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Honduras se exculpa de tragedia

Fuego. El sobrecalentamiento de un aire acondicionado fue la causa. Piden la renuncia
del ministro de Defensa.

Publicada 19 de mayo 2004, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com

La Policía de Honduras insiste en que el incendio en el presidio de San Pedro Sula, que el lunes causó la muerte de 104 pandilleros, se debió a un cortocircuito, pero los reos sostienen que fue provocado por las autoridades y prometen venganza.

Para algunos miembros de la Mara Salvatrucha-13, el incendio en una sección de celdas que albergaba a 186 de sus colegas era parte de una estrategia de eliminación a largo plazo que comenzó el año pasado con la ley federal antipandillas.

“El portar un tatuaje no merece una condena a muerte”, dijo Olmón Contreras, de 18 años e integrante de la MS-13, recostado con quemaduras graves en una cama del hospital.

“Muchos de los tipos que murieron allí estaban en la cárcel sólo porque tenían tatuajes”, indicó.

Las autoridades niegan tener una estrategia para eliminar a las pandillas, pero dicen que sus acciones firmes son necesarias para controlar a una fuerza cada vez más violenta a la cual se le adjudica todo, desde delitos comunes hasta homicidios espantosos.

Algunos fallecieron calcinados, otros por intoxicación al inhalar el humo. Más de 20 fueron llevados a hospitales de la zona con lesiones. Se teme que el número de muertos aumente, pues casi dos decenas de sobrevivientes yacen con quemaduras en al menos la mitad del cuerpo.

Los guardias “querían que todos nos muriéramos quemados”, dijo Ronald Rodríguez, de 26 años, que aseguró que está preso desde el 18 de agosto de 2001, por sospecha de homicidio.

Añadió que durante más de una hora y media estuvieron pidiendo a gritos que abrieran las puertas de la celda, pero que su petición fue inútil.

Electrodomésticos

Mientras, la policía informó que los mareros que murieron tenían más de 75 electrodomésticos en su celda.

“Hubo un sobrecalentamiento de un motor de uno de los aparatos de aire acondicionado, que explotó”, dijo el viceministro de Seguridad, Armando Calidonio. “A ellos se les dio facilidades para llevar una mejor vida en la prisión, y eso les habría causado la muerte”, añadió.

En la celda habían 22 ventiladores industriales, tres aires acondicionados, 20 televisores, 18 equipos de sonido, seis refrigeradoras y una cantidad no determinada de hornos eléctricos.

Por su parte, organismos de DDHH exigieron la dimisión del ministro de Seguridad, Óscar Álvarez, al hacerle responsable de la situación.

Las víctimas. En la celda estaban recluidos 182 miembros de la Mara Salvatrucha, en un espacio donde debían haber no más de 50 personas. Dolor e indignación. Familiares de los reos esperan recuperar los cadáveres, mientras exigen al Gobierno esclarecer los hechos.
Quemados. Más de 25 reos están hospitalizados por quemaduras graves. Conmoción. Los medios escritos destacaron la trágica noticia en sus portadas.
 

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