Oscar iraheta
El Diario de Hoy
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| Obras. Los donantes establecen reglas para el
proyecto. Foto EDH |
El no poseer un terreno propio o no contar con las escrituras, para los
que sí son dueños de una parcela, ha sido el impedimento
más grande para los damnificados de este municipio.
Por esto no pueden acceder a los proyectos de construcción de casas,
que se realizan en esa zona.
En un principio, las autoridades sostuvieron que construirían 635
casas, sin embargo, después comprobaron que no todas las personas
cumplían con los requisitos. En este sentido, sólo construirán
150 viviendas.
Una de las damnificadas de los pasados terremotos de 2001 fue Carmen Julia
Grande, de 35 años, quien reside en el cantón Las Barrosas.
El sueño de esta mujer de tener una casa propia se vio truncado
al darse cuenta que uno de los requisitos
principales para obtenerla, era el tener una escritura propia del terreno,
la que no puede obtener, ya que en el lugar donde vive es alquilado.
Tenemos diez años de vivir aquí, y desde hace tres
no pagamos, ya que el dueño no ha aparecido. manifestó
Grande.
Además, agregó que aunque sean dueños del terreno,
no tiene el dinero suficiente para escriturar su vivienda.
Por su parte Edín Martínez, director ejecutivo de Fundasal,
institución que construye las viviendas, sostuvo que para lograr
la construcción de las casas, los interesados deben cumplir varios
requisitos. Uno de estos es el que tengan escritura de los terrenos.
Martínez añadió que las casas tienen un costo de
tres mil cincuenta dólares, y que la fundación brinda el
70 por ciento del costo total, y que el treinta por ciento lo debe aportar
el propietario en un lapso de ocho años.
También explicó que ellos no pueden cambiar el sistema de
trabajo, ya que el financiador con el que laboran no se los permite.
En tanto, alcalde del municipio, Juan Miranda, opinó que las personas
son demasiado pobres y no son los dueños de los espacios. Hizo
un llamado para buscar otras alternativas.
