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| Líder. El capitán David Albleda
sostiene la copa al llegar al aeropuerto. La gente ovacionó
a sus ídolos. Foto: EDH |
EFE
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
El aeropuerto de Manises vivió diez días después
una nueva invasión de aficionados en sus instalaciones para recibir
al Valencia, que en esta ocasión llegó procedente de la
ciudad sueca de Gotemburgo, en donde el miércoles conquistó
la Copa de la UEFA.
A pesar de que la llegada de la expedición del Valencia estaba
prevista para pasadas las 17.00 horas, los aficionados empezaron a concentrarse
desde mucho antes en la terminal del aeropuerto, y en el momento de la
llegada del avión ya eran millares los que esperaban ansiosos a
su equipo.
En el interior de la terminal, acotaron con vallas un pasillo para que
jugadores, técnicos y consejeros pudieran acceder directamente
hasta al autobús descapotable que les trasladó a la ciudad.
El autobús de dos pisos fue el mismo que se utilizó para
recibir al equipo cuando ganó la Liga, aunque en esta ocasión
se cambió la leyenda por la de Campeón de la UEFA
2003-2004, todos somos un gran equipo, con varios motivos impresos,
como un gran escudo del Valencia con un fondo en llamas o imágenes
de jugadores como Mista, Carboni, Baraja, Albelda y Cañizares.
A las 17.20 horas aterrizó el avión que traía a la
expedición valencianista. Los primeros jugadores en aparecer por
la escalera fueron los dos capitanes del equipo, David Albelda y Rubén
Baraja, que se asomaron con la copa en las manos.
A continuación pasaron el trofeo al entrenador, Rafa Benítez,
y al presidente, Jaime Ortí, que a su vez se lo cedieron al presidente
de la Generalitat, Francisco Camps, y a la alcaldesa Rita Barberá.
Una vez en la pista, los futbolistas, muchos de los cuales llevaban una
camiseta conmemorativa con la leyenda Doblete 2004, se hicieron
una foto de familia con el trofeo.
De nuevo los dos capitanes, con la copa portada entre ambos, fueron los
primeros en aparecer por el pasillo de honor que les dispensó una
afición enardecida en cuanto vio aparecer a sus ídolos,
que subieron al autobús e iniciaron su ruta triunfal hacia Valencia.
Los cerca de diez kilómetros que separan el aeropuerto de Manises
de la ciudad de Valencia se convirtieron en un paseo triunfal para los
valencianistas. La ceremonia continuó en el Ayuntamiento, donde
se hizo el festejo oficial. Sin duda, será un año inolvidable.