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Hermanos
2.2
Millones de paisanos habitan en Estados Unidos, la mayoría
apoya a sus familiares con envíos de dinero mensuales
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Migración
70
Mil salvadoreños se marchan al país del Norte cada
año, según aproximaciones, lo cual asegura la continuidad
del flujo de remesas
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Millones
400
De dólares ha colocado El Salvador en bonos respaldados por
las
remesas, durante los últimos cinco años,
todos en EE.UU.
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Pablo Balcáceres
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
La emisión de bonos endosados por el flujo de remesas es un modo
de financiamiento que está comenzando a ser explotado.
En cinco años desde que un banco salvadoreño realizó
la primera transacción de este tipo, se han colocado $400 millones
en los mercados de valores de Estados Unidos.
Los bancos salvadoreños han sido los más activos en
este tipo de transacciones, aseguró
Emil Arca, abogado experto en titularizaciones, de la firma Dewey Ballantine
de Nueva York, quien afirmó que su firma ha respaldado todas las
emisiones de este tipo.
Arca participó en la jornada de cierre del XXIII Congreso Latinoamericano
de Derecho Bancario con una charla sobre la Emisión de Bonos
respaldados por remesas familiares en el mercado de capitales estadounidense.
Riesgosos
Armando Arias, presidente de la Asociación de Derecho Bancario
(Asdeban), explicó que la estructuración de la deuda a futuro
sobre las remesas es riesgosa porque se basa en proyecciones históricas
del comportamiento de este flujo, a diferencia de activos como bienes
inmuebles, pagarés, o letras de cambio, que instauran una obligación
de parte de los deudores.
Sólo mercados sofisticados como el de Estados Unidos entienden
que esas expectativas son ciertas, consideró.
El presidente de Asdeban mencionó que precisamente Estados Unidos
ha recibido la totalidad de las emisiones. Más que todo son
inversionistas institucionales quienes las compran: aseguradoras, bancos,
instituciones financieras, que están claras y pueden asumir los
riesgos que existen.
Al cuestionársele sobre si repentinamente se interrumpiera el flujo
del dinero remesado, Arias confió en que los bancos honrarían
la deuda, a pesar de no estar obligados.
No obstante, recordó que desde 1996 los envíos se han duplicado
de $1,000 a $2,100 millones.
Los más de 2.2 millones de salvadoreños en Estados Unidos
y Canadá son la clave para que los inversionistas confíen
en el retorno de su dinero, además de los 70 mil que se calcula
parten todos los años hacia Norteamérica.
El Banco Agrícola y la Unión de Bancos Cuscatlán
Internacional han protagonizado las únicas emisiones salvadoreñas
de los títulos abonados con remesas.
El Agrícola ha colocado un total de $125 millones, mientras que
el Cuscatlán titularizó unos $300 millones. El conglomerado
internacional del Cuscatlán (UBCI) comprometió hasta remesas
de Guatemala y Costa Rica, donde tiene las filiales, informó
Arias.
El mercado fácilmente se puede duplicar, consideró. Esto
será abonado por el vencimiento el año pasado de los primeros
títulos que el Banco Cuscatlán lanzó en 1998, en
la Bolsa de
Nueva York, los cuales se retribuyeron expeditamente.
De esta manera, se abrirá para la banca una nueva forma para conseguir
la mayor cantidad de recursos que financien proyectos de inversión.
Sacándoles el jugo
- Los bancos Cuscatlán y Agrícola han realizado alrededor
de 5 emisiones de bonos amparados en el flujo de remesas.
- La primera fue del Banco Cuscatlán en 1998, por $75 millones.
- En el 2002 realizó otra por $100 millones, siempre en mercados
internacionales.
- En septiembre del 2003, el Banco Agrícola emitió $60 millones,
para financiar proyectos de vivienda, entre otros.
Ley de titularización no sale del tintero
-El desarrollo del mercado de bonos a base de remesas puede ser potenciado
si se consensúa una normativa que regule las titularizaciones.
Pero los varios intentos para establecer la Ley de Titularizaciones no
han prosperado. Desde hace un año y medio se construyó un
borrador, que está siendo analizado actualmente por el Banco Central
de Reserva.
La idea es crear sociedades titularizadoras, que reúna capitales
de compañías interesadas en lanzas bonos o títulos.
Cada quien aportará su capital, que le servirá de colchón
para compensar las emisiones.