Bueno, pero son ustedes quienes tienen los anillos
del poder".
Recurrentemente, tal afirmación ha venido a mi mente a través
del tiempo, en especial ante momentos difíciles de nación.
Dicho en otras palabras, en sus manos tendrá el nuevo gobierno
la posibilidad de llevar mejoras palpables en la calidad de vida de la
gente, porque de lo que desde la semana pasada para acá ha sido
conocido en cuanto a gabinete y planes de gobierno respecta, pues es de
esperarse que habrá una mayor defensa a los derechos del consumidor;
un redoblado esfuerzo por llevar mayor grado de tranquilidad a todos los
rincones del país, y que se generen más y mejores oportunidades
de empleo, con la apuesta al turismo, a ciertos sectores del agro y a
los tratados de libre comercio.
Por ser el Presidente electo una persona forjada y salida de los medios
de comunicación, pues hace sentido lo que --sobre sus dotes de
comunicador-- expresara de él Arturo Cruz. Porque al final del
día, lo que más en cuenta debe tenerse es que a lo que aspiramos
la mayoría de salvadoreños es a trabajar en paz para sacar
adelante a nuestras familias, y a vivir con tranquilidad en el terruño
que nos vio nacer.
En todo caso, importante será continuar conectando con la gente.
*Lic. en Ciencias Jurídicas y columnista
de El Diario de Hoy.