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Embestidos. El bus de la 8 aparentemente fue
el causante de la tragedia.
Foto EDH/ Arturo Silva |
Edward Gutiérrez/Abbey
Alvarenga
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Un panadero que desde muy temprano en la mañana hacía
su tarea se convirtió en la nueva víctima de la irracionalidad
de un conductor de buses.
La víctima, identificada sólo como Jorge, se
encontraba en un puesto sobre la acera cuando fue alcanzado por una de
las dos unidades de transporte que acababan de chocar.
Ésto se produjo, según la policía, a eso de las 6:30
de la mañana de ayer, en la esquina entre la Calle Rubén
Darío y la 11a. Avenida Sur.
El inspector Víctor Manuel Herrera sostiene que el conductor del
autobús de la ruta 8 aparentemente fue quien ignoró la señal
roja del semáforo y colisionó con un microbús de
la ruta 33-A que circulaba por la otra arteria.
Ambos automotores se dirigieron directamente a la esquina donde se encontraba
el panadero y arrasaron con otros puestos de comida, un árbol y
el poste donde estaba sostenido el semáforo.
El motorista del autobús, Óscar Geovanni Sánchez
Vásquez, huyó del lugar, por lo que las autoridades asumen
que él es el culpable.
En cambio el microbusero Roberto Rosales decidió quedarse en el
lugar y alegó su inocencia.
Sin embargo, algunos testigos aseguraron que el microbús peleaba
vía con otro, por lo que se pasó el semáforo en rojo.
Otros, por el contrario, dicen que fue el busero quien no obedeció
el alto sobre la Rubén Darío.
Lesionados
Varios pasajeros resultaron con lesiones y fueron llevados al hospital
Rosales. Al final, sólo algunos quedaron internados.
Una fuente del nosocomio informó que Ivette Nerio Rodas, Mario
Nelson Flores y Rosa Elena Martínez de Flores fueron dados de alta
ayer.
La suerte no fue igual para Bernardo Antonio Contreras, María Cecilia
Zamora y Ángel de Jesús Jiménez, este último
cobrador del microbús, quienes tuvieron que ser intervenidos.
Jiménez perdió perdió su pulgar derecho, el cual
quedó colgando en la ventana del microbús.
Los propietarios de un comedor, situado sobre la esquina donde quedaron
los vehículos, calcularon los daños producto del accidente,
en 600 dólares.
Gracias a Dios ninguna de las personas que estaban comiendo aquí
resultaron golpeadas, manifestó uno de los dueños
del local.
Muchas personas que acudían a sus lugares de trabajo se detenían
por unos minutos para observar el aparatoso accidente.
Por todos lados habían pedazos de vidrio los cuales se mezclaban
con el pan francés y el encurtido que sirven con las pupusas los
dueños de los chalés.
Las cifras que las autoridades manejan sobre accidentes vehiculares son
preocupantes.
De acuerdo con el inspector Herrera, cada día se registran tres
muertes derivadas de colisiones.
De hecho, dijo, desde enero de este año se han registrado cerca
de 444 muertos.
La PNC anunció un plan mano dura contra los cafres al volante,
pero ésto no se ha efectuado o le ha faltado más efectividad.