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“Me encanta recibir golpes en el ring”

Sus veinte años en la lucha libre le han dejado muchas satisfacciones. Una de ellas fue haber obtenido “la fama internacional”. Su pasión por este deporte es tal, que piensa practicarlo hasta que sea un anciano.

Publicada 19 de mayo 2004, El Diario de Hoy

Salvador Reyes, Luchador conocido como El Gallo Segundo. Foto: EDH/Franklin Zelaya


El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com

Salvador Reyes, conocido como El Gallo Segundo, se caracteriza por ser un hombre pasivo en las tareas cotidianas, pero cuando sube al cuadrilátero se transforma totalmente.

“La lucha es un escape a mi carácter. Me encantan los golpes”, dice este hombre, de 38 años y de complexión robusta.

Su pasión por la lucha la descubrió a los 18 años, al escuchar las aventuras de César Paredes, quien era conocido como “El Rebelde” en el ámbito de la lucha libre.
Desde entonces, le surgió el deseo de experimentar este deporte. Su primer pelea fue en la Arena Santa Anita, en el sur de San Salvador.

Al lado de sus maestros “El Bucanero” y “El Diablo Rojo”, ambos de renombre internacional, disfrutó aún más de la lucha.

Desde sus inicios, tuvo claro que éste sería como un pasatiempo más, ya que no obtendría los ingresos económicos deseados, por lo que dedicaba parte de su tiempo a trabajar como zapatero en el mercado Zacamil, para ganar el sustento diario.
“Este deporte no tiene el suficiente patrocinio”, afirma.

Pese a esto, inició un fuerte entrenamiento, con lo que logró que lo eligieran para participar en el Campeonato Centroamericano de Parejas, realizado en el país en 1985. Al final, obtuvo el segundo lugar con otro compañero.

Poco a poco, Reyes ganó prestigio en este deporte y tuvo contiendas en Guatemala, Honduras y México.

En estas luchas obtuvo trofeos, cabelleras, cinturones y máscaras de sus contrincantes.
Para “El Gallo” estos premios no son tan significativos. Lo importante para él es sentir la admiración de las personas.
“Me encanta que en la calle me reconozcan, ya sea con un insulto o un saludo”, prosiguió.

También está muy satisfecho porque ha conocido diferentes países, en los que se enfrentó a rivales como Boltron, de Guatemala, y Pedro Guayo, de México.
Sin embargo, no siempre ha habido alegrías, ya que la lucha le ha dejado varias cicatrices en la cabeza, fracturas en la pierna izquierda y en un hueso del brazo izquierdo (que aún tiene suelto).

A pesar de los golpes, aún sigue en las luchas, que todavía disfruta.
Uno de los momentos más difíciles para “El Gallo” fue en 1986, cuando perdió la máscara en una competencia. “En ese momento sentí como que me quitaban una parte de mi cuerpo”.

En sus aventuras, ha contado con el apoyo de su esposa, Deysi Tobar, y sus cuatro hijos, aunque a ellos no les agradan los golpes. Sus padres, quienes ya fallecieron, tampoco aceptaban esa práctica.
“Pienso llegar a anciano dentro del deporte y transmitir mis conocimientos a las nuevas generaciones”, finalizó.

Perfil

El Gallo Segundo, quien tiene 38 años, reside en Mejicanos con su esposa, Deysi Tobar, y sus cuatro hijos. Es bachiller en Comercio y Administración. A los 18 años, empezó a luchar en la Arena Santa Anita. Ha ganado diferentes trofeos en competiciones nacionales y centroamericanas. Ha sido instructor de niños en este deporte y, actualmente, lucha en la Arena Gym London.

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