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Ilustración EDH |
Antonio Trujillo/Wilfredo Moreno
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
La construcción del nuevo puerto de La Unión
le exigirá al Estado salvadoreño un notable esfuerzo financiero,
puesto que si bien tiene asegurados recursos por $125 millones, las obras
valdrán por lo menos $152 millones.
Esta cifra es la menor de las que se conocieron el martes en la apertura
de las ofertas presentadas por los tres aspirantes a la licitación
convocada por la Comisión Ejecutiva Portuaria Autónoma (CEPA).
La propuesta del consorcio nipon-belga TOA Corporation y Jan de Nul suma
$152.1 millones. A su turno, el consorcio Penta Ocean - Hazama plantea
que las obras valen $172.9 millones. El plan de la empresa Wakachiku Construction
cuesta $185. 4 millones.
Para la construcción de las obras en La Unión, CEPA tiene
tres fuentes de recursos ya definidas: un préstamo por $90 millones,
otorgado por el Banco de Cooperación Internacional del Japón
(JBIC, por sus siglas en inglés); un crédito de $25 millones,
aprobado por el Banco Centroamericano de Integración Económica
(BCIE), y el gobierno contribuirá con $10 millones. Así,
se completan $125 millones, monto previsto inicialmente para el proyecto.
El proyecto sigue
Pero con $125 millones no alcanza. La gerente del proyecto, Edna Escobar,
reconoció esa realidad pero advirtió anoche que el hecho
de que el puerto sea más costoso de lo inicialmente presupuestado
no significa que el mismo esté en peligro. Al contrario,
aseguró, el proyecto sigue adelante y lo que la autónoma
tendrá que hacer ahora es definir cómo obtener más
recursos. Puede ser de fondos de CEPA o de una ampliación
del crédito del BCIE u otro mecanismo: eso aún no lo hemos
definido.
Escobar recalcó que el proyecto sigue. Si va a faltar un
dinero, este podemos conseguirlo con otra fuente de financiamiento para
completarlo.
Teníamos la sensación de que (el precio) iba a ser
más alto de lo que habíamos pensado, sostuvo.
Añadió que el que se haya incrementado es normal,
ya que internacionalmente se ha duplicado el costo del acero y ha subido
mucho el del combustible.
La nueva terminal demandará una fuerte cantidad de acero reforzado,
así como de combustible para realizar los dragados. La construcción
del nuevo puerto implicará el dragado de once millones de metros
cúbicos de lodo en un canal de 14 kilómetros, explicó
René Escolán, miembro de la junta directiva de CEPA.
Escobar indicó que dentro de las vías de financiamiento
no se descarta una negociación con el JBIC para incrementar el
crédito.
CEPA aún no ha solicitado a la Asamblea Legislativa la aprobación
del crédito del BCIE. Todo apunta a que lo hará luego de
que la autónoma converse de nuevo con el banco regional.
Escobar consideró que los diputados estarán dispuestos a
aprobar nuevos recursos para el proyecto que busca reactivar la zona oriental.
Cuando aprobaron el préstamo del JBIC fue por unanimidad.
Este es un proyecto de beneficio para el desarrollo de la región
oriental, para el país y Centroamérica, apuntó.
Adjudicación
De acuerdo con los términos definidos por el JBIC, así como
por la junta directiva de CEPA, la licitación sería ganada,
en principio, por la empresa o consorcio que presente la menor oferta.
Sin embargo, la decisión no necesariamente es esa, porque previamente
se tienen que revisar todas las ofertas para verificar que no contengan
errores.
Escolán afirmó que ya se encuentran en ese proceso de revisión.
El análisis de cada una de las partidas determinará
si los montos están correctos.
El consorcio Toa Corporation y Jan De Nul fue el que presentó la
propuesta más baja, pero Escobar aclaró que la licictación
no se adjudica de inmediato al menor valor, aunque el de menor valor
es el que tiene la probabilidad mayor, dijo.
Según CEPA, la evaluación podría estar concluida
la próxima semana. Los resultados serán enviados al JBIC
para obtener su visto bueno.

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