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| Su público. En su mayoría sigue
siendo adolescente. Foto EDH |
Londres/DPA
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
La noche del lunes, Britney Spears inició su gira europea, con
la que ha dicho que aspira a conquistar a un público mayor y quiere
confirmarse como maestra de la transformación, como su admirada
Madonna.
Sin embargo, un vistazo al público que llenó el Wembley
Arena dejó en claro una cosa: los fans de la cantante de 22 años
siguen siendo adolescentes.
Entre los 12,000 espectadores predominaron las adolescentes con el ombligo
al aire, muchas acompañadas de mamá y papá. Y daba
la sensación de que algunos adultos tenían otra idea de
lo que era el ídolo de sus hijos.
Algunos tapaban los ojos a sus pequeñas al aparecer sobre el escenario
movimientos sensuales de los bailarines, así como cuando Spears
besaba a bailarines más o menos vestidos o se retorcía aparentemente
desnuda en una bañera.
Según el análisis que hacen los representantes de la cantante,
las antiguas fans de Britney crecieron y están cansadas de la imagen
de mujer casta y limpia.
Pero para algunos críticos la sensualidad de la inauguración
de la gira, la actuación de Britney fue demasiado calculado y realizado
con mucho esfuerzo.
Britney Spears no tiene en ningún momento aspecto de caliente
u osada, sentenció The Mirror, parece que estuviera
pensando qué tarta elegir para el té.
El Independent señaló que el show de Spears tiene el carisma
sexual de un animalito de peluche. The Sun se quejó de que Britney
no cantara para el Wembley Arena.

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