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Rumbo equivocado
Camino hacia el terror

Casi todas las luchas violentas comunistas con miras a provocar cambios sociales están agotadas en todo el mundo, pero tal parece que la izquierda radical en nuestro país no se ha dado cuenta de esta realidad

Publicada 30 de abril 2004, El Diario de Hoy

Julio Gamero*
El Diario de Hoy

editoriales@elsalvador.com

“No tomes el camino equivocado... Podría ser el último”, dice el subtítulo de la película “Camino hacia el terror”, que esta semana se comenzó a promover en las páginas de cine de El Diario de Hoy. Tanto la primera frase como el título, el cual originalmente es Wrong Turn, me hacen pensar no en un filme de terror, sino en las acciones y posiciones políticas de los comunistas salvadoreños.

Si revisamos las actitudes de los dirigentes del FMLN, después de las elecciones presidenciales pasadas, podemos llegar fácilmente a la conclusión de que continúan tomando el camino equivocado, porque no alcanzan a comprender por qué perdieron los comicios y cuáles son las verdaderas necesidades y el sentir de la población.

Algunos pensaron que la amenaza de incrementar la lucha callejera era sólo una reacción propia de la frustración por los resultados electorales adversos, pero en la práctica vemos que es real, ya que nuevamente recurrieron a la toma de Catedral Metropolitana al estilo de los años ochenta, bajo el pretexto de protestar por la privatización de la salud.

Un grupo de sindicalistas del Seguro Social, algunos vistiendo camisetas del FMLN, provocaron un desorden en el centro de la capital el miércoles. Los revoltosos quemaron un vehículo de la Telecorporación Salvadoreña (TCS), un autobús, un microbús y casetas telefónicas. Hubo por lo menos 22 personas heridas.

De inmediato, diputados del FMLN justificaron estos actos vandálicos y se presentaron en Catedral para apoyar a los manifestantes. Estas escenas hicieron recordar los años de la agresión terrorista de los comunistas, quienes continúan aferrados en crear caos para castigar al pueblo porque no votó por ellos. Recuérdese que Schafik Handal, tras la derrota electoral, dijo el domingo 21 de marzo: “El país va a sufrir, porque aquí habrá resistencia sin tregua”.

Precisamente, el pueblo les rechazó en las urnas, porque no abandonan sus posiciones desestabilizadoras, siguen aferrados a esquemas de lucha callejera y se oponen al desarrollo al bloquear la aprobación del Presupuesto General de la Nación y préstamos para salud, educación y vivienda. Continuar sembrando incertidumbre a través de ocupaciones violentas como la de Catedral, que también constituye un sacrilegio, es seguir el camino del terror.

Todos los que creemos en la democracia, el Estado de Derecho y la paz debemos pronunciarnos y condenar estos hechos, ya que no es posible que una minoría violenta anacrónica imponga el terror en las calles. Este grupúsculo de mentes enfermas está en contra del trabajo, el desarrollo y la estabilidad del país.

Es urgente que los sectores del FMLN que no están a favor de esta estrategia hagan sentir su voz al interior de ese partido y propongan un cambio de rumbo, debido a que también se está desnaturalizando el papel que debe jugar todo instituto político dentro de un régimen democrático. Ningún partido debe respaldar la violencia ni actos que pongan en peligro la vida de las personas, por lo que el accionar del FMLN es una traición a sus votantes. Los que no son militantes de este instituto político, pero por alguna razón votaron por él, después de estos hechos de violencia ¿votarían por el FMLN? Estamos seguros de que no, porque los salvadoreños lo que deseamos es tranquilidad, seguridad, respeto a la autoridad y un ambiente que aumente la inversión para que se generen empleos que disminuyan la pobreza en el país.

Casi todas las luchas violentas comunistas con miras a provocar cambios sociales están agotadas en todo el mundo, pero tal parece que la izquierda radical en nuestro país no se ha dado cuenta de esta realidad. Es por eso que prosigue con discursos a favor del terrorismo y apoya regímenes o grupos fundamentalistas.

Este camino equivocado se refleja también en su carencia de práctica democrática, debido a que predican una cosa y hacen otra. El uso de la violencia para solucionar cualquier conflicto es injustificable, en vista de que sólo causa luto, dolor, muerte y destrucción. Tenemos que reflexionar sobre la calidad de país que estamos construyendo y abandonar de una vez por todas el recurso de la anarquía.

Toda acción vandálica —presente, pasada o futura— no se puede tolerar ni justificar política o moralmente, porque contiene el germen que desata espirales de violencia de consecuencias, tensiones y riesgos imprevisibles que atentan contra la población. El camino hacia el terror es equivocado.

*Diputado de ARENA.

 


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