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| Descontrolado. El ex futbolista no aguanta estar
en la clínica y lo hace notar cada vez con sus escándalos.
Foto : EDH/AP |
Agencias
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Todos los medios argentinos coinciden que Maradona tuvo un día
de furia el jueves, discutió fuertemente con su ex esposa
Claudia Villafañe y su hermano Lalo y hasta habría producido
algunos destrozos en la sala donde está alojado.
La ansiedad, que es consecuencia de la abstinencia en el consumo de drogas,
es el problema que procuran controlar, razón por la cual deben
sedarlo, única manera aparentemente, de mantenerlo tranquilo.
El presidente de Cuba, Fidel Castro, ofreció un avión para
trasladarlo a La Habana, pero hay dudas acerca de si Maradona está
en condiciones de viajar.
Se habla de internarlo en la isla caribeña de Antigua, donde el
músico Etric Clapton se rcuperó de su adicción a
la heroína, pero eso no pasa de versiones periodísticas,
como tantas otras que circulan en torno al ex capitán de la selección
argentina de fútbol.
El presidente del club de fútbol Boca Juniors, Mauricio Macri,
ofreció a la familia cubrir todos los costos de la rehabilitación,
si fuera necesario.
Afuera de la clínica ya no es lo mismo que la vez anterior. Hay
pocas personas, menos afiches y carteles pegados en las paredes. La gente
pasa y apenas se detiene un momento, pero sigue su camino.
No hay efusivas demostraciones de respaldo y deseos de recuperación
y apenas un reducido grupo permanece en el frente de la clínica,
mezclado con muchos periodistas, que montan guardia a la espera de alguna
noticia.
Hay señales de cansancio por la situación y hasta indiferencia,
porque "El caso Maradona" es lo más parecido a una telenovela,
con un capítulo imprevisible cada día.