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Las bajas. Los feretros de soldados llegando
a los Estados Unidos.
Foto AP |
REUTERS, AP
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
Cuando la posibilidad de una guerra se vislumbra, se puede confiar en
que un congresista u otro tome el estrado y pregunte si el pueblo estadounidense
está dispuesto a ver ataúdes envueltos en la bandera
del país. Pero aun cuando Estados Unidos está en medio
de una sangrienta guerra, hasta la semana pasada, ese no había
sido el tema de discusión. Las imágenes fotográficas
y de vídeo de los muertos estadounidenses habían sido prohibidas
desde mucho antes de la guerra.
Pero como sucede a menudo en el ambiente de los medios de capacidad masiva
y curiosidad sin fin, lo que debía estar oculto está ahora
a la vista de todos. Primero, un empleado de un contratista involucrado
en el más solemne de todos los transportes tomó fotografías,
una de las cuales apareció en la primera plana de The Seattle Times.
Y luego The Memory Hole, un sitio web decidido a divulgar cualquier tipo
de información retenida (www.thememoryhole.org),
recibió cientos de fotos de las fuerzas armadas, en respuesta a
una solicitud de Libertad de Información, y las publicó
en Internet. El Gobierno ha dicho que las fotos fueron divulgadas por
error, pero en una era digital, bien podría no haber forma de hacer
que la salsa de tomate o en este caso, el derramamiento de sangre
regrese a la botella.
La verdad saldrá, como dicen, y así lo hará
cualquier fotografía en cualquier lado que alguien esté
tratando de suprimir, dijo David Perlmutter, profesor de comunicaciones
de la Universidad Estatal de Louisiana y autor de dos libros sobre el
impacto de las imágenes fotográficas sobre la guerra y el
público.
Los remilgos del gobierno sobre las fotografías que ilustran las
consecuencias de la guerra tienen precedentes en la historia estadounidense,
pero contrastan con dónde empezó la fotografía de
guerra.
En 1862, los neoyorquinos acudieron a la galería de Mathew Brady
y vieron, por primera vez, la sangrienta apariencia externa de la Guerra
Civil. Los muertos eran una presencia persistente debido a las limitaciones
de la tecnología de ese entonces. Los daguerrotipos requerían
sujetos que permanecieran quietos, y no había sujeto más
paciente que los muertos.
Pero para principios de la Primera Guerra Mundial, conforme la reproducción
masiva y la distribución de imágenes se volvieron comunes,
el liderazgo político y militar empezó a comprender que
ver soldados estadounidenses sin vida podía tener un efecto corrosivo
en la voluntad de combatir del país, y la fotografía fue
prohibida en general. Fue sólo dos años después de
iniciada la Segunda Guerra Mundial que el gobierno federal decidió
que era tiempo de quitar la cubierta a los lentes de las cámaras,
aunque en formas controladas.
La guerra tangible
Hasta ese momento, los estadounidenses habían estado apoyando
la guerra sólo en la imaginación, dijo Susan Moeller,
profesora del Colegio de Periodismo Philip Merrill de la Universidad de
Maryland. Los fotógrafos ayudaron a hacer tangibles la retórica
y los objetivos. Las fuerzas armadas querían que el público
estadounidense estuviera en la misma guerra en que ellos estaban.
Para el momento del conflicto de Vietnam, todo el infierno había
sido liberado, a menudo frente a los ojos del público. El salvajismo
inherente de la guerra, su indiferencia con el sufrimiento humano, entró
en el corazón y la mente de los estadounidenses como una granada
impulsada por cohetes a través de vídeo gráfico y
fotografías fijas. La disonancia entre esas imágenes y la
retórica del liderazgo estadounidense ayudó al público
a decidir que lo que inicialmente se les vendió como una búsqueda
global de libertad se había convertido en una trampa con costos
incalculables.
En ocasiones, es la yuxtaposición de imágenes lo que crea
su propia narrativa. Durante la primera guerra del Golfo Pérsico,
el Presidente George Bush padre fue fotografiado jugando golf en un momento
en que los ataúdes se apilaban en bases militares. Y el horror
e indignación creados por las imágenes de la llamada Autopista
de la Muerte, donde los iraquíes que huían en retirada de
Kuwait eran inmolados por bombas y misiles estadounidenses, podrían
haber sido una razón de que Sadam Hussein no fuera perseguido hasta
Bagdad. Fue bajo el gobierno de Bush padre que se descontinuaron las ceremonias
formales para los cuerpos de soldados que regresaban; y con ello, se prohibieron
las cámaras también. La razón dada en ese entonces
fue que el tipo y horario de las ceremonias debía ser una decisión
tomada por la familia de cada soldado, pero entonces, como ahora, esos
motivos fueron cuestionados. Sin embargo, la misma política se
ha convertido ahora en la regla general en la Base Andrews de la Fuerza
Aérea en Maryland y la Base Aérea de Ramstein en Alemania.
Siempre habrá apetito. La semiótica de los ataúdes
envueltos en banderas es poderosa, no importa cómo sean tratados.
Si se les oculta, representan algo vergonzoso; si se les muestra, representan
algo horrible. Pero quizá no. El Monumento a los Veteranos de Vietnam
un lugar donde más de 58,000 nombres parecen preguntar ¿Por
qué yo? ¿Para qué? ha sido desde hace tiempo
un sitio para la contemplación y el duelo público. Los estadounidenses
saben que la narrativa heroica de la batalla a menudo es seguida por el
sonido del toque de silencio.