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Velación. Muchas personas llegaron a la
vela de los restos de estudiante asesinado.
Foto EDH |
Jesús Corvera
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
La subregional de la Fiscalía General de la República,
con sede en Zacatecoluca, reconoció el lunes pasado el cadáver
del estudiante Joaquín Adilson Panameño Miguel, de 17 años,
quien murió a causa de cuatro impactos de bala.
De acuerdo a la Fiscalía, Panameño Miguel fue atacado sorpresivamente
a dos cuadras del Complejo Educativo Carlos Lovato de Zacatecoluca, donde
estudiaba primer año de bachillerato.
El cuerpo presentaba tres impactos de bala en el pecho y una en su muñeca
derecha. No tenía ningún tatuaje y se descarta que el joven
fuese integrante de alguna pandilla.
Según las investigaciones policiales, el muchacho regresaba de
clases, a las 4:45 de la tarde, acompañado por dos compañeras,
en la 12a. Calle Poniente y la Avenida José Simeón Cañas
del barrio El Calvario, cuando dos sujetos, a bordo de bicicletas, le
atacaron, sorpresivamente, disparándole a quemarropa.
El joven, herido, logró caminar media cuadra. Ahí encontró
una patrulla, entonces los agentes intentaron llevarle al Hospital Nacional
Santa Teresa para que recibiera atención médica, pero murió
en el camino.
La policía sospecha que los atacantes, quienes podrían ser
miembros de la Mara 18, esperaban al estudiante fuera de la institución
educativa, le dispararon y luego huyeron hacia el norte del barrio El
Calvario.
La madre del menor, Zoila Marina Villacorta, manifestó que Joaquín
Adilson nunca se involucró con pandillas y que seguramente no tenía
enemigos. Él era dedicado al estudio y durante las tardes
me ayudaba en mi refresquería, en la zona franca del Pedregal,
expresó la mujer. Ella pidió justicia.