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Comentario de la semana
A pesar de la oposición

Con la conciencia plena de que es correcto el rumbo que llevamos, ante un entorno internacional que se vuelve más favorable, pues a continuar la mayoría impulsando un El Salvador que desea y merece más.

Publicada 8 de mayo 2004, El Diario de Hoy


Eduardo Torres*
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

La amenaza de “violencia revolucionaria” hecha por el coordinador general del FMLN, Salvador Sánchez Cerén, hace una semana, en su “discurso” en la Plaza Cívica, luego de la manifestación del primero de mayo, demuestra, entre otras cosas, lo alejado —“out of the political mainstream”— que del sentir generalizado de la nación se encuentra la línea predominante en su partido político.

Porque si a la antesala de la conmemoración del Día del Trabajo habríamos de referirnos, pues profanación del principal templo católico del país y acciones de destrucción de propiedad pública y privada, ocasionada por bochincheros, es lo que la ciudadanía ha percibido. Marcado contraste, digamos, con lo sucedido en Irlanda durante ese mismo día, con celebraciones extendidas a 25 países por el ingreso de diez nuevos miembros a la Unión Europea, la mayoría de ellos, otrora miembros de la fenecida “órbita soviética”.

El mensaje de los discursos pronunciados por líderes europeos fue el de abogar por la integración y fortalecimiento del Viejo Continente, por el progreso y la paz para Europa en particular —ya que fue ahí donde, entre otras, se gestaron las dos guerras mundiales— y, en general, para el mundo entero. Vaya contraste, porque volviendo a territorio nacional, uno de los temas que llevaban en las pancartas los manifestantes durante los disturbios en la Catedral Metropolitana, el miércoles 28 de abril, era un rotundo “no al TLC con Estados Unidos”.

Por ser Cuba un paria de la comunidad internacional, es perfectamente comprensible que se le dé línea desde ese país al “Foro de Sao Paulo”, en contra del libre comercio. Pero que se vuelva esto un punto de honor para la oposición salvadoreña, siendo el TLC con Estados Unidos la manera más directa que en este momento existe para combatir la pobreza, por la generación de empleos que traerá consigo para la región entera, pues resulta incomprensible su rechazo a priori, sin haberse discutido a profundidad la conveniencia o no de lograrlo. Otra cosa son las dudas válidas y los apoyos sectoriales que los grupos en riesgo puedan solicitar.

Para el caso, tomemos un solo botón: Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA). En los diez años de vigencia de NAFTA, el monto total del comercio entre los tres países —Canadá, Estados Unidos y México— se ha más que duplicado, de $306 mil millones de dólares a $621 mil millones, lo cual equivale decir, a este momento, un 1,700 millones de dólares diarios en intercambio comercial.

No hay almuerzo gratis, pero las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos aumentaron un 242%, constituyéndose durante el período 1993-2001 en más de la mitad del ingreso nacional real. Los empleos en el sector exportador de México pagan un 37% más que los otros empleos en el sector manufacturero. Ha habido mejora, las estadísticas así lo indican, en calidad de vida y reducción de la pobreza en México durante estos diez años de vigencia del NAFTA.

Volviendo a territorio nacional, hemos llegado al quinto mes del año, sin Presupuesto General de la Nación para 2004, lo cual, si bien puede argumentarse que se prorratea el de 2003 y “se sale”, la verdad es que no es así: se pueden concluir proyectos en ejecución (de 2003), pero no iniciarse nuevos. Según cifras de la Asociación Nacional de la Empresa Privada, ANEP, debido únicamente a este factor, hemos perdido ya como país entre 30 a 40 mil empleos directos por la no aprobación del Presupuesto 2004. La pregunta es cuántos más habremos de perder, y hasta cuándo la politiquería continuará anteponiéndose al supremo interés nacional.

El Salvador es un país dinámico, con clara agenda hacia la modernidad, ratificada en las urnas hace mes y medio. El desafío del quinquenio a punto de iniciar será doblegar la pobreza, léase acelerar la llegada de los beneficios del sistema, en especial donde la necesidad se vuelve más grande.

Ante el radicalizado discurso de la oposición, ojalá lo cambiara, opinión pública y eficiencia en el quehacer gubernamental, con especial énfasis en los sectores que no salen adelante por sí solos, serán las dos aristas más importantes durante la administración Saca.

Con la conciencia plena de que es correcto el rumbo que llevamos, ante un entorno internacional que se vuelve más favorable, pues a continuar la mayoría impulsando un El Salvador que desea y merece más, y que continúa haciendo, con renovado empeño, su tarea para lograrlo.

*Lic. en Ciencias Jurídicas y columnista de El Diario de Hoy.

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