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| Tortura - Varios soldados agreden a un prisionero.
Foto AP |
El Diario de Hoy
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Tres semanas después de que se publicaran por primera vez las
imágenes de prisioneros iraquíes desnudos y maltratados,
Jeremy C. Sivits se convertirá hoy en el primero de los siete soldados
estadounidenses acusados en someterse a un consejo de guerra en Bagdad.
Según la acusación, este suboficial de 24 años fue
el que hizo la mayor parte de las fotografías que el secretario
de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, ha calificado de brutales,
sádicas e inhumanas.
Sivits hizo un curso para convertirse mecánico, pero acabó
en la masificada cárcel militar estadounidense de Abu Ghraib, cerca
de Bagdad, donde fue clasificado como guardián. Su padre, Daniel,
un veterano de Vietnam, le dio un consejo antes de marcharse: no delatar
nunca a sus compañeros.
Pero ahora este joven militar se ha convertido en el testigo principal
de la acusación contra seis de sus antiguos camaradas de la compañía
372 de la policía militar.
Sivits es oriundo de Hyndman, una ciudad dormitorio de menos de mil habitantes
situada a 130 kilómetros de Pittsburgh, Pennsylvania.
Los que le conocen le describen como algo retraído y tímido.
Estaba impaciente por entrar en el ejército, dicen.
Mas apenas medio año después las cosas han cambiado mucho
para este suboficial. Sus familiares aseguraron a medios estadounidenses
que Sivits echaba muchísimo de menos su casa. Quería dejar
el servicio y regresar junto a su mujer.
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| Iraq. Varios periodistas fotografían la
sala en donde mañana se reunirá el consejo de guerra.
Foto AP |
Me entró la risa con algunas cosas que tenían que
hacer (los presos), citaba The Washington Post al militar.Otras
cosas me repugnaban.
Cuando hoy en día pienso sobre ello, creo que nada de eso era divertido.
Y el joven, quien no iba a delatar nunca a sus compañeros, considera
ahora, mirando en retrospectiva: Debería haber dicho algo
Por el hecho de haber callado y, según la acusación, participado
en los actos contra el suboficial, pesan ahora los cargos de conspiración
para cometer abusos contra subordinados y presos, así como negligencia
en sus obligaciones de proteger a los prisioneros de malos tratos y torturas.