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Damnificados no tendrán casa por falta terreno

Rosario de mora. Para acceder al proyecto, los interesados deben tener escrituras

Publicada 29 de abril 2004, El Diario de Hoy

Oscar iraheta
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com

Obras. Los donantes establecen reglas para el proyecto. Foto EDH

El no poseer un terreno propio o no contar con las escrituras, para los que sí son dueños de una parcela, ha sido el impedimento más grande para los damnificados de este municipio.

Por esto no pueden acceder a los proyectos de construcción de casas, que se realizan en esa zona.

En un principio, las autoridades sostuvieron que construirían 635 casas, sin embargo, después comprobaron que no todas las personas cumplían con los requisitos. En este sentido, sólo construirán 150 viviendas.

Una de las damnificadas de los pasados terremotos de 2001 fue Carmen Julia Grande, de 35 años, quien reside en el cantón Las Barrosas.

El sueño de esta mujer de tener una casa propia se vio truncado al darse cuenta que uno de los requisitos
principales para obtenerla, era el tener una escritura propia del terreno, la que no puede obtener, ya que en el lugar donde vive es alquilado.

“Tenemos diez años de vivir aquí, y desde hace tres no pagamos, ya que el dueño no ha aparecido.” manifestó Grande.

Además, agregó que aunque sean dueños del terreno, no tiene el dinero suficiente para escriturar su vivienda.

Por su parte Edín Martínez, director ejecutivo de Fundasal, institución que construye las viviendas, sostuvo que para lograr la construcción de las casas, los interesados deben cumplir varios requisitos. Uno de estos es el que tengan escritura de los terrenos.

Martínez añadió que las casas tienen un costo de tres mil cincuenta dólares, y que la fundación brinda el 70 por ciento del costo total, y que el treinta por ciento lo debe aportar el propietario en un lapso de ocho años.

También explicó que ellos no pueden cambiar el sistema de trabajo, ya que el financiador con el que laboran no se los permite.

En tanto, alcalde del municipio, Juan Miranda, opinó que las personas son demasiado pobres y no son los dueños de los espacios. Hizo un llamado para buscar otras alternativas.

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