Julio Gamero*
El Diario de Hoy
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No tomes el camino equivocado... Podría ser el último,
dice el subtítulo de la película Camino hacia el terror,
que esta semana se comenzó a promover en las páginas de
cine de El Diario de Hoy. Tanto la primera frase como el título,
el cual originalmente es Wrong Turn, me hacen pensar no en un filme de
terror, sino en las acciones y posiciones políticas de los comunistas
salvadoreños.
Si revisamos las actitudes de los dirigentes del FMLN, después
de las elecciones presidenciales pasadas, podemos llegar fácilmente
a la conclusión de que continúan tomando el camino equivocado,
porque no alcanzan a comprender por qué perdieron los comicios
y cuáles son las verdaderas necesidades y el sentir de la población.
Algunos pensaron que la amenaza de incrementar la lucha callejera era
sólo una reacción propia de la frustración por los
resultados electorales adversos, pero en la práctica vemos que
es real, ya que nuevamente recurrieron a la toma de Catedral Metropolitana
al estilo de los años ochenta, bajo el pretexto de protestar por
la privatización de la salud.
Un grupo de sindicalistas del Seguro Social, algunos vistiendo camisetas
del FMLN, provocaron un desorden en el centro de la capital el miércoles.
Los revoltosos quemaron un vehículo de la Telecorporación
Salvadoreña (TCS), un autobús, un microbús y casetas
telefónicas. Hubo por lo menos 22 personas heridas.
De inmediato, diputados del FMLN justificaron estos actos vandálicos
y se presentaron en Catedral para apoyar a los manifestantes. Estas escenas
hicieron recordar los años de la agresión terrorista de
los comunistas, quienes continúan aferrados en crear caos para
castigar al pueblo porque no votó por ellos. Recuérdese
que Schafik Handal, tras la derrota electoral, dijo el domingo 21 de marzo:
El país va a sufrir, porque aquí habrá resistencia
sin tregua.
Precisamente, el pueblo les rechazó en las urnas, porque no abandonan
sus posiciones desestabilizadoras, siguen aferrados a esquemas de lucha
callejera y se oponen al desarrollo al bloquear la aprobación del
Presupuesto General de la Nación y préstamos para salud,
educación y vivienda. Continuar sembrando incertidumbre a través
de ocupaciones violentas como la de Catedral, que también constituye
un sacrilegio, es seguir el camino del terror.
Todos los que creemos en la democracia, el Estado de Derecho y la paz
debemos pronunciarnos y condenar estos hechos, ya que no es posible que
una minoría violenta anacrónica imponga el terror en las
calles. Este grupúsculo de mentes enfermas está en contra
del trabajo, el desarrollo y la estabilidad del país.
Es urgente que los sectores del FMLN que no están a favor de esta
estrategia hagan sentir su voz al interior de ese partido y propongan
un cambio de rumbo, debido a que también se está desnaturalizando
el papel que debe jugar todo instituto político dentro de un régimen
democrático. Ningún partido debe respaldar la violencia
ni actos que pongan en peligro la vida de las personas, por lo que el
accionar del FMLN es una traición a sus votantes. Los que no son
militantes de este instituto político, pero por alguna razón
votaron por él, después de estos hechos de violencia ¿votarían
por el FMLN? Estamos seguros de que no, porque los salvadoreños
lo que deseamos es tranquilidad, seguridad, respeto a la autoridad y un
ambiente que aumente la inversión para que se generen empleos que
disminuyan la pobreza en el país.
Casi todas las luchas violentas comunistas con miras a provocar cambios
sociales están agotadas en todo el mundo, pero tal parece que la
izquierda radical en nuestro país no se ha dado cuenta de esta
realidad. Es por eso que prosigue con discursos a favor del terrorismo
y apoya regímenes o grupos fundamentalistas.
Este camino equivocado se refleja también en su carencia de práctica
democrática, debido a que predican una cosa y hacen otra. El uso
de la violencia para solucionar cualquier conflicto es injustificable,
en vista de que sólo causa luto, dolor, muerte y destrucción.
Tenemos que reflexionar sobre la calidad de país que estamos construyendo
y abandonar de una vez por todas el recurso de la anarquía.
Toda acción vandálica presente, pasada o futura
no se puede tolerar ni justificar política o moralmente, porque
contiene el germen que desata espirales de violencia de consecuencias,
tensiones y riesgos imprevisibles que atentan contra la población.
El camino hacia el terror es equivocado.
*Diputado de ARENA.