Yanira Soundy*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Alguna vez alguien me dijo que la sordera era una cruz para los oyentes,
al poco tiempo comprendí que los oyentes somos --por ignorancia--
una cruz para las personas sordas.
¿Por qué somos los oyentes una cruz para los sordos?
Porque la mayoría de personas no reconocen su cultura, su lenguaje
y sus derechos como personas normales. Porque no se traduce al lenguaje
de señas las noticias, los programas nacionales, ni se colocan
subtítulos a las películas o series de televisión,
y los miramos hablar en señas y muchos se apartan, creyendo que
son raros o que quizás pertenecen a algún tipo de mara.
Nadie nos ha explicado que ellos hablan un lenguaje de señas lo
cual es diferente a códigos de manos utilizados por las maras.
Muchos oyentes han golpeado y ultrajado a los sordos por hablar con sus
manos en público.
No hay espacios suficientes para enseñar a tantos menores sordos
en las escuelas, hacen falta capacitaciones a padres y maestros a nivel
nacional, es necesario conocer los métodos para enseñar
a personas sordas las matemáticas, lenguaje castellano, física,
álgebra, entre otros.
De modo que los padres y la comunidad sorda "inicializamos"
palabras para explicar cosas que no logramos decir de otra manera y el
lenguaje se vuelve una red que tejemos sin darnos cuenta día a
día. Somos una cruz porque muchas personas que trabajan para los
sordos carecen de esa sensibilidad necesaria para comprender sus necesidades
académicas y espirituales, no entienden su cultura, sus pensamientos,
su razón de ser y existir como personas visuales.
Somos una cruz en casa, cuando estamos cansados y los sordos nos hablan
y nosotros les decimos un "si", y ni siquiera leemos sus manos.
Somos una cruz cuando ellos desean jugar y chistear con sus hermanos y
les dicen "no", porque los demás no le van a entender.
Somos una cruz en la oficina, en la fábrica o en la empresa cuando
una persona sorda pide trabajo y no hay intérpretes y simplemente
le dicen que no es posible.
Lo anterior ocurre porque aún no hemos roto las barreras de comunicación,
no se ha enseñado lenguaje de señas en las escuelas y colegios
como cultura general y a los sordos no se les enseña español
como segunda lengua.
¿Qué esperan las personas sordas de nosotros y del Presidente
electo?
Respeto, igualdad, oportunidad de educarse y trabajar con nosotros los
oyentes.
Que se realice un censo que muestre la cantidad de personas que integramos
la comunidad sorda.
Incorporar intérpretes del lenguaje de señas en las escuelas,
centros escolares privados y universidades, y la carrera de intérpretes
en las universidades.
Las personas sordas piden que se reconozca su lenguaje de señas
en la Constitución, y la figura del intérprete para tener
capacidad plena y poder comparecer a celebrar actos jurídicos privados
y públicos, y recibir enseñanza del español como
segunda lengua.
¿Cuenta la comunidad sorda con su apoyo?
*Lic. en Derecho.
Fundacion_manos_
magicas@yahoo.com