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Choque de buses deja muerto

Buseros sin mano dura. El chofer se pasó una luz roja de semáforo sobre la Rubén Darío. Hubo varios heridos, un poste derribado y ventas de acera destruidas.

Publicada 8 de mayo 2004, El Diario de Hoy

Embestidos. El bus de la 8 aparentemente fue el causante de la tragedia.
Foto EDH/ Arturo Silva

Edward Gutiérrez/Abbey Alvarenga
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Un panadero que desde muy temprano en la mañana hacía su tarea se convirtió en la nueva víctima de la irracionalidad de un conductor de buses.

La víctima, identificada sólo como “Jorge”, se encontraba en un puesto sobre la acera cuando fue alcanzado por una de las dos unidades de transporte que acababan de chocar.

Ésto se produjo, según la policía, a eso de las 6:30 de la mañana de ayer, en la esquina entre la Calle Rubén Darío y la 11a. Avenida Sur.

El inspector Víctor Manuel Herrera sostiene que el conductor del autobús de la ruta 8 aparentemente fue quien ignoró la señal roja del semáforo y colisionó con un microbús de la ruta 33-A que circulaba por la otra arteria.

Ambos automotores se dirigieron directamente a la esquina donde se encontraba el panadero y arrasaron con otros puestos de comida, un árbol y el poste donde estaba sostenido el semáforo.

El motorista del autobús, Óscar Geovanni Sánchez Vásquez, huyó del lugar, por lo que las autoridades asumen que él es el culpable.

En cambio el microbusero Roberto Rosales decidió quedarse en el lugar y alegó su inocencia.

Sin embargo, algunos testigos aseguraron que el microbús peleaba vía con otro, por lo que se pasó el semáforo en rojo. Otros, por el contrario, dicen que fue el busero quien no obedeció el alto sobre la Rubén Darío.

Lesionados


Varios pasajeros resultaron con lesiones y fueron llevados al hospital Rosales. Al final, sólo algunos quedaron internados.

Una fuente del nosocomio informó que Ivette Nerio Rodas, Mario Nelson Flores y Rosa Elena Martínez de Flores fueron dados de alta ayer.

La suerte no fue igual para Bernardo Antonio Contreras, María Cecilia Zamora y Ángel de Jesús Jiménez, este último cobrador del microbús, quienes tuvieron que ser intervenidos.
Jiménez perdió perdió su pulgar derecho, el cual quedó colgando en la ventana del microbús.

Los propietarios de un comedor, situado sobre la esquina donde quedaron los vehículos, calcularon los daños producto del accidente, en 600 dólares.

“Gracias a Dios ninguna de las personas que estaban comiendo aquí resultaron golpeadas”, manifestó uno de los dueños del local.

Muchas personas que acudían a sus lugares de trabajo se detenían por unos minutos para observar el aparatoso accidente.

Por todos lados habían pedazos de vidrio los cuales se mezclaban con el pan francés y el encurtido que sirven con las pupusas los dueños de los chalés.
Las cifras que las autoridades manejan sobre accidentes vehiculares son preocupantes.
De acuerdo con el inspector Herrera, cada día se registran tres muertes derivadas de colisiones.

De hecho, dijo, desde enero de este año se han registrado cerca de 444 muertos.
La PNC anunció un plan mano dura contra los cafres al volante, pero ésto no se ha efectuado o le ha faltado más efectividad.

 

 

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