
Eduardo Torres*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
La amenaza de violencia revolucionaria hecha por el coordinador
general del FMLN, Salvador Sánchez Cerén, hace una semana,
en su discurso en la Plaza Cívica, luego de la manifestación
del primero de mayo, demuestra, entre otras cosas, lo alejado out
of the political mainstream que del sentir generalizado de
la nación se encuentra la línea predominante en su partido
político.
Porque si a la antesala de la conmemoración del Día del
Trabajo habríamos de referirnos, pues profanación del principal
templo católico del país y acciones de destrucción
de propiedad pública y privada, ocasionada por bochincheros, es
lo que la ciudadanía ha percibido. Marcado contraste, digamos,
con lo sucedido en Irlanda durante ese mismo día, con celebraciones
extendidas a 25 países por el ingreso de diez nuevos miembros a
la Unión Europea, la mayoría de ellos, otrora miembros de
la fenecida órbita soviética.
El mensaje de los discursos pronunciados por líderes europeos
fue el de abogar por la integración y fortalecimiento del Viejo
Continente, por el progreso y la paz para Europa en particular ya
que fue ahí donde, entre otras, se gestaron las dos guerras mundiales
y, en general, para el mundo entero. Vaya contraste, porque volviendo
a territorio nacional, uno de los temas que llevaban en las pancartas
los manifestantes durante los disturbios en la Catedral Metropolitana,
el miércoles 28 de abril, era un rotundo no al TLC con Estados
Unidos.
Por ser Cuba un paria de la comunidad internacional, es perfectamente
comprensible que se le dé línea desde ese país al
Foro de Sao Paulo, en contra del libre comercio. Pero que
se vuelva esto un punto de honor para la oposición salvadoreña,
siendo el TLC con Estados Unidos la manera más directa que en este
momento existe para combatir la pobreza, por la generación de empleos
que traerá consigo para la región entera, pues resulta incomprensible
su rechazo a priori, sin haberse discutido a profundidad la conveniencia
o no de lograrlo. Otra cosa son las dudas válidas y los apoyos
sectoriales que los grupos en riesgo puedan solicitar.
Para el caso, tomemos un solo botón: Tratado de Libre Comercio
de América del Norte (NAFTA). En los diez años de vigencia
de NAFTA, el monto total del comercio entre los tres países Canadá,
Estados Unidos y México se ha más que duplicado, de
$306 mil millones de dólares a $621 mil millones, lo cual equivale
decir, a este momento, un 1,700 millones de dólares diarios en
intercambio comercial.
No hay almuerzo gratis, pero las exportaciones mexicanas hacia Estados
Unidos aumentaron un 242%, constituyéndose durante el período
1993-2001 en más de la mitad del ingreso nacional real. Los empleos
en el sector exportador de México pagan un 37% más que los
otros empleos en el sector manufacturero. Ha habido mejora, las estadísticas
así lo indican, en calidad de vida y reducción de la pobreza
en México durante estos diez años de vigencia del NAFTA.
Volviendo a territorio nacional, hemos llegado al quinto mes del año,
sin Presupuesto General de la Nación para 2004, lo cual, si bien
puede argumentarse que se prorratea el de 2003 y se sale,
la verdad es que no es así: se pueden concluir proyectos en ejecución
(de 2003), pero no iniciarse nuevos. Según cifras de la Asociación
Nacional de la Empresa Privada, ANEP, debido únicamente a este
factor, hemos perdido ya como país entre 30 a 40 mil empleos directos
por la no aprobación del Presupuesto 2004. La pregunta es cuántos
más habremos de perder, y hasta cuándo la politiquería
continuará anteponiéndose al supremo interés nacional.
El Salvador es un país dinámico, con clara agenda hacia
la modernidad, ratificada en las urnas hace mes y medio. El desafío
del quinquenio a punto de iniciar será doblegar la pobreza, léase
acelerar la llegada de los beneficios del sistema, en especial donde la
necesidad se vuelve más grande.
Ante el radicalizado discurso de la oposición, ojalá lo
cambiara, opinión pública y eficiencia en el quehacer gubernamental,
con especial énfasis en los sectores que no salen adelante por
sí solos, serán las dos aristas más importantes durante
la administración Saca.
Con la conciencia plena de que es correcto el rumbo que llevamos, ante
un entorno internacional que se vuelve más favorable, pues a continuar
la mayoría impulsando un El Salvador que desea y merece más,
y que continúa haciendo, con renovado empeño, su tarea para
lograrlo.
*Lic. en Ciencias Jurídicas y columnista de El Diario de Hoy.