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| Pobreza. El joven había comenzado a trabajar
en la zona, para ayudar a su madre con sus tres hermanos menores .
Foto: EDH/Mauricio Castro |
A. Dimas/G. Varela
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Un camino polvoso lleno de desechos conduce hasta la pequeña
y humilde casa, ubicada en la comunidad Manigua, en el Plan del Pino.
Allí vive Edgar Antonio Gómez, de 14 años, junto
a otros 15 familiares, entre primos, hermanos y tíos.
Hasta hace tres meses, Edgar practicaba el baloncesto y jugaba como delantero
en un equipo de fútbol. Nunca dejaba pasar un gol,
comenta el joven, quien ahora permanece postrado sin poder salir.
El 11 de febrero, él salió muy temprano hacia su nuevo trabajo:
sembrar árboles en un tramo de la nueva autopista que conecta a
los municipios de Soyapango y Apopa.
A media faena, justo cuando atravesaba uno de los carriles de la transitada
vía, un automóvil le arrolló. Quedó tirado,
inconsciente, con heridas internas y múltiples fracturas.
Sólo me acuerdo que me puse las manos en la cara, narra
Edgar, sentado en una silla de ruedas.
La única persona que presenció el hecho fue Douglas, un
primo de Edgar. En ese momento avisó a la familia y a los socorristas.
Las lesiones que le provocó el accidente a Edgar le han condenado
a no tener una vida normal, a menos que le sometan a una operación
para implantarle unas piezas de platino y clavos en su pierna derecha
(que es la más dañada).
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| Dificultad. Edgar debe movilizarse en una silla
de ruedas. Foto: EDH/Mauricio Castro |
Por el momento, Edgar necesita de la ayuda de su familia para movilizarse.
Tomasa Gómez, madre del joven, comenta que durante los primeros
días de convalecencia debía cargarle en sus brazos, y caminar
por el accidentado terreno que conduce desde la calle principal hasta
la casa.
Los días que el muchacho debía pasar consulta su madre pedía
ray para llegar al Hospital Nacional de Soyapango, en donde
recibe asistencia.
Además del problema de movilidad, otra de las dificultades de la
familia Gómez es la del espacio. A la hora de dormir, Edgar, sus
tres hermanos y su madre, deben acomodarse en el pequeño lugar
que les corresponde en uno de los dos cuartos con los que cuenta la vivienda.
Otra situación que agobia a la madre de Edgar es la condición
económica en la que se encuentran.
El único ingreso de la familia es la ganancia que les deja la venta
de verduras y de mangos o cualquier otra fruta de la temporada que se
dé en los pocos árboles del terreno.
Sin embargo, por los cuidados y la atención que Edgar necesita,
Tomasa ha dejado de trabajar. Salgo a rebuscarme para darles de
comer a mis hijos. No he trabajado y no tengo dinero para comprar la venta,
relató la señora con mucha preocupación.
Además de la alimentación, pagan una cuota de alquiler
por la propiedad que habitan, también deben cancelar el recibo
de energía eléctrica y una cuota por el agua que les proporciona
una vecina.
Necesidades de los Gómez
- Edgar Gómez necesita una operación, que le ayudará
a caminar sin dificultad.
- La intervención tiene un costo de $450, cantidad que los Gómez
no tienen.
- La madre de Edgar no posee un trabajo fijo que le ayude solventar los
gastos económicos que tiene.
- Algunas de las medicinas que ha tenido que comprar tienen un costo de
$10. Para poder adquirirlas, la madre de Edgar ha realizado préstamos,
que ahora no puede pagar.
- El imprevisto ha empeorado el panorama de la familia.
Quiero estudiar, trabajar y volver a jugar fútbol de
nuevo
La condición de Edgar Gómez puede mejorar a corto plazo.
El doctor Fuentes, médico del Hospital Nacional de Soyapango, explicó
que el muchacho sólo necesitará una operación para
que sus piernas funcionen como antes.
El proceso es simple: insertar unas piezas de platino y clavos en la pierna
derecha.
Sin embargo, la situación económica de la familia de Edgar
no les permite pagar el costo de la intervención, que asciende
a los 450 dólares, que es una cantidad inalcanzable para ellos.
Es por eso que Edgar suplica a los bienhechores una ayuda económica
para que le operen.
Por las mismas dificultades económicas, Edgar y sus tres hermanos
no han asistido a la escuela, pero el deseo de aprender del muchacho es
grande, tanto así que por sus propios medios ha aprendido a leer
un poco.
Quiero estudiar, trabajar para ayudar a mi mamá y volver
a jugar fútbol, expresó el joven con lágrimas
en sus ojos.
Si usted desea ayudar Edgar para que pueda realizar la intervención
que le devolverá la movilidad de sus piernas, puede comunicarse
al 231-7732, con la sección Metro de este periódico.