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En una época en que la vida no valía nada

Miedo. Los criminales simulaban ser de la guerrilla para hacer pasar por suyos los plagios

Publicada 13 de mayo 2004, El Diario de Hoy

Guarida. Casa de la colonia Acolhuatán, en Ciudad Delgado, desde donde operaba la trama. Foto EDH


El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

La banda de Luis Orlando Llovera Ballette fue el segundo grupo de secuestradores de empresarios, ajeno a la guerrilla, desarticulado en la década de los 80.

Hasta finales de los 70, la mayoría de plagios había sido perpetrada por organizaciones de extrema izquierda que luego formarían la guerrilla del FMLN. Entre sus víctimas figuraron empresarios nacionales, extranjeros y embajadores.

El agricultor Luis Orlando Llovera Ballette y el teniente Isidro López Sibrián fueron detenidos a finales de marzo de 1986, después de que se descubriera que habían cometido los plagios de los empresarios José Luis Zablah, Carlos Alfredo Venutolo Oviedo, René Cordón Pauls y que mantenían una “casa de seguridad” en la colonia Acolhuatán, en Ciudad Delgado. Las víctimas eran mantenidas en cuartos subterráneos, como “tatús”.

Infierno. Un cuarto en que eran mantenidos los cautivos en forma infrahumana. Foto EDH

Las declaraciones de ambos llevaron luego a un tribunal de lo militar a ordenar formalmente, el 29 de abril, la captura del teniente coronel Joaquín Eduardo Zacapa y del mayor José Alfredo Jiménez, entre otros.

Este grupo había tenido un antecedente en la banda de secuestradores desarticulada en 1982, según las autoridades, bajo la conducción del mayor Guillermo Roeder Escobar.

Esta asociación delictiva tenía una agencia de seguridad privada que daba “protección” a las víctimas y sus empresas, pero al mismo tiempo conocía sus movimientos para luego plagiarlas. Contaba con más de 400 hombres.

Para cobrar millonarios rescates, el grupo simulaba ser de la guerrilla.

“Tatú”. Hueco que daba a la celda. Foto EDH

Era una época en la que todo podía pasar y era atribuido a los “grupos subversivos” o a los “escuadrones de la muerte”, pero nadie pensaba en que hombres como Roeder o Llovera pudieran estar involucrados en estos delitos.

De hecho, cuando Llovera fue capturado en 1986, se habló de que se trataba de un secuestro. Poco a poco se fue conociendo la verdad.

En la investigación participaron asesores o “comisarios” venezolanos, dado que el gobierno de Venezuela apoyaba al salvadoreño por ser ambos democristianos.

El juez de lo militar que procesaba a los sujetos, Jorge Alberto Serrano, fue asesinado en 1988, pero nunca se pudo esclarecer este crimen ni se le relacionó con la banda.

De igual manera, los grupos subversivos cometieron gran cantidad de secuestros durante e incluso después de la guerra, como en el caso del niño Andrés Suster. Las víctimas eran mantenidas en condiciones infrahumanas.

Isidro lópez Sibrián
Ex teniente
Salvado por la ley
El ex teniente Isidro López Sibrián pasó varios años en presidio hasta que la nueva legislación penal le permitió en 1998 reducir su condena convirtiendo en tres cada día de prisión sin condena.
El ex oficial había pasado en la cárcel 12 años de los 30 que le fueron impuestos.

Figuras claves en el caso

Al menos ocho personas estaban involucradas inicialmente con la banda
de Llovera, pero varias fueron liberadas de cargos por las autoridades.

Luis Orlando llovera
Agricultor
Fue detenido en 1986 y
escapó tres años después.
José Alfredo Jiménez
Ex mayor
No se sabe de él desde el inicio de su persecución
Joaquín Zacapa
Ex coronel
Tenía orden de captura desde abril
de 1986.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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