El Diario de Hoy
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La Policía de Honduras insiste en que el incendio en el presidio
de San Pedro Sula, que el lunes causó la muerte de 104 pandilleros,
se debió a un cortocircuito, pero los reos sostienen que fue provocado
por las autoridades y prometen venganza.
Para algunos miembros de la Mara Salvatrucha-13, el incendio en una sección
de celdas que albergaba a 186 de sus colegas era parte de una estrategia
de eliminación a largo plazo que comenzó el año pasado
con la ley federal antipandillas.
El portar un tatuaje no merece una condena a muerte, dijo
Olmón Contreras, de 18 años e integrante de la MS-13, recostado
con quemaduras graves en una cama del hospital.
Muchos de los tipos que murieron allí estaban en la cárcel
sólo porque tenían tatuajes, indicó.
Las autoridades niegan tener una estrategia para eliminar a las pandillas,
pero dicen que sus acciones firmes son necesarias para controlar a una
fuerza cada vez más violenta a la cual se le adjudica todo, desde
delitos comunes hasta homicidios espantosos.
Algunos fallecieron calcinados, otros por intoxicación al inhalar
el humo. Más de 20 fueron llevados a hospitales de la zona con
lesiones. Se teme que el número de muertos aumente, pues casi dos
decenas de sobrevivientes yacen con quemaduras en al menos la mitad del
cuerpo.
Los guardias querían que todos nos muriéramos quemados,
dijo Ronald Rodríguez, de 26 años, que aseguró que
está preso desde el 18 de agosto de 2001, por sospecha de homicidio.
Añadió que durante más de una hora y media estuvieron
pidiendo a gritos que abrieran las puertas de la celda, pero que su petición
fue inútil.
Electrodomésticos
Mientras, la policía informó que los mareros que murieron
tenían más de 75 electrodomésticos en su celda.
Hubo un sobrecalentamiento de un motor de uno de los aparatos de
aire acondicionado, que explotó, dijo el viceministro de
Seguridad, Armando Calidonio. A ellos se les dio facilidades para
llevar una mejor vida en la prisión, y eso les habría causado
la muerte, añadió.
En la celda habían 22 ventiladores industriales, tres aires acondicionados,
20 televisores, 18 equipos de sonido, seis refrigeradoras y una cantidad
no determinada de hornos eléctricos.
Por su parte, organismos de DDHH exigieron la dimisión del ministro
de Seguridad, Óscar Álvarez, al hacerle responsable de la
situación.
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| Las víctimas. En la celda
estaban recluidos 182 miembros de la Mara Salvatrucha, en un espacio
donde debían haber no más de 50 personas. |
Dolor e indignación. Familiares
de los reos esperan recuperar los cadáveres, mientras exigen
al Gobierno esclarecer los hechos. |
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| Quemados. Más de 25 reos
están hospitalizados por quemaduras graves. |
Conmoción. Los medios
escritos destacaron la trágica noticia en sus portadas. |
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