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“Aprendí que lo más bonito es la libertad”

“Hasta ahorita me estoy dando cuenta de que soy el preso más antiguo del país. El tiempo pasa, son más de 21 años encerrado, pero me sigo considerando inocente. ¿Cómo iba a matar a mi amigo? Los otros dos muertos que me echaban ni los conocía. Me torturaron para que me confesara culpable”. Julio A. Henríquez Ostorga. Reo del Penal de La Esperanza, conocido como Mariona

Publicada 8 de mayo 2004, El Diario de Hoy

“Cuando salga de la prisión, lo que pienso es volver a trabajar de jornalero”. Foto EDH

Ronald Jovel
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Lleva cerca de un cuarto de siglo entre rejas por un delito que asegura nunca cometió.

Cruzó las puertas de Mariona unos días antes de la Navidad de 1985 y, tal como marchan las cosas, no volverá a atravesarla antes de diciembre de 2009.

Torturado hasta declararse culpable, Julio Antonio Henríquez tiene más razones que nadie para amar la libertad. No por otra cosa es, según la Dirección de Centros Penales, el preso más antiguo del país.

Pregunta: ¿Cuándo ingresó en prisión?

Respuesta: El 15 de diciembre de 1983.

P: ¿Cuál es la razón por la que le encerraron?

R: Me acusaron de tres homicidios, uno en Usulután y dos aquí, en Ciudad Delgado.

Perfil
Este viejo prisionero es oriundo de Estanzuelas, en el departamento de Usulután. Nació el 12 de marzo de 1953. Cuando era un niño quedó huérfano. Está soltero y no ha tenido hijos. Antes de que fuera condenado, se dedicaba al cultivo de la tierra. En prisión no ha perdido el tiempo y hace años que aprendió el oficio de fabricar atarrayas. El trabajo le suponía un ingreso de cinco colones diarios. Julio Antonio dejó este trabajo hace unos cuatro años.

P: ¿Qué recuerda de esos asesinatos de los que le acusaron?

R: Era un domingo en la tarde, yo andaba con una amigo y nos emborrachamos. Al día siguiente apareció muerto y dijeron que yo lo había matado. Dijeron que me habían decomisado un colín, pero no era mío.

P: Veintiún años después, ¿sostiene usted que es inocente?

R: Soy inocente, ¿cómo iba a matar a mi amigo? Los otros dos muertos que me echaban ni los conocía.

P: Si mantiene que no es culpable, ¿por qué fue condenado?

R: La guardia me castigó, me torturaron para que me confesara culpable y me hice cargo de las tres muertes.

P. ¿Sabía que usted es el preso más antiguo?

R: No, hasta ahorita me estoy dando cuenta. Lo que siempre he hecho es darle consejos al que viene llegando, para que no vaya a tener problemas.

P: ¿Antes de que le apresaran, a qué se dedicaba?

R: Yo trabajaba con la cuma.

P: Desde su punto de vista, ¿cómo ve el sistema carcelario?

R: Aquí se vive bien tranquilo, todos estamos revueltos, pero nunca he tenido problemas con nadie.

P: Entran nuevos delincuentes por motivos distintos, ¿son más violentos?

R: No, todo depende de cómo uno les trate, si no se mete con nadie, hasta los mareros son tranquilos.

P: ¿Qué hace durante el día, siempre hace atarrayas?

R: Ya no trabajo atarrayas, porque ya casi no se vende. Hoy solo paso descansando.

P: Durante estos 21 años, ¿le ha visitado su familia?


R: Nunca me han visitado desde que entré aquí, solo unos amigos, pero hace cuatro años que nadie viene a verme.

P: ¿Qué ha significado ese abandono en su vida tras las rejas?

R: Ha sido duro para mí, siento tristeza cuando veo a mis compañeros con visita, y yo sin nada. Pero me conformo para poder soportar la soledad, aunque por ratos pienso que nunca voy a salir de aquí.

P: ¿Quiénes son sus mejores amigos entre rejas?

R: Mis compañeros de celda. Ellos son como una familia para mí, gracias a su apoyo es que tengo mi ropita.

P: ¿Cuántos años le faltan todavía para salir?


R: Me dijeron que voy a salir en 2009.

P: ¿Le han revisado su caso?


R: No ha habido quien abogue por mí, pero me hubiera gustado que lo revisaran, porque soy inocente, pero nada.

P: ¿Por qué no se ha incorporado a los programas de reinserción que brinda el centro?

R: Porque sólo pasaba trabajando. No he estudiado, porque la vista me falla, a otros programas tengo idea de incorporarme, estoy dispuesto a hacerlo porque ya no soporto este tormento.

P: ¿Ha pensado en ocasión fugarse, o le han invitado a hacerlo?

R: No, nunca se me ha ocurrido ni me lo han dicho, porque yo soy apartado. Yo se lo dejo a Dios, él ve las cosas que son injustas.

P: ¿Qué ha aprendido en estos 21 años en la cárcel?

R: He aprendido a vivir, a que la vida que se vive aquí no es igual que afuera. La libertad es lo más bonito que hay.

P: Cuando llegue el momento de salir, ¿a qué piensa dedicarse cuando quede libre?

R: Lo que yo pienso es volver a trabajar de jornalero.


 

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