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El infortunio de Edgar

Comunidad. Justo el primer día de trabajo fue embestido por una automóvil en una de las nuevas calles de la ciudad - Una operación en la pierna derecha le devolverá la movilidad

Publicada 19 de mayo 2004, El Diario de Hoy

Pobreza. El joven había comenzado a trabajar en la zona, para ayudar a su madre con sus tres hermanos menores . Foto: EDH/Mauricio Castro

A. Dimas/G. Varela
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com

Un camino polvoso lleno de desechos conduce hasta la pequeña y humilde casa, ubicada en la comunidad Manigua, en el Plan del Pino. Allí vive Edgar Antonio Gómez, de 14 años, junto a otros 15 familiares, entre primos, hermanos y tíos.

Hasta hace tres meses, Edgar practicaba el baloncesto y jugaba como delantero en un equipo de fútbol. “Nunca dejaba pasar un gol”, comenta el joven, quien ahora permanece postrado sin poder salir.

El 11 de febrero, él salió muy temprano hacia su nuevo trabajo: sembrar árboles en un tramo de la nueva autopista que conecta a los municipios de Soyapango y Apopa.

A media faena, justo cuando atravesaba uno de los carriles de la transitada vía, un automóvil le arrolló. Quedó tirado, inconsciente, con heridas internas y múltiples fracturas.
“Sólo me acuerdo que me puse las manos en la cara”, narra Edgar, sentado en una silla de ruedas.

La única persona que presenció el hecho fue Douglas, un primo de Edgar. En ese momento avisó a la familia y a los socorristas.

Las lesiones que le provocó el accidente a Edgar le han condenado a no tener una vida normal, a menos que le sometan a una operación para implantarle unas piezas de platino y clavos en su pierna derecha (que es la más dañada).

Dificultad. Edgar debe movilizarse en una silla de ruedas. Foto: EDH/Mauricio Castro

Por el momento, Edgar necesita de la ayuda de su familia para movilizarse. Tomasa Gómez, madre del joven, comenta que durante los primeros días de convalecencia debía cargarle en sus brazos, y caminar por el accidentado terreno que conduce desde la calle principal hasta la casa.

Los días que el muchacho debía pasar consulta su madre pedía “ray” para llegar al Hospital Nacional de Soyapango, en donde recibe asistencia.

Además del problema de movilidad, otra de las dificultades de la familia Gómez es la del espacio. A la hora de dormir, Edgar, sus tres hermanos y su madre, deben acomodarse en el pequeño lugar que les corresponde en uno de los dos cuartos con los que cuenta la vivienda.

Otra situación que agobia a la madre de Edgar es la condición económica en la que se encuentran.

El único ingreso de la familia es la ganancia que les deja la venta de verduras y de mangos o cualquier otra fruta de la temporada que se dé en los pocos árboles del terreno.

Sin embargo, por los cuidados y la atención que Edgar necesita, Tomasa ha dejado de trabajar. “Salgo a rebuscarme para darles de comer a mis hijos. No he trabajado y no tengo dinero para comprar la venta”, relató la señora con mucha preocupación.

Además de la alimentación, pagan una cuota de alquiler por la propiedad que habitan, también deben cancelar el recibo de energía eléctrica y una cuota por el agua que les proporciona una vecina.

Necesidades de los Gómez

- Edgar Gómez necesita una operación, que le ayudará a caminar sin dificultad.
- La intervención tiene un costo de $450, cantidad que los Gómez no tienen.
- La madre de Edgar no posee un trabajo fijo que le ayude solventar los gastos económicos que tiene.
- Algunas de las medicinas que ha tenido que comprar tienen un costo de $10. Para poder adquirirlas, la madre de Edgar ha realizado préstamos, que ahora no puede pagar.
- El imprevisto ha empeorado el panorama de la familia.

“Quiero estudiar, trabajar y volver a jugar fútbol de nuevo”

La condición de Edgar Gómez puede mejorar a corto plazo.
El doctor Fuentes, médico del Hospital Nacional de Soyapango, explicó que el muchacho sólo necesitará una operación para que sus piernas funcionen como antes.

El proceso es simple: insertar unas piezas de platino y clavos en la pierna derecha.
Sin embargo, la situación económica de la familia de Edgar no les permite pagar el costo de la intervención, que asciende a los 450 dólares, que es una cantidad inalcanzable para ellos.

Es por eso que Edgar suplica a los bienhechores una ayuda económica para que le operen.
Por las mismas dificultades económicas, Edgar y sus tres hermanos no han asistido a la escuela, pero el deseo de aprender del muchacho es grande, tanto así que por sus propios medios ha aprendido a leer un poco.

“Quiero estudiar, trabajar para ayudar a mi mamá y volver a jugar fútbol”, expresó el joven con lágrimas en sus ojos.

Si usted desea ayudar Edgar para que pueda realizar la intervención que le devolverá la movilidad de sus piernas, puede comunicarse al 231-7732, con la sección Metro de este periódico.


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