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La tropa de consumo

El mundo de Rumsfeld. El funcionario afirma que el petróleo es fungible (consumible), porque terminará en manos que pueden pagar por él, y dice que los soldados también lo son.

Publicada 29 de abril 2004, El Diario de Hoy

Receso en los combates. Militares estadounidenses descansan después de una operación de rastreo en las afueras de la ciudad de Faluya. Foto AP

Derrick Z. Jackson
El Diario de Hoy

internacionales@elsalvador.com

El secretario de la Defensa, Donald Rumsfeld, fue lo suficientemente ofensivo cuando dio a entender que las tropas estadounidenses son tan fungibles (consumible) como las refacciones automotrices de fábrica. Enojado por una pregunta planteada la semana pasada por un reportero sobre por qué 20,000 tropas estadounidenses tenían que quedarse otros 90 días más de lo esperado en Iraq, dijo: “O, por favor. Las personas son fungibles. Se las puede tener aquí o allá”.

El gobierno de Bush ha usado el término “fungible” con anterioridad. Retuvo 34 millones de dólares del Fondo para la Población de las Naciones Unidas. “El dinero es fungible”, dijo el vocero del Departamento de Estado, Richard Boucher, mientras el gobierno se escondía detrás de los informes de los abortos obligatorios en China para negarle fondos al resto del mundo. Rumsfeld ha dicho que cualquier acusación de que Estados Unidos invadió a Iraq para controlar su suministro de petróleo son “totales necedades. El petróleo es fungible. La gente que lo tiene quiere venderlo y no importa a quién se lo venda”.

Sesenta a uno


Ahora los soldados son el último bien de consumo en una guerra en la que no importó a quién se la vendió Estados Unidos. Rumsfeld dice que Estados Unidos necesita mantener altos los números de las tropas para acabar con el caos en Iraq. Las últimas tres semanas han sido las más mortíferas para los estadounidenses en la invasión y ocupación de Iraq, que lleva 13 meses. Desde el 31 de marzo, alrededor de cien soldados estadounidenses han muerto. La cifra total asciende a 706 desde que la guerra terminó oficialmente. Pero, “a final de cuentas, será exitoso”, dijo Rumsfeld.

Los soldados estadounidenses ya son exitosos en darle muerte a los iraquíes. En la invasión misma, de mediados de marzo al primero de mayo de 2003, las fuerzas estadounidenses y británicas mataron iraquíes en una proporción de 60 a uno, según el Project for Defense Alternatives (Proyecto de Alternativas para la Defensa) con sede en Cambridge. Rumsfeld hizo alarde de que el personal militar iraquí se convertiría en nuestro amigo leal una vez que “se le persuadiera de que el régimen es historia”.

Sadam Hussein fue capturado. Sin embargo, el caos continúa. En la insurgencia más reciente, hemos matado a unos mil iraquíes. A pesar de las víctimas estadounidenses, todavía seguimos matando iraquíes en proporción de diez a uno. El comandante de las fuerzas estadounidenses en Iraq, Ricardo Sánchez, hace alarde de que los insurgentes han “visto desatado el poderío del ejército estadounidense”.

Rumsfeld necesita más soldados para desatar más poderío. Ya hemos visto esto antes. En 1966, en Vietnam, matamos a soldados norvietnamitas y del VietCong en una proporción de 14 a uno. El ejército estadounidense estaba convencido de que ganaría una guerra de desgaste. Intensificamos la guerra. Sin embargo, en 1967, 1968 y 1969 —los años en los que los estadounidenses tuvieron el mayor número de bajas en batalla– la proporción de muertes siguió siendo de un soldado estadounidense por cada 14 combatientes de Vietnam del Norte.

En 1968, el general del ejército William Westmoreland dijo: “Se puede desgastar al enemigo, se puede elevar el precio, y se está elevando al punto en que puede ser intolerable para el enemigo”. Los soldados estadounidenses eran “fungibles”. Para sorpresa de Westmoreland, la otra parte decidió que también lo eran.

La semana pasada, Rumsfeld dijo: “Desde luego que no habría calculado que habríamos tenido el número de individuos perdidos que perdimos en la última semana”. Este es el mismo Rumsfeld que el año pasado dijo: “Es justamente a causa de nuestro incontenible poder y nuestra certeza en la victoria que creemos que podemos ganar esta guerra y quitar al régimen mientras seguimos esforzándonos por evitar la pérdida de vidas inocentes. Nuestras capacidades militares son tan devastadoras y precisas que podemos destruir un tanque iraquí bajo un puente sin dañar el puente. No necesitamos matar miles de iraquíes inocentes para remover del poder a Hussein”.

Incluso con base en las estimaciones más conservadoras de los observadores de derechos humanos, no evitamos la pérdida de vidas inocentes mientras quitábamos al régimen. El Proyecto de Alternativas para la Defensa calculó que entre 3,200 y 4,300 civiles murieron en la invasión. Otros grupos sostienen que alrededor de diez mil civiles han muerto en la invasión y la ocupación. Eso se traduciría en una proporción de muertes durante la invasión de al menos 23 civiles por cada soldado estadounidense.

Si la cifra de diez mil, usada por Medact, la sección británica de International Physicians for the Prevention of Nuclear War (Médicos Internacionales para la Prevención de la Guerra Nuclear), organización ganadora del Premio Nobel de la Paz, es precisa, entonces estamos matando civiles iraquíes —no a los soldados iraquíes, sino a mujeres, niños y hombres que no son militares— en una proporción de 14 a uno. Es la misma proporción en la que matamos a los soldados norvietnamitas.

Los soldados estadounidenses se están volviendo “fungibles” en otra forma. Aun cuando Gran Bretaña fue el único país que proporcionó más de cinco mil tropas para ayudar a los estadounidenses, que actualmente suman alrededor de 134,000, el Gobierno de Bush ha alardeado sobre una coalición poderosa. Sin embargo, una vez que el nuevo Primer Ministro de España, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció la retirada de las 1,300 tropas de su nación, el papel repentinamente no es tan importante. Sánchez dijo que la pérdida de las tropas españolas “es claramente manejable. No es un problema militar significativo”.

Rumsfeld dijo que el petróleo es fungible, porque terminará en manos que pueden pagar por él. Ahora dice que los soldados son fungibles. Pero por la forma en la que hemos maltratado a los iraquíes, es posible que la guerra ya esté perdida, sin importar cuántas tropas pongamos allá.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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