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Reconocimiento
Cuando es difícil decir “gracias”...

Ningún gobierno, que yo recuerde, ha hecho frente a un país devastado por dos terremotos, con la exportación del café diezmada y sin la prioridad geopolítica del tiempo de los Acuerdos de Paz.

 

Publicada 19 de mayo 2004, El Diario de Hoy

Carlos Rodríguez Cedillos
El Diario de Hoy

ozatleco@yahoo.com

En casa me enseñaron que agradecer a quien nos ha beneficiado siempre será un gesto puro de justicia. “Nunca elogies al que llega al poder -me decían- porque tus palabras sonarán a adulación, pero nunca dejes de agradecer al que lo deja, si lo merece”.

Así, pues, como ciudadano común, sin militancia política, lejos del poder y de su tentación, puedo hacer eco de muchos salvadoreños que creemos tener alguna deuda de gratitud con esta administración. Debo aclarar que no pretendo hacer una evaluación del ejercicio que termina. De eso se encargan los analistas.

Pero sería negar las evidencias, si ignoráramos el salto cualitativo que ha dado El Salvador en cuanto a comunicación vial. No se requiere experticia económica para constatar que la dolarización es un formidable escudo contra la devaluación y la inestabilidad. Y que la baja de las tasas de interés favoreció a todos los que, mes a mes, pagamos el crédito de nuestra vivienda. En la actual crisis petrolera, imaginemos los precios que pagaríamos por la gasolina si aún financiáramos al transporte público del país.

Ningún gobierno, que yo recuerde, ha hecho frente a un país devastado por dos terremotos, con la exportación del café diezmada por el precio internacional y sin la prioridad geopolítica del tiempo de los Acuerdos de Paz. Y El Salvador se levantó. Con mucho coraje, con apoyo de países amigos, con el impresionante sostén de las remesas de nuestra gente y con la conducción eficaz de un equipo de gobierno.

Pero hay un área que exhibe un despegue realmente histórico. La administración del deporte competitivo en el país ha tenido logros que superaron cualquier expectativa. Los polideportivos de las principales ciudades fueron el vivero indispensable para la formación de atletas que alcanzarían posiciones inimaginables. (Un joven tenista salvadoreño es el #10 en el ranking mundial). Obviamente, despojar a nuestros atletas de resabios y temores no fue un hecho mágico. Pensar que El Salvador superara a Colombia en ciclismo era ciencia ficción.

Todo ha sido el resultado de un trabajo tesonero y muy demandante. Se crearon centros de alto rendimiento, se becaron atletas y se les brindó nutrición y atención médica adecuadas. Para los más jóvenes, algunas federaciones crearon un sistema semipresencial, que les permitiera continuar sus estudios sin interrumpir su entrenamiento. Vinieron técnicos. Salieron nuestros muchachos a competir, sin más frontera que su esfuerzo y dedicación.
El resultado está allí. Elocuente para el que lo quiera ver.

Y para concluir con el tema de la gratitud, es inadmisible que cuando faltan pocos días a la actual administración, no haya una voz desapasionada, objetiva, que reconozca al presidente del INDES y al jefe del Ejecutivo, su decisión histórica de reconstruir nuestra Primera Casa de Estudios.

Es fácil decir: “Sólo cumplieron con su obligación”. Pero quienes recordamos el campus universitario donde sobrevivieron por décadas, guerras, conflictos, terremotos y descuido, nos sentimos orgullosos de esta nueva sede universitaria digna y adecuada para las altas tareas del pensamiento. Y creemos que es de justicia decir gracias.
Montesquieu tenía razón: “Una injusticia hecha al individuo es una amenaza hecha a toda la sociedad”.
*Columnista de El Diario de Hoy.


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