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Anderson Da Silva pagó los platos rotos

La noticia le cayó peor que el resultado mismo del domingo. Pero como profesional, ya la veía venir.

Publicada 19 de mayo 2004, El Diario de Hoy

Mauricio Antonio Quehl
El Diario de Hoy

deportes@elsalvador.com

Al brasileño Anderson Da Silva le fue notificado ayer por la mañana que por recomendación de Hugo Coria no seguiría formando parte del plantel de jugadores. Lógicamente que la sorpresa dio luego paso a la tristeza.

“Sí, me siento un poco triste porque se viene una semifinal y tengo la fe de que el equipo va a llegara a la final y me hubiera gustado estar ahí. Pero el fútbol es ritmo, continuidad y resultados, y yo no los tuve últimamente”, reflexiona el mediocampista.

Da Silva nunca se recuperó de una operación de meniscos en su rodilla derecha producto de una lesión que más tarde se complicó.

“En el torneo pasado recibí una patada de un jugador de Limeño y me causó dolor, pero así seguí jugando.

Luego se terminó el torneo y me fui de vacaciones”, recuerda el carioca y prosigue: “Luego, cuando el equipo andaba de gira por los Estados Unidos, yo me entrenaba acá con el equipo de la Tercera División.

En una jugada enterrè el taco en el césped e hice un giro con la pierna trabada. Eso me rompió el menisco”, cuenta el jugador.

“Yo pedí en ese entonces una resonancia mágnética pero no había dinero para ello, entonces seguí jugando y luego del partido contra Chalatenango, luego del gol que marqué, ya no aguanté el dolor”, relata haciendo memoria.

“Siento que fue una decisión drástica, pero la entiendo. Ahora sólo espero regresar a más tardar la próxima semana a mi país, recuperarme y esperar a ver si algún equipo me llama de aquí o de cualquier otra parte, para volver a jugar”, aevera el futbolista de 24 años.

La despedida

Por la tarde Anderson llegó a la práctica del equipo a despedirse de sus compañeros de equipo.

No pudo hacerlo con todo el grupo reunido pues el mismo entrenamiento y la lluvia se lo impidieron. Pero sí lo hizo con unos cuantos jugadores como Rudis Corrales, William Torres, Jorge Rodríguez, Luis Almada y Paulo Medina.

“No pudimos jugar ni un partido juntos chele”, le dice Rudis. Torres, por su lado, considera que “no era el momento para sacar a nadie, pues tampoco muchos no hemos rendido lo que la directiva esperaba”.


Aficionados están muy resentidos

Alejandro González, presidente del Águila, fue claro: “Nuestros jugadores no han sabido manejar la presión en casa y por eso hemos tomado la decisión con el presidente de la Súper Naranja de trasladar el partido al Estadio Cuscatlán”.

Así, González despejó toda duda sobre dónde sería el primer partido de la serie semifinal que su equipo librará contra FAS y en el cual actuará como local.

Furia naranja

La noticia llegó rápido a San Miguel y generó la polémica y las molestias esperadas. “No muerdan la mano de quien les da de comer”, se leía en un improvisado cartel que el hincha Armando Romero había elaborado.

“Han dejado burlada a la afición que viene de San Miguel, Gotera y La Unión a apoyar al equipo. Si Águila va a morir contra FAS, que sea aquí en el nido”, apunta indignado.

“No somos mendigos para aceptar esos ofrecimientos, nosotros tenemos los medios para transportarnos. Aquí de lo que se trata es que la gente está indignada porque se lleven al equipo y el partido a la capital”, añade aún más acalorado.

Kilmar Jiménez considera que el partido no debió ser trasladado de sede. Aunque entiende las intenciones que tiene la directiva.

“Una parte de nosotros está dolida porque se llevan el partido a San Salvador. Ellos lo hacen para protegernos.
Pero la verdad es que nos hubiera gustado dar la cara aquí a la afición, porque ellos vienen cada sábado y cada domingo a a apoyarnos”, explica el jugador.

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