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| Plan contra Castro genera críticas. Foto
EDH |
Christopher Maquis
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
El Presidente Bush anunció el jueves un plan enfocado a usar
aeronaves militares para ayudar a los transmisores estadounidenses a llegar
a Cuba e incrementar drásticamente los recursos económicos
para detractores cubanos del régimen de Fidel Castro.
En una ceremonia de la Casa Blanca en la que recibió un informe
de casi 500 páginas sobre Cuba, redactado por una comisión
presidencial, Bush dijo que sus acciones ayudarían a expeditar
y poner fin al régimen de Castro, el cual ha estado en el poder
durante 45 años.
Las medidas, mismas que incluyen restricciones ulteriores sobre los viajes
y transferencias de efectivo a Cuba, fueron acogidas de buena gana por
legisladores cubano-estadounidenses de filiación republicana, así
como por otros adherentes de una postura de línea dura hacia La
Habana, y se anticipaba que Castro los vería como una provocación.
Bush también aprobó el gasto de hasta 18 millones de dólares
para usar un avión equipado especialmente, para transmisiones de
la estación de televisión del gobierno estadounidense en
la lengua hispana, y su socio radial, a Cuba.
La aeronave, un EC-130 conocido como Commando Solo, ha sido empleada en
operaciones sicológicas en Bosnia, Kosovo, Haití y Panamá
y quizás logre superar los bloqueos de señal por parte de
Cuba, a medida que vuele en aguas internacionales cerca de la isla. TV
Martí ha estado bloqueada efectivamente desde que fue creada, en
1990.
Tinte político
No obstante, esas maniobras chocaron con un muro de críticas por
parte de los demócratas y un grupo bipartidista de legisladores,
en su mayoría de estados agrícolas, los cuales están
buscando llevar esa política en la dirección opuesta. Por
encima de las objeciones del gobierno estadounidense, el Congreso ha buscado
de manera constante incrementar los viajes y el comercio con Cuba en años
recientes.
El diputado Bob Menéndez, el único demócrata cubano-estadounidense
en el Congreso, acusó a Bush de alcahuetear a exiliados cubanos
en el sur de la Florida, los cuales, según han reconocido asesores
de la Casa Blanca, son cruciales para la estrategia de reelección
de Bush.
La necesidad y el momento para una Comisión de la Casa Blanca
sobre Cuba y su divulgación mediante un informe hoy, es altamente
dudoso y transparente en términos políticos, dijo
Menéndez, quien es de Nueva Jersey.
Otros detractores cuestionaron el gasto del plan. Algunos funcionarios
dijeron que el gobierno estadounidense cubriría los costos tomando
hasta 59 millones de dólares de otras cuentas del gasto exterior.
El senador Max Baucus, el miembro más preeminente del Comité
de Finanzas, dijo que el nuevo plan equivalía a darle mal uso a
recursos del contribuyente.
Las remesas
El Presidente rechazó una propuesta enfocada a reducir los pagos
que la comunidad cubano-estadounidense envía a parientes en Cuba,
poniendo fin a una disputa interna en la comisión, dijeron funcionarios.
Quienes proponen una reducción o el congelamiento de las transferencias
de efectivo, las cuales han sido valuadas por Naciones Unidas en más
de 800 millones de dólares al año, dijeron que eso privaría
al régimen de Castro de dinero en efectivo, pero los detractores
de esa idea opinaron que afectaría a las personas más vulnerables
en Cuba.
El plan del mandatario estadounidense busca una supervisión más
estrecha de las transferencias de efectivo y limitarlas a parientes directos
que no sean funcionarios del Partido Comunista. De igual forma, se pronunció
por reducir las visitas familiares, de una vez al año a una vez
cada tres años, y por una reducción de los viajes educativos
para aminorar lo que según funcionarios es turismo disfrazado.
La diputada Ileana Ros-Lehtinen, republicana de Miami, elogió a
Bush por marcar un equilibrio entre los impulsos humanitarios y el deseo
de evitar que el dinero llegue a Castro.
Un escrutinio más cercano de las regulaciones sobre los envíos
de efectivo y permisos de viaje ayudará a garantizar que el régimen
de Castro no saquee el duro trabajo de la comunidad exiliada de cubano-estadounidenses,
así como las contribuciones a sus familiares que sufren en la isla.
obstante, los detractores arguyeron que el Departamento del Tesoro estadounidense,
que hace valer las sanciones económicas, ya está gastando
una cantidad excesiva de tiempo en lo tocante a Cuba, en buena medida
respondiendo a la presión política en escala interna.
De los 120 empleados que hay en la Oficina de Control de Activos Extranjeros,
21 están dedicados a hacer valer el embargo sobre Cuba y tan sólo
cuatro a seguir las finanzas de Osama bin Laden y Sadam Hussein.
Roger Noriega, el subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental,
pronosticó que más disidentes arriesgarían su libertad
en los meses y años próximos, pese a una severa represalia
de Castro aplicada el año pasado, en la cual aproximadamente 75
disidentes de cierta preeminencia fueron enviados a prisión, muchos
acusados de conspirar con Estados Unidos.