Jorge Peña Villacorta*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
El nuevo Gobierno, que pronto tomará la dirección ejecutiva
de nuestro país, deberá enfrentar grandes desafíos
para asegurar o garantizar el camino hacia una economía de mercado
con sentido social. Uno de los pilares fundamentales será garantizar
un crecimiento económico con rostro humano; es decir, una economía
cuyos frutos se reflejen en una mejor distribución. En este sentido,
crecimiento económico y desarrollo social tienen que interpretarse
como objetivos complementarios, recíprocos y armónicos.
En todo crecimiento económico, están la productividad de
las personas y la transformación de las estructuras productivas.
En esta dirección las políticas sectoriales deberán
enfocarse en elevar el capital humano, otorgando más apoyo a la
educación, en especial en los niveles técnico-formativos
superiores, así como una mayor inversión social traducida
en más cobertura en salud, vivienda e infraestructura de comunicación.
Obviamente, el crecimiento económico debe de sustentarse en un
fuerte apoyo a la reconversión productiva, con criterios tecnológicos
adaptados tanto a las necesidades del mercado nacional como regional y
global. En este camino, no debemos olvidar que los procesos de reconversión
industrial y agroindustrial, juegan un papel importante en la transformación
productiva, y permiten una adecuada apertura de nuestra economía
que busca, en gran medida, no sostenerse de las famosas remesas familiares
y de la exportaciones de productos maquilados, sino apoyar su crecimiento
en la demanda externa mediante la competitividad basada en tecnología
apropiada y en una diversificación de sus productos con mayor valor
agregado nacional.
A la base de este crecimiento económico, es imprescindible la
libertad empresarial como motor de dicho crecimiento. Las políticas
públicas deben proveer un mayor apoyo a la iniciativa privada,
de tal manera que se incentiven no sólo aquellos sectores que poseen
un fuerte capital y apoyo financiero, sino también, los sectores
que se identifican con la micro, pequeña y mediana empresa, que
deberán ser privilegiados con políticas económicas
que ayuden al cambio tecnológico, cambio en sus estructuras productivas,
apalancamiento financiero y una mejor calificación de recurso humano.
Este apoyo definitivamente incide en el combate frontal a la pobreza y
le disminuye la carga social al Estado.
La situación de nuestro país demanda, también, que
esta libertad empresarial sea responsable con el enfoque social, el cual
deberá contener, al menos, tres puntos importantes. Primero: Un
Gobierno que garantice claramente las reglas del juego con una normativa
jurídica y estable, que genere confianza a la inversión.
Segundo: La libre competencia como condición sine qua non para
generar una mejor dinámica en el libre acceso al mercado. Y tercero:
Evitar distorsiones en el mismo, que permitan la conformación o
consolidación de grupos económicos, que atenten contra esa
libertad, o bien, que se delimiten en su accionar, siempre y cuando las
condiciones económicas y del mercado así lo permitan.
Acompañando a estas políticas económicas, deberá
replantearse la política fiscal, de tal forma que permita al Gobierno
una mayor recaudación tributaria, sustentada en un mayor control
fiscal para evitar la evasión y elusión, así como
redireccionar el tributo de tal manera que los que ganan más paguen
más.
El próximo Gobierno deberá basar toda su actuación
bajo el principio de un Estado de Derecho, en el cual se respete o se
delimite la autoridad de los funcionarios públicos enmarcándola
a un orden jurídico, en donde la injerencia de un órgano
del Estado hacia otro debe evitarse; esto es por aquello de la intromisión
o inapropiadas atribuciones que hemos visto entre los órganos del
Ejecutivo, Legislativo y Judicial, cumpliendo así con las funciones
claramente establecidas por nuestra Constitución Política.
La justicia debe aplicarse sin privilegios ni distingos de personas o
grupos. En esta dirección la libertad, el derecho y la obligación
de la persona deben estar en correspondencia con el marco constitucional.
Finalmente, es necesario enfatizar y dejar bien claro que el medio para
alcanzar el crecimiento económico es el mercado y su finalidad
debe ser el desarrollo social.
*Economista, MAE.
Email: jpvillacorta@ hotmail.com